La Historia de Amanda

Segunda Imagen: Un cojín para sentarse y un café.

Después de escuchar las palabras del Guardia García, giro su rostro a la única ventana que tenia su celda y respiro profundo.  Se recostó en la pared, dejándose deslizar sobre los colchones, adoptando una posición sentada, que se lo permitían sus cadenas y estirando las piernas.   Empezó a acicalarse el cabello como si se estuviera peinando, mientras le decía a García, – Mejor me calmo y dejo que me presentes con la visita. No quiero que piense que me la puedo comer de un grito o que puedo arrancarle una oreja de un mordisco, esas cosas no son para las visitas.  Mejor me peino para la primera impresión. Me pregunto, ¿a quién me traes?, ya que eres tan gentil conmigo de traerme carne fresca a esta hora. Tal vez es tanto tu compromiso con la patria, de mantenerme viva, que ahora has decidido traerme mujercitas para que me divierta y se me haga menos pesado el encierro. –

Amanda, no te hagas falsas ilusiones en tu retorcida mente no heterosexual, libidinosa y libertina.Mantenerte viva no significa que me preocupe de ti de ninguna manera o en ningún modo adicional, exclusivamente es para asegurarnos que sales en las fotos, que enviamos como señal de supervivencia, y te mantenemos respirando para cuando vengan los de las organizaciones feministas del extranjero a preguntar por ti.  Podamos hacerte una foto para mostrarles.   Pero ya que lo has notado, he decidido darte una oportunidad.  La calvita aquí presente, es profesora de meditación.  Trabaja en una de esas fundaciones ridículas de monjes descalzos, enseñándole a respirar a las presas.  Y te voy a dar la oportunidad de entretenerte aprendiendo a respirar.  Si te portas bien hoy, ella podría volver mañana, y el día después y así mas días. Que de algo te sirva este tiempo aunque sea para que aprendas a respirar bien, no solo a chillar o roncar como un animal.

 

Ella, paso su mirada escrutadora por todo mi cuerpo, sentía como si con sus ojos me estuviera requisando hasta la ultima costura y dobladillo que tuviera mi ropa.  Su gesto de desprecio y de disgusto era notorio, levanto una ceja y movió sus labios a un lado y otro, estiro un poco los labios en señal de duda, y leí en su rostro escrita la palabra, insípida.

No había nada en mi presencia que pudiera interesarle, su rostro claramente comunicaba que yo para ella, no era nada de su interés.  La duda era lo único que le quedaba.  Pero si hay algo que he aprendido de Amanda, es que es como un felino, sabe observar y sabe esperar, sabe esperar a ver si su presa se mueve o no, sabe caminar despacio y sabe olfatear lo que pueda usar como una oportunidad en su beneficio.  Eso fue lo único que la inspiro ese día a escucharme, a permitirme sentarme en mi cojín de meditación y explicarle el propósito de mi visita, contarle el trabajo que hacíamos en las cárceles.  Ese día logre negociar con ella y con García una siguiente visita.  Vendría al día siguiente, traería comida dulce y sabrosa que a ella le gustara y que me autorizará la guardia, nada en elementos metálicos solo recipientes plásticos, todo bajo la supervisión de la guardia y en cantidades pequeñas, y lo mas importante, me autorizaban traerle una taza de café.  Aunque fuera frio, y con un pitillo, para ella seria suficiente.

 

Muy temprano, a la mañana siguiente prepare todo en elementos plásticos como me lo ordenaron en la prisión. Prepare el café y lo llevaba en una taza plástica, como lo había prometido a mi hora y con mi cojín de meditación, también algunos cuadernillos de cantos en pali, estaba lista para irme a la prisión.

 

El trafico en macondo es abrumador, mi madre dice que lo que hace la miseria a veces no es la pobreza, si no las horas que los ciudadanos pasan entre un bus o un carro, respirando smoke o perfume de bus y rumiando sus emociones mentalmente.  Yo iba de salida muy temprano, pero apurada por el tiempo. Ella se ofreció a acercarme para evitar que fuera en bus cargando con las portas.  – Oye Eva y ¿para quien llevas esos portas con comida? ¿Acaso te vas a quedar a almorzar con las reclusas? –

No mamá, no es eso.  Me dieron la oportunidad con trabajar con una reclusa muy difícil, que esta en aislamiento.  Y para que aceptara y darle un poco de motivación acordamos que le llevaría algo de comida, algo diferente a lo que hay en la prisión, y con la supervisión de los guardas.  La podrá comer después de la meditación, y si colabora. Lo más importante es que no este agresiva, porque parece que tiene mucha ira.

– Eva, mi cielo cuídate mucho.Entiendo que quieres hacer este trabajo con las reclusas, lo ideal hubiera sido trabajar en el bloque de rehabilitación. Entiendo que la única oportunidad de entrar que les dieron fue este pabellón.  Pero ten cuidado, en ese pabellón hay personas peligrosas, pero también hay presas políticas y creo que hay temas ocultos que quieren mantener bien guardados de la prensa internacional.  Cuídate mucho, a veces solo por ser testigo en este país, te pueden pasar una factura, que puede costar la vida.  Una factura, solo por tener ojos y ver lo que otros no quieren que veas.  Cuida mucho donde miras. –

Si mamá, eso me he dado cuenta, que el silencio debe ser mi mejor aliado.  Mi intención es ayudar.  No soy actor, no soy parte y menos tengo apegos, mi única función es la observación con ecuanimidad, y ciertamente eso de ninguna manera significa hablar mucho.  Tampoco he venido a esta experiencia a opinar, a mi no me corresponde opinar.  Pero creo fielmente que, si les enseño a meditar, podrán hacer más llevadero sus días de encierro y tal vez liberarse de su sufrimiento interno.

 

– Hija, si en algún momento sientes que te están involucrando o siendo testigo de temas difíciles, que no estén alineados con tu proyecto de meditación. Por favor déjame saberlo y si es necesario te buscaremos otro sitio para tu proyecto. Recuerda que no estas sola y tienes el respaldo de tu padre y el mío.En este país sigue pesando de quien eres hija. –

Tranquila mamá, a nadie le hará daño sentarse a meditar, no hay actividad más pasiva que sentarse solo a observar la respiración.  Y la mayor parte del tiempo la meditación se hace con los ojos cerrados.  El único descubrimiento es, el que cada persona hace en su interior y eso no es peligroso para nadie.

 

Termino el trayecto, le di un beso a mi madre, y  me despedí con una sonrisa, la idea era dejarla tranquila.  Me bajé del carro y fui a hacer todo el proceso de ingreso a la prisión.  Pienso, que es normal que mi mamá sienta preocupación por mi, es parte de su rol de madre.  Pero, yo no debía entrar en más detalles con ella por el bien del proyecto.

 

Me ordenaron sentarme y esperar a que el Guardia García viniera a buscarme, mientras tanto dos personas de la guardia revisaban y hacían pruebas de todo tipo a los alimentos que traje, y a mi cojín de meditación, pensaba dentro de mi, que tan peligroso puede ser un cojín de meditación para ustedes.   Finalmente, García me llamo desde la puerta de entrada a los pabellones del núcleo.  Me saluda amablemente y me dice, – Hola la calvita que volvió hoy, debo agradecerle por venir. La loca de Amanda a estado tranquila porque sabe que recibirá algo.  Debo prevenirla, esa mujer es una tigresa vieja, llena de mañas y estrategias, es como una encantadora de serpientes, también es como un camaleón, buscara la manera de sacarle ventaja a está situación. Cualquier movimiento que ella haga o información sobre sus planes que ella comente, debe inmediatamente reportarme y comunicarme, siempre primero a mi  y antes de salir de este pabellón.  Espero calvita que recuerde, que el silencio es el mandamiento principal del núcleo. ¿Lo recuerda? –

Si Capitán García, lo que pasa en el núcleo se muere en el núcleo y lo único que se escucha en estos muros es el silencio, todo lo demás nunca se escuchó, no se escucha y no se escuchará.

– Muy bien la clavita esta empezando a entender como funcionan las cosas aquí. Mientras esa norma siga así de clara, no tendremos problemas.  Todo se puede conversar. –

 

Nos dirigimos a la celda de Amanda, tengo que reconocer que me temblaban las piernas, sentía un calambre en los intestinos y un vacío en la boca del estomago.  Todas esas sensaciones son representaciones físicas de emociones: miedo, sensación de incertidumbre y ansiedad.  Tenia mariposas, pero de las negras en el estomago, sabia que debía enfrentarme a este reto, porque era parte de mi misión en la tierra, de mi formación, de mi objetivo, pero sencillamente estaba aterrada de enfrentarme a lo desconocido.   Mientras caminaba los últimos metros, me palpitaba el corazón a millón por hora, debía parar y recuperar mi punto de equilibrio antes de entrar, estaba a punto de conocer más sobre este personaje y estaba a punto de conocer de frente su ira.  Lo más retador de todo era que en el fondo de mi corazón, sabia que detrás de todo esto encontraría respuestas y que tenia deseo, quería que funcionara y quería las respuestas.

Se abre la reja y esta ella sentada, en actitud tranquila, observadora, reposada sobre sus colchones, con sus manos a los lados descansando sobre sus piernas.  Me contempla con mirada cuestionarte, esta evidentemente a la expectativa.  Ella también quiere observarme, ella también siente curiosidad.  Eso es un buen comienzo, siempre la curiosidad nos lleva a hacernos preguntas y las preguntas nos llevan a querer indagar por respuestas, eso entre los seres humanos es un precursor del diálogo.

 

Al entrar García me hace una seña para sentarme y con tono de voz autoritario, -Bueno Amanda, te voy a mostrar la comida que trajo la calvita, ya la revisamos y la dejare aquí a la distancia.   Voy a quedarme en la entrada de la celda.   La Clavita trae su cojín y se sentara a cierta distancia tuya para irte dando las instrucciones y conversando contigo. Ya sabes que si te portas bien ella volverá mañana y así consecutivamente. –

 

Me senté en el cojín y vi que García ponía una silla y se sentaba exactamente afuera de la celda. Amanda no lo podía ver, estaba completamente lejos de su mirada.  Note que se puso unos audífonos y saco su celular del bolsillo, ciertamente yo no representaba ningún peligro para él y ciertamente mi seguridad, en caso de que Amanda se alterará, tampoco le importaba.

Amanda mirándome de frente y con un tono más agresivo en su rostro me dice – Dame la comida, a ver que fue lo que trajiste. –

EllaYo en cambio, me acomodo en mi posición de flor de loto y la mire con serenidad y compasión, debajo de su rostro agresivo, parecía esconder tanto dolor.  Con mirada compasiva le respondí, – Primero vamos a hacer el primer ejercicio de meditación, enfocándonos en la respiración, después de hacerlo te podre dar la comida, con la supervisión de García. Ese fue el acuerdo. –

Ella explotó en ira, – Calva desgraciada, no estas aquí para que yo te sirva, estas aquí porque yo así lo decidí y sí se me da la gana, te podría hacer sacar de esta puta guarida de ratas.  Dame la maldita comida, ¡Ahora!  Es la única puta razón por la cual me aguanto tu presencia y estas aquí. –    De una manera rápida me escupió, en un par de ocasiones.  Cada vez que me negaba a darle la comida, seguía insultándome, era tanta su ira porque no hacia lo que ella quería, que ni siquiera se había percatado de que a pesar de sus gritos, García no entraba.   Intento golpearme con sus manos, pero me había situado a suficiente distancia para que sus cadenas no le permitieran tocarme.

Yo seguía sentada en mi posición de flor de loto en mi cojín y permanecía quieta, solamente la observaba, seguía manteniendo mi mirada compasiva, mientras observaba como en ese cuerpo la ira movía sus expresiones, entre voces, gritos, miradas, gestos de asco, ojos en llamas, movimientos de sus manos tratando de golpearme y la colección de insultos más grande, que yo no me hubiera podido imaginar sola. Mientras me insultaba, yo me preguntaba de donde sale tanto vocabulario para proferir adjetivos negativos, me imagino que la misma riqueza permitiría adjetivos positivos e intentaba por cada insulto encontrar un adjetivo que fuera lo opuesto en positivo.  Mientras hacíamos el ejercicio, paso un largo rato antes de ella darse cuenta que García, no estaba escuchando y de ninguna manera prestando atención.

 

Entonces estado de pie, mirándome de frente y con un tono más calmado me dijo – Sabes que, si estuvieras un poco más cerca, te podría ahorcar con estas cadenas.  Tienes el cuello delgado y frágil. Pero, aun así, mujercita sigues ahí sentada justo en la distancia adecuada para no estar muy lejos y poder observar, la puerta, mis cadenas, mi presencia y todo mi cuerpo. En el ángulo perfecto para que no te alcance.  No eres tan tonta como pareces, de algo te debe servir no tener tintura, ni pelo en la cabeza.  ¿Cómo te llamas? Porque no creo que tu nombre sea Calvita. –

Mi nombre es Eva, estoy aquí para enseñarte a meditar, si me dejas, y la verdad no acepto todos los regalos verbales que me diste, esos te los quedas tu.  Yo solo he venido a observar como tu dices, y a ensenarte a meditar.  En relación con lo de ahorcarme, no tengo porque tener miedo de que me hicieras daño, porque yo no soy tu enemigo. En el fondo de tu corazón, lo único que tienes claro hoy Amanda, es que puede ser una oportunidad.  No soy tu amiga y tampoco soy tu enemiga, pero podría ser esta conversación una oportunidad, y eso lo sabes.

 

Volvió a recostarse en la pared y se dejo deslizar hasta sentarse, volvió a mirar su ventana y luego me miro fijamente con displicencia, había mas interés que desprecio esta vez.  – Eva, dices que te llamas mujercita. Al menos eso me gusta que no tienes un nombre como todas las mujeres de bien en este país, por lo menos no te llamas María. –

 

Me observaba en silencio, ahora era mas la curiosidad en su mirada, por momentos sentía que quería apuñalarme con los ojos, por mementos sentía que quería interrogarme, por momentos sentía que quería levantarse y tirarme por la ventana. Porque por momentos verme sentada, inmóvil respirando tranquila, en su presencia feroz, era algo evidentemente incomodo para ella.   – Oye Eva y porque no empiezas a hablar y a decirme que carajos es lo que quieres que haga.No creo que tengas toda la vida para estarte sentada imitando a Buda, con tu cabeza rapada, tu cuello delgado, con tu pecho plano y ni siquiera tienes tetas en las cuales entretener mis ojos y mi mente morbosa.   Habla que carajos es lo que tengo que hacer para que me des la comida y te largues. –

 

Ahora se veía un poco menos agitada, no puedo decir tranquila, pero menos agitada.  Seguí sentada y respirando suavemente.  Entonces decidí hacer algunos de mis canticos en Pali.  – Amanda en realidad sólo tengo asignadas dos horas para estar aquí, de las cuales me quedan 30 minutos.Por ahora lo único que haremos es que sientas el aire salir y entrar a tus pulmones, mientras observar tu respirar y escuchar los canticos que hare en un idioma llamado Pali. –

Hice los canticos durante 20 minutos, y mientras tanto la observaba.  Ella intentaba contener su molestia, quería continuar resistiendo y pretendiendo que hacia lo de respirando-observando.  Ahora era una competencia para ella, parecía que, si yo había logrado aguantar una hora y media solo observándola, ella aguantaría mis canticos durante 30 minutos solo observándome, parecía que estaba decidida a demostrar que podía.   Al terminar me levanté pausadamente y me hice delante de la puerta, golpeé las rejas de la ventana muy fuerte con mi zapato. Y le grite a García, la sombra del reflejo entre la luz de la ventana y mi cuerpo lo vio, se percato que me movía e inmediatamente se levanto, guardo su teléfono, se puso en posición atenta y entro.

 

No dijo nada, solo me miro y me hizo señas de acercarle la comida a Amanda.   Le dijo, – Amanda, calmadamente y sin intentar ningún movimiento extraño, recibe la comida que ella te dará, termina lo que puedas comer en este mismo instante, porque debemos retirar cualquier evidencia antes de irnos de esta celda. –

Lo primero que tomo fue la taza de café, no la bebió, solo la olía, y respiraba profundo para quedarse con el olor adentro.  Mientras la olía, respiraba profundo como si fuera oxigeno.  Luego abrió lo demás y comió lo que pudo con las manos, solo un poco, y lo demás en cuanto nos descuidamos, me lo tiro en la cara.

García intento golpearla, pero alcance a interponerme, entonces se detuvo casi encima de mi cuerpo.   Le pedí que se quedara quieto y le mostré el reloj en su muñeca para recordarle que se había terminado mi tiempo permitido.  Le di a entender, que había sido descuido mío, no la mire a los ojos, recogí la comida regada, lo mejor que pude y los restos, empaque todas mis cosas.

Antes de irme, la mire con toda la compasión que me salía del corazón, ella sufre y su ira la hace ignorante, por eso reacciona así.  Tal vez ella no sabe que la comida no tiene ninguna culpa en lo que le pasa, cuando ella no entiende que arrojándome comida no me hace ningún daño a mi, sólo se lo hace a ella misma.   Pero no soy yo quien debe decirle eso.  Ella lo entenderá un día por si misma.  Me incliné y le dije – Muchas gracias Amanda, por permitirme tu presencia aquí este día, te veré mañana, a la misma hora en la mañana -.

 

La Historia de Amanda

Primera Imagen: Las cadenas. Por Eva S. G.

La Historia de Amanda  Primera Imagen: Las cadenas.

Como supe de la existencia de Amanda, te he hablado mucho sobre ella, ha robado casi toda mi atención en los últimos días.

Llevábamos casi un año con la fundación buscando la oportunidad para entrar a trabajar con este proyecto, y el permiso del comando general carcelario para mujeres.  Si logramos poder trabajar en el comando, con la división de rehabilitación y reinserción de mujeres para la vida domestica, seria fabuloso.   Pero ya sabes como es la burocracia en este país, es tan enorme como la abundancia de su paisaje y tan alta como los picos de los andes.   Por el momento tenemos permiso de trabajar con las condenadas en aislamiento, las presas de difícil carácter y en control de comportamiento, casi todas comparten la misma categoría en la clasificación de la prisión: Aislamiento por inestabilidad de carácter, peligrosas para la seguridad pública y limitadas para la normalización o reinserción.

El núcleo, son pabellones oscuros, húmedos y todos están ubicados en las antiguas instalaciones del reformatorio femenino; son muros, celdas, e instalaciones sanitarias muy precarias y extremadamente viejas.   El pabellón esta rodeado por un muro adicional de seguridad que lo separa del nuevo centro, pero como todo fue construido alrededor del edificio viejo, termina siendo el núcleo de todo el complejo carcelario, sin embargo, te puedo decir que esta bien aislado.  Nada de lo que pasa en el pabellón de aislamiento, se escucha en los muros administrativos, ni mucho menos en las otras celdas del nuevo edificio y menos aun en el nuevo centro de entrenamiento, el cual pertenece a la comisión de reinserción y rehabilitación.  Lo que pasa en el pabellón del centro, muere ahí, y no sale de ahí.

Nos asignaron las celdas 013, 014, 016, y 000, era mi primer día de trabajo y las reclusas recibirían nuestra visita con la compañía de guardas, la idea era explicarles el trabajo y en grupos de a dos, en la sala de comer que hay en el pabellón practicar la meditación con el grupo pequeño que aceptara.  Ellas recibirían ropa nueva y los alimentos que nosotros llevábamos, mas la ventaja de salir de su aislamiento por un par de horas, todo a cambio del buen comportamiento.   La primera jornada fue bien, aceptaron colaborar por la idea de estar fuera de la celda, respirar e intentar la técnica fue bien, para mi ese día fue el inicio de un reto, y fue un excelente día.

Después de varias de semanas rutinarias y buen trabajo, una de las reclusas no asistió, estaba enferma y nos pidieron hacer un practica de meditación con ella en la celda.  Era la primera vez que caminaba más allá de la sala de comer, y me internaba verdaderamente en los pabellones, en el núcleo de aislamiento.  Lo primero que me impactó fue el hedor a moho mezclado con olores de alcantarilla, se escuchan goteras y fugas de agua que ruedan por las paredes, tuberías viejas y dañadas que nunca serán reparadas.  Alguna que otra rata pasa corriendo, para esconderse o para ver si las visitas dejan caer algo de comida.    Cuando llegamos a la celda, María estaba realmente pálida, casi no podía hablar, se ponía la mano en el pecho, los labios los tenia azules, los dedos también, no tenia que ser una experta en medicina para saber que la mujer estaba muriendo.  Me miro a los ojos y me dijo:  Sólo quiero que hagas ese ejercicio de respirar conmigo, hasta que logre ir dejando de respirar con calma… Ya por fin he encontrado mi camino a la libertad, no saldré, pero quiero morir sabiendo que puedo ser libre.  Me senté a su lado en posición de loto y empecé a hacer los canticos en pali que he aprendido, y ella poco a poco se iba apagando.  Su respiración cada vez mas espaciada y cada vez mas corta, cada vez mas superficial, se iba deteniendo y era casi imperceptible.   En un ultimo instante abrió los ojos y me miro, con la voz frágil y quebrada, hablando con ahogo, me dijo “Amanda es quien debe liberarse antes de morir, encuéntrela y dígale que se libere, ella es un ángel, pero no lo sabe, encuéntrela antes de que muera atada.”   Los guardas le dijeron que se callara de un grito.  Ella cerro los ojos, y solo murmuraba Amanda, y así dejo de respirar y de murmurar.

Los guardas me agradecieron por la ayuda, y por mi absoluto silencio.  Si queríamos continuar con nuestro proyecto, era claro entender y practicar esto: lo que pasa en el núcleo, se queda en el núcleo, lo que muere en el núcleo nunca existió y no merece ser recordado.

Pasaron algunas semanas, nuestra misión principal era enseñarles a meditar a estas mujeres, y nos estaban permitiendo hacerlo.  Un día los gritos de dolor que venían por el pasillo, era muy perceptibles, los guardas se levantaron y corrieron hacia los pabellones y las celdas.  La guardia murmuraba, los escuchaba decir – Es la puta perra rabiosa que se alboroto y hoy decidió ahorcarse con sus cadenas -.    Tanto los guardias como las guardianas se veían tan angustiados, sus palabras eran despectivas hacia esa persona, pero al mismo tiempo parecía muy importante que no se suicidara.  Parecía muy importante que estuviera y se mantuviera viva.

Detuvimos la meditación, y procedieron a encerrar a todo el mundo en la sala de comer.  Entonces abrí los ojos y mire a Guardia García a los ojos, en mi mente me preguntaba ¿como puedo ayudarlo?   Creo que mi mirada fue suficiente para comunicarnos, el me miro de frente a los ojos, y alzando la voz me dijo – oye tú cabecita rapada, ¿Cómo lo vez para lidiar con una puta loca alterada y calmarla a punta de canticos? -.

Me puse de pie y en silencio me acerqué a García y mirándolo a los ojos le respondí – siempre hay que intentarlo, es parte de observar la rabia y la locura, como todo no duran para siempre, todo cambia -.

Me tomo de la mano y me guio a paso muy rápido por los pabellones, hasta llegar a la celda 9.  Estaba gritando, como si fuera un aullido de un perro herido, las palabras que se mezclaban con el aullido decían – Perros malparidos, cobardes hijueputas, saben que muerta les daría más problemas, ni siquiera tienen las huevas para pegarme un tiro y acabar con este circo -.    Puedo decir que en sus palabras había algo de verdad, porque incluso García olía a miedo.     Entramos a la celda, García me cubrió dejándome detrás de su espalda, ella estaba allí, de pie sobre unos colchones que habían en el piso, tenia marcas en sus brazos, y lesiones en el cuello, estaba sangrando por algunas de las heridas pequeñas que tenia en el cuello, tenia en las manos uno brazaletes de metal plateado que forraban sus muñecas, en cada brazalete tenia una cadena de aproximadamente 2 metros de longitud, que a su vez terminaba integrándose  a una placa central de metal en la pared.  Una de las cadenas estaba recubierta con un material que parecía ser silicona, la otra tenia gran parte del material roto y estaba descubierta, con pequeñas manchas de sangre.  Ella era aun amarrada tenia una presencia feroz, sus ojos irradiaban fuego, sentías como si te fuera a ametrallar, o estuvieras frente a un fusil, lo que esta mujer expelía era un intenso calor, un punzante espectro, el olor de la ira.   Se sentía su rabia por toda la habitación, se sentía emanar rabia de todo su cuerpo.

García le dio unos azotes para alejarla de nuestro camino, como los domadores hacen con los tigres.  Me mantuvo detrás de su espalda y en su tono de voz más alto le dijo – No te voy a dar el gusto de matarte zorra malparida, mi obligación con la patria y con el ministro es mantenerte viva, perra desgraciada.  Mientras de mi dependa, aunque tenga que ponerte tubos a las malas para meterte la comida entre las tripas, aunque tenga que ponerte yeso en las manos para que no puedas usarlas, lo que tenga que hacer para mantenerte viva, perra hija deputa.   No es cobardía lo que me impide pegarte un tiro en la cabeza, es lo que más quisiera en este momento, es mi honor lo que me lo impide. En cambio, te sigo manteniendo viva desgraciada, porque mientras estés viva, aquí encerrada y con tu boca callada entre estos muros, no le haces más daño a nadie, no contaminas con tus ideas desviadas a nadie.  Te contenemos como la peste que eres. Porque eso eres Amanda, por eso estas aquí, por poderosa, por ser asquerosamente hermosa, por desviada, por libertina y por que infectaste la mente de muchas y muchos.  Debemos proteger a Macando de gente como tu, porque son el inicio de la peste y la peste nunca debe, morir siendo una heroína.  Primero se olvidarán de ti y luego te dejaremos morir -.

Ese día conocí a Amanda, luego entendí porque era tan importante contar su historia antes que dejarla morir.  Incluso ayudarla a morir y contando su historia, vendría luego a tener mucho sentido.

Text By  Eva S. G.

 

 

 

#CARTAS A UNA #MADRE

Te acuerdas de enero del año pasado, estábamos esperando el día del eclipse.

Empezemos con músiquita. “…yo quiero habitar en ese mundo que vives tu, déjame soñar con el embrujo de tu sonrisa…  mi Diosa humana, mi reina linda.  Mi Diosa humana, mi gran amor, mi sentimiento solo es de ti, dueña de mi alma… En el mundo que hice para ti hay un templo en tu honor…”   Esa es parte de la canción de Miguel Morales.  El vallenato es una expresión del sentir y de la poesía popular, es una de las máximas expresiones de la música colombiana, y era parte de la música que a ti te encantaba escuchar.

Madre mía… Cuanto extraño escuchar tu voz y escucharte cantar, es demasiado.  Me ahogo en el anhelo de escucharte sonreír, me consuelo y trato de respirar buscando todos los archivos de audio que pueda encontrar en tu antiguo celular, repitiendo una y otra vez los mensajes de audio que me enviabas por el what’s app.   Me refugio en mi imaginación y en reproducir en mi mente tus canciones y traer los recuerdos de nuestras largas conversaciones tratando de arreglar el mundo o arreglarle la vida a los demás… me entretengo en recrearlas y en tratar de escribirlas para tenerlas guardarlas, antes de que se me olviden los detalles.

Y como dice la canción “los caminos de la vida no son como yo pensaba, no son como imaginaba…tampoco que se me muera mi vieja, pero que va si el destino es así…” y así fue mamá. Cantando vallenato dejaste el oncólogo hablando solo, luego solo nos dejaste preguntarte que querías, escogiste no seguir sufriendo con la quimioterapia y prepararte para morir.

Te acuerdas de enero del año pasado, yo estaba sentada al lado de tu cama viéndote morir, acompañándote a esperar la muerte, ciudadano de ti y cual guerrero defendiendo tu fortaleza (tu espacio y tu voluntad de como querías morir).   Querías estar en tranquilidad, en silencio, rodeada de las personas que tu escogiste y querías sentir cerca, en paz, en tu habitación y en tu casa.   Yo tengo en mi memoria grabados esos días de enero, tu voz, tus ultimas sonrisas, tus ultimas palabras, las ultimas veces que comiste ternera y le diste carne masticada a mi primo, tus pequeñas alegrías a pesar del dolor, tus intentos por a hacer las cosas a tu manera y a acomodarte como te pareciera a ti, como tu quisieras hacer e intentando levantarte de la cama hasta gastar la última gota de fuerza en tus piernas.  Era como tu quisieras, no como a mi o a los otros nos pareciera.  Tu sonrisa cuando aun abrías los ojos y veías a tus hijas, tu hermana o a tu hermano, o a tus amados sobrinas y sobrinos.   Recuerdo mis esfuerzos por lavarte y secarte el pelo en la cama, por mantenerte limpia y perfumada como te gustaba, valía la pena porque disfrutaba verte sonreír cuando llegaba la visita o las enfermeras y decían: “Pero como está de linda parece una princesa” y tu te regocijabas de gusto por un ratico, y respondías con una luz que iluminaba tu rostro y una gran sonrisa en los labios “muchas gracias, así no ven tan enferma”.    Recuerdo tu rostro tranquilo esos últimos días que ya no hablabas, con dificultad respirabas, los últimos días que abriste los ojos estábamos en casa y un día me preguntaste “Natalia… ¿todavía estoy viva? Y ¿estoy en mi casa?, la respuesta a las dos preguntas era si.   Recuerdo tu cuerpo volverse más pesado cada día por el edema, recuerdo la última vez que te vi llorar con los ojos cerrados y sin hablar, solo rodaban las lagrimas por tus mejillas, yo no podía hacer nada, solo decirte cosas bonitas y recordarte que fuimos felices, que tuviste una buena vida, que te amamos, que muchas gracias, que eras un ejemplo para toda una generación de mujeres… y con delicadeza limpiaba tus lagrimas.

Aun me aterra el recuerdo de la última noche y el ahogo de los últimos momentos.  El tejido epitelial expuesto en tus heridas porque el cáncer ya se empezaba a comer tu piel, cuando te silenciaste, el cambio de tu respiración a un ronquido superficial, con silbidos cortos, cada vez más forzada y sinuosa; los gestos de dolor, las arcadas tratando de capturar una gota de aire, el sonido como un grito hacia adentro de la respiración por el ahogo de la muerte arrancándote el alma, los movimientos de tu pecho como si intentara levantarse, como si algo te estuviera halando del pecho y el silencio en tu pecho cuando se esfumo tu respiración.  La noche más oscura de mi vida, pero el amanecer nos acompaño decorándose con un efecto naranja y las nubes reflejaban una luz roja.  El cielo te recibía con un eclipse de luna entre las 5 y las 6 de la mañana.  A las 6 horas y 15 minutos de la mañana, acerqué el fonendoscopio para buscar latidos o sonidos respiratorios y no encontré signos vitales, ya no estabas en ese cuerpo.  Nos empezaste a prepar para recibir a la muerte desde el primer día del año nuevo hasta el día del eclipse, se fueron juntas.

Fue muy difícil verte morir… muy doloroso, desgarrador y abrumador. Llego un momento que me temblaban las piernas y sentía un frio helado apoderarse de todo mi cuerpo, quería gritar, pero de que servía, estaba desesperada soy enfermera y se que pasa, pero no estaba entrenada para verte morir, no podía hacer más nada había seguido las indicaciones como me dijo la doctora… pero me sentí desmayar y no aguante más estar en control de mi misma o sentirme cuerda, entonces me acurruque al lado de tu cama y en posición fetal me puse a llorar.  Inmediatamente entro mi esposo a la habitación y me abrazo, me cubrió con una manta, me levanto del piso y me dijo “ya paso, ahora trata de descansar, yo me quedo aquí con ella esperando que llegue el medico para el certificado”   Fue duro, pero yo había presenciado un acto de valentía por parte tuya, el prepararte para la muerte, enfrentar el dolor de la agonía intentando sonreír y de algún modo hablar de ello, y aceptar el recibir a la muerte en tu casa para que viniera por ti.   Yo creo que también nos dejaste lecciones y consejos, que podemos compartir con las personas, finalmente nuestra filosofía siempre fue… a pesar de lo doloroso siempre es mejor quedarse con el aprendizaje.

Que me enseño ese enero del año pasado:

Siempre ser agradecido, recuerdo ese primero de enero, gaste todo el tiempo que podía, entre rezar y las labores de la casa y en mantener tu habitación en silencio. Te veía dormir en una paz y placidez, además no querías escuchar nada de ruido, solo querías escuchar los canarios que ya habían empezado a cantar y parecía que querían hacerlo todo el día.  Te había visto debilitarte mucho en el último mes, los bajones de presión, el edema impresionante en las piernas, pero no nos habías permitido llevarte al medico para no dañar las navidades y al año nuevo.   Ese primero de enero a mi solo se me ocurrió rezar, rezar y rezar, meditar y repetir en mis oraciones, que por favor tuviera la fuerza para lidiar con todo.  No lograba quitarme el sentimiento de angustia, decidí hacer un ritual, imaginándome que hablaba con la luz dentro de mi pidiéndole ayuda, me imaginé hablando con mi abuela y con mis tíos que ya están muertos pidiéndoles ayuda y apoyo, pues ellos ya habían pasado por eso.   Me imagine ángeles de luz blanca llegando a la casa, visualice una imagen con muchas burbujas grandes de luz blanca alrededor de nosotros personas que queríamos y visualice una lluvia de copos blancos con luz blanca en nuestra casa, imagine que todo el universo venía a ayudarnos y acompañarnos.  Debemos dar las gracias, porque fueron muchas las personas que ofrecieron ayuda, durante todo enero vinieron con su respeto por nuestro silencio, con compasión por nuestro dolor y respetando la paz del ambiente en el que querías morir.  Todos vinieron con buena voluntad, nos ayudaron con las tareas diarias de la casa, me dieron de comer cuando se me olvidaba comer, me recordaban cuidar de mi y nos apoyaron con el trabajo de cuidador para que yo pudiera ir haciendo la lista que me pediste y dormir a ratos.    Ser agradecido porque cuando uno pide ayuda al universo y la recibe, es tan valioso como recibir monedas de oro.

Respetar las decisiones del agonizante y del ser querido, desapegarnos a nuestro deseo de tenerlos vivos junto a nosotros y dejarlos libres para que decidan sobre su cuerpo, su vida y su dolor.  Tenias las piernas tan hinchadas, eran el triple de su tamaño y no bajaba el edema con medidas de calor o compresas, te ahogabas y a ratos parecía que se te olvidaba respirar, y en un momento tomabas aire profundo y con gemido de dolor, como queriendo salir del ahogo. El cáncer ya había invadido tu cuerpo, te estaba a dando problemas en los pulmones y probablemente en los riñones.  Estaba frente a la realidad y al aviso de que, el cáncer ganaba pronto la batalla, si no se iniciaba quimioterapia urgente, el tiempo era un solo tic tac, a contrarreloj.   Te propuse ir a el centro oncológico de urgencias y pedir que te dieran quimio urgente y te dieran soporte vital, pero me dijiste clarito “No me joda más, no voy a ir a urgencias y no me voy a dejar hospitalizar” Es tan duro de entender para uno que es el que se queda vivo, pero ahora trato de entender tu dolor…  ya no querías más quimio, no querías más tubos. Volviste a recordarme lo que habías decidido desde septiembre, que no seguirías enfrentándote a los efectos colaterales y era peor el debilitamiento que daba la quimioterapia. Por eso preferías vivir lo que te quedara con la familia y en tu casa.   Me tocaba a mi decidir que actitud iba a tomar, y yo decidí quedarme hasta el final y apoyarte en tus decisiones mamá, porque era tu vida, era tu dolor, era tu cuerpo…  Yo no podía imponerte mis deseos, por respeto a la fuerza y la libertad que siempre ejerciste.  Mi dolor no me daba autorización de arrebatarte lo más apreciado por ti. Yo no no tenia ningún derecho a quitarte tu poder más bien conservado, la capacidad de decidir sobre tu vida y tus cosas.    Yo acepte respetar tus decisiones, honrarlas, las valide, y ayudarte a crear “la manera en la que tu querías morir” no era mi historia, era la tuya, te pertenecía a ti hasta su final.

La lista de tareas y de pendientes.  Te acuerdas que a partir de ese primero de enero empecé a velar tu sueño, a vigilar tus noches, me trasladé a tu habitación para estar cerca de ti en la noche.  Recuerdo la noche de la lista, eso nunca se me va ha olvidar en la vida, y es de las cosas que más te agradecí en los días posteriores a tu muerte.   Esa noche probablemente ya sentías que se acercaba “la pelona”.  Me despertaste a la madrugada, me decías con la voz delgadita y suavecito “Natalia, Natalia agarre una libreta y anote, vamos a hacer una lista, le voy a dictar una información y por favor concéntrese apunte bien todo”.

Yo te respondí “mamá, son las cuatro y media de la madrugada, no podemos escribir la lista mañana”

“! No! Es que mañana no me sirve, porque no quiero que nada se me olvide.  Deje la pereza y agarre la libreta y escriba lo que le dicto.  Ah… y necesito que en las tardes se concentre en completar la lista de tareas y averiguar toda la información que le voy a pedir, yo busco quien me cuide por la tarde y usted me trae razón de las tareas a las 6 pm todos los días” Esa eras tu mamá… como no tenia sentido argumentar, busque la libreta, me senté al lado de tu cama y me puse a escribir.  Empezaste a dictar una lista de actividades y lugares para visitar, e ir a pedir estados de cuenta o información.  La lista era principalmente: infórmese de este tema, infórmese de los tramites para hacer esto, haga un listado de las deudas o cuentas por pagar, pida certificados de paz y salvo aquí y allá;  me dijiste cuales eran tus planes para pagar esas deudas, me explicabas como administrabas el dinero, me diste un alista de personas que debían pagarte dinero para ir a cobrarles, me diste una lista de documentos que debía recoger en oficinas publicas y me diste instrucciones precisas de ir a averiguar e informarme de procesos que habías iniciado.   También me dijiste a quien llamar para decirle que estabas enferma, me diste una lista de a quien querías ver si o si, para que los hiciera venir.  También me diste la lista de a quien no debía dejar entrar en la casa; me diste las indicaciones de lo que querías.  Me dijiste “Natalia, solo quiero estar en mi casa, que no me llenen de tubos, no me deje llenar de tubos.  Quiero estarme aquí tranquila, que no me hagan ruido, solo quiero escuchar los pajaritos y los canarios, y déjeme dormir. Ahora usted ya esta a cargo, haga cada día algo de esa lista y venga si tienen preguntas o dígame que va haciendo cada día.  Busque quien le ayude para cuidarme, que no me molesten mucho, no quiero esto lleno de curiosos o de gente chismosa, vienen solo a novelería a estar sentados tomando tinto, pero no consuelan y tampoco se callan”.   Yo asenté con la cabeza y te dije “entendido mamá, desde hoy me pongo en ello”.  Terminé la lista y al día siguiente la volví a leer para empezar las tareas. Incluso me dijiste a quien llamar para el tema del seguro funerario, el velorio y el entierro.  Hacer una lista y tratar de dar información o tener información sobre solo lo importante, yo le agradezco infinitamente mamá haberme despertado y dejarme algunos puntos claros.

Tener cerca nuestros hijos, aquellos a quienes amamos y los amigos verdaderos.   Las dos primeras llamadas importantes era para dos mujeres que habías tenido cerca siempre y las amabas con cariño de madre.  Llame a mi prima y a mi hermanita adoptiva.  No es fácil llamar a una persona la primera semana de enero y menos para hablarle de planes funerarios.  Como decirle que su ser querido se esta preparando para morir y que se va a morir en los meses venideros o días; contarle la historia y decirle que la mamá nos esta pidiendo que nos preparemos para su muerte, no es fácil y las mejores palabras para decirlo nunca llegan.  Creo que mi hermanita (que vivía en Bogotá), no me entendió bien del todo en esa primera llamada.  La verdad no quise contarle la realidad de forma cruda, traté de contarle los hechos:  que tu me habías pedido que la llamara y me habías dado una lista de deberes, que estabas muy enferma y que querías verla.   Ahora pienso en lo difícil que debió ser para ti, ver a tu familia sufrir, ver llorar a tus hijas y sentir el dolor físico, más la dificultad para caminar, para moverse y para respirar.  Tratando de decirle a la familia la realidad y ayudarnos a aceptar que íbamos a esperar y a recibir la muerte en la casa.  Yo traté de utilizar el lenguaje menos crudo y menos dramático cuando hablaba con la familia… o tal vez fui demasiado fría, o muy evasiva, o me refugié en hablarles con tecnicismo para hacerlo menos difícil.  Recuerdo cuando vi esa tomografía de tórax y abdomen con contraste, en ese momento me arrepentí de haber aprendido a leer TACs, porque entendí lo que había en esas imágenes y si era claro que el tumor estaba en todas partes.  Entonces con todo el amor que teníamos en el corazón por ti, cada una de nosotras y nosotros tomamos nuestro tiempo y momento alrededor de tu cama, hicimos labor de cuidador y buscamos tiempo para acompañarte, hacerte masaje, prepárate lo que quisieras comer, verte dormir y estar alrededor de tu cama, para que sintieras nuestro amor rodeándote por todas partes.

Ay mamá… después de leer lo que escribí me doy cuenta de que siempre lograste inspirarnos, que fuiste, sigues y seguirás siendo un ejemplo para la generación de mujeres que te conocimos y te admiramos.    Me doy cuenta de que encontré una manera de integrarte a mi y de buscar tu voz… de mantener vivos mis recuerdos.  Nos dejaste muchos aprendizajes y ahora eres parte de nosotros.  Una de las grandes lecciones que nos dabas es que uno de todo en esta vida aprende, que no importa lo doloroso que sea nos levantamos y continuamos; que las mujeres debemos estudiar, trabajar y ser independientes porque una mujer debe evitar la dependencia y aprender a valerse por si misma para conseguir sus objetivos propios;  siempre gobernaste tus cosas y nos enseñaste que el mejor regalo que le puedes dar a una mujer es la oportunidad de decidir sobre su propia vida y perseguir sus sueños.  Siempre decías, que uno se muere el día menos pensado, por eso siempre recomendabas mantener el cerebro ocupado, pensando, resolviendo sudokus o estudiando, y que lo importante era aprender para trabajar honradamente.

Todas esas cosas y lo que te escribo mamá, me ayuda con la percepción de que eres parte de mi. Escuchar la música que te gustaba, encontrarme con las fotos, los recuerdos de tu voz…  En los pequeños detalles del a vida siento que está tu presencia, tu espíritu esta conmigo o que vives en mi.  Como dice Liz Gilbert en su post “yo he sentido su presencia estrechándome y acercándose más a mi.  Pero ahora, gracias a Dios, yo siento como si ella estuviera en mi. Yo siento, en una cierta extensión que ella se ha vuelto yo y que yo me he vuelto parcialmente ella. Ella fortifica y me guía. Cuando necesito su amor y su consejo, lo puedo encontrarlo en mi misma, pero en su propia voz… una criatura que es parte Liz, parte Rayya.”   Es un poco así, te vas volviendo parte de mi y te encuentro dentro de mi con tu propia voz, especialmente cuando tengo que reconocer que llevo 4 horas escuchando vallenatos, cantándolos y sintiendo la letra. Teniendo en cuenta que nunca he comprado un cd de vallenatos, que solía decir “lo que sea menos un concierto de vallenatos” y que sentía el infierno cuando me ponías a escucharlos en la casa.   Ahora eres parte de mi, estas cada día conmigo, te fuiste fundiendo en mi y alojándote en mis recuerdos, un proceso que empezó en enero del año pasado.

Todo en tu honor y en tu memoria que todos sepan lo maravillosa y valiente que fuiste.

 

 

 

 

#CARTAS A UNA #MADRE · Libre y Revuelto

Que no se te da bien lo de los idiomas. ¡Joder! Pues yo me imagino siendo ¡políglota!

Me preguntas ¿cómo van las cosas?  Pero no se que responder… No lo sé mamá… Ni van bien, ni van mal…. Tranquila mamá, de salud estoy bien y estoy comiendo, no estoy pasando frio y estoy cómoda en casa, pero si estoy triste…  No te preocupes, no podrías arreglarlo si estuvieras aquí, así que no te afanes.  Lo que estoy viviendo hoy me lo curré yo solita… ¡Me lo trabajé con ganas!  Fui yo mismita quien escogió este camino, nadie me obligo.

¿Qué es lo que me pasa?   Pues que me toco bajarme de una nube… yo me había montado un cuento de que se me daba lo más de bien los idiomas… o tal vez quería creerlo con toda la gana.   Pero lo de vivir en otro país hablando una lengua extranjera hace que muestres realmente lo que sabes y de que este hecho…   Son muchos los retos… y hoy me parece que todos me quedaron grandes.    Alguien me dijo una vez, que mejor me dedicara a seguir aprendiendo Inglés porque se me daba más fácil que el Español, decidí abandonar mi espíritu de escritor y quemar todos mis textos porque resulto que “no tenia talento para escribir”, lo de esforzarme en esa área quedo enterrado y para las leyes de mi entorno… pasar mucho tiempo sentado leyendo fantasía era perder el tiempo.   Luego, estudié mucho y finalmente aprendí otro idioma, puedo decir que me defiendo bastante bien… y he tenido la experiencia de asistir a entrenamientos y trabajar en ambientes donde el inglés es requerido para hacer el trabajo.   Luego empecé a presentar exámenes y llegué a un buen nivel…  cuando llegue a este país estaba medianamente bien preparada para vivir el día a día, defenderme en las tareas cotidianas de la vida… Así que empecé a buscar trabajo en lo mío, en lo que sabia hacer cuando vivía en mi país y especialmente… en lo que tenia muchos años de experiencia y me pagaban bien.  Pero así mismo empezaron a llegar los obstáculos… Que necesitas tener un 7 en un “X” examen si quieres trabajar en aquello… que necesitas , que diga UK…  Que necesitas mejorar tus habilidades de escritura en Inglés… que necesitas cambiar tu hoja de vida… que necesitas dinero porque hay que estudiar este o aquel otro curso, o pagar este o aquel examen.   Y así como fui empezando a caminar por cada uno de los puntos, así se me han ido volviendo como las estaciones de un viacrucis.

Después de un tiempo las respuestas que he ido recogiendo unas buenas, otras regulares otras no se…  En resumen:

  • Presente el examen “X” tres veces, terca hasta que saque el 7 que necesitaba… pero luego tendría que pagar un dineral para homologar mi título universitario y adicional hacer un curso de 6 meses. Cuando estaba dispuesta a empezar a hacer lo del curso y todo eso, me llega la noticia de que cambiaremos de país, nos vamos mudar a otro con un idioma distinto.  Entonces para que me pongo a gastarme un dinero en un papel o un curso, que no va a servir en otro país.
  • Estaba buscando hacer lo de conducir para un trabajo en el cual ya tenia propuesta de contrato. Y que fui por lana y me mandaron trasquilada.  Después del examen de los ojos necesario para sacar la licencia de conducir me dicen: que no puedes conducir, que no tendrás licencia de conducir, que no podrás volver a conducir y encima me ponen encima a cargar diágnostico que se suponía no me tocaba heredar por ser mujer… pero me salio en la rifa y me afecta parcialmente las vistas.  Tome para que lleve me dijo la vida ese día, no le voy a dar lo que quiere, me dio otra cosa con que “entretenerme”.
  • Pero el único impedimento que tenia era conducir, pues pensé que para hacer el trabajo y firmar el contrato no era necesario conducir.  Finalmente yo seguía teniendo todas las habilidades requeridas y conocimiento, podía hacer el trabajo y utilizar transporte público o buscarme la vida para movilizarme.  Entonces mande un email diciendo eso.    Y me contestaron que era requerimiento “indispensable” para el puesto tener una licencia de conducir valida y propia del país, no les servía la extranjera.    ¡Uy! mamá, esa me dolió y ¡mucho!  Usted sabe todo el esfuerzo que he hecho yo desde antes por trabajar en eso.   Que lo hacia sin ser mi vocación, pero le metía ganas de hacerlo bien y que siempre di buenos resultados, como para que vengan a decirme que el malparido trabajo no se puede hacer sin un puto carro o sin conducir, cuando yo se que no es verdad.   Como si el montón de latas fuera un Transformer y llegara al hospital, para ser el optimus prime de los especialistas clínicos y vender todos los dispositivos médicos de la cuota.  Que idioma es ese, me dices, eso no es Español educado… si mamá, se llama Colombiano emputado.
  • Me pasé el trago amargo, me hice a la idea de que tenia que seguir buscando… En otra cosa, en algo que no necesitara manejar un carro para trabajar.   Pero se mezclo el rehacer la hoja de vida, el reinventarse, el repensar mi experiencia haciendo otra cosa, el preguntar me una y otra vez: ¿que más sabes hacer?  Y la más dura era: ¿en que otra cosa puedo trabajar? aceptando la … disminución en mi capacidad visual.  Si, hay que llamar las cosas por su nombre … La puta retinitis pigmentosa que me toco heredar como portador con sintomatología y ser el “caso raro”.    En parte por ella cada día hasta hoy me sigo preguntando… ¿Qué puedo hacer? y ¿En qué voy a trabajar con las habilidades que me tengo?
  • Entonces me volví a hacer la paja mental positiva, me digo que ya encontraremos algo. Escribí una lista de que habilidades adicionales a vender dispositivos médicos, consulté con amigos y familia…  Entonces llego la idea de volverse profesor, porque los idiomas se me dan bien.   Con esa idea sentí que ¡se me encendió el bombillo!  Y me dije a mi misma: aprovecha que estas en UK y que has estudiado tanto Ingles, de algo te tiene que servir ese 7 en el examen “X”, también puedes enseñar español y esos dos idiomas no se hablan en el país donde vas… tal vez eso te sirva para trabajar después de la mudanza.   Para resumirte el cuento, me rechazaron en el curso para profesor de inglés…  sin más y sin menos, que no tengo lo que buscan.   Que yo creía que era buena para los idiomas, pero parece que me cuesta mucho… que no me sale tan fácil como yo pensaba.
  • Luego una buena amiga intentando consolarme me dice: bueno aprovecha este tiempo y estudia francés… así vas aprendiendo antes de mudarte a Francia.  Mira que aprender un idioma siempre trae cosas buenas.  Yo miro a mi amiga, por dentro me escondo entre vergüenza de mi misma y admiración hacia ella, porque yo me agobio solo de imaginar como hace ella para manejar tres idiomas y estar estudiando Koreano.   Además, el francés se me hace complicado…  no se si es por la presión de cambiar de país, o por la obligación, o porque es un idioma en el cual me he sentido rechazada en el pasado, o si es porque tengo la nube negra encima, o porque no entiendo la belleza de esa lengua y su musicalidad…  no se por cual, pero se que me esta costando mucho.  Mi familia me dice para consolarme… pero no tengas miedo de irte a ese país, porque eres buena para los idiomas y aprendes rápido.  Que ellos y yo que creíamos que era buena para los idiomas, pero parece que me tengo que esforzar más de lo esperado y me esta costando sudor el tema.
  • Sigo en la busqueda de trabajo en UK, sin mucho exito.  Después de cada rechazo, de cada respuesta con un: No… Después de partir en pedacitos la frustración por los portazos anteriores, trato de deshacerme de la mala vibra y continuar con el positivismo.   Veo otras personas que han logrado cosas, voy y escucho a quienes han contado historias positivas de adaptación a vivir en el extranjero o matrimonios con extranjeros…  Escucho y no puedo estar más de acuerdo cuando dice Reymar Perdomo (la venezolana que nos ha tocado el corazón): “ser emigrante no es jodedera y el que diga lo contrario, que venga y lo diga desde afuera”.   Ver que no soy la única me consuela, ver que hay historias con finales felices me da esperanza y vuelvo a buscar la paja mental del positivismo…
  • Vuelvo a evaluar que puedo hacer con el inglés que sé, con el nivel que tengo, con la capacidad visual que tengo y con las muchas capacidades que tengo… pero ahora cuando me lo pregunto después de llorar toda la tarde… ya no sé. Me dice mi esposo con intención de consolarme: “sigamos buscando lo de ser profesora de español, eso te puede dar una solución una opción de trabajo, trata de empezarlo cuanto antes, no puedes ir mal en tu lengua materna”.   Yo asiento con la cabeza, en silencio, solo un suspiro suavecito y sonrío.  Pienso dentro de mi, el no se merece mis dudas y mis miedos en estos momentos cuando intenta ofrecerme esperanza, mostrarme su apoyo y su positivismo.   Pero dentro de mi una voz me dice y me repite las palabras de antes, cuando me dijeron que escribir en Español no era lo mío…  Ese recuerdo, cuando un profesor por zafarse fácil de mi, me dijo que mejor me dedicara a seguir aprendiendo Inglés porque se me daba más fácil que el Español.    ¡Ay! Mamá… En estos momentos recuerdo tanto cuando me decías, que mi problema era escribir y debía forzarme a escribir mejor cada día, que hablaba Inglés pero que no lo escribía, que tenia muchos vacíos que estudiará más y que empezara el curso de francés con tiempo, no fuera que un día lo necesitara.   De otro lado, mis amigos creían que eso de los idiomas se me daba bien, yo creía lo mismo, pero parece que la única que lo vio clarito fuiste tu, mamá… Porque sabias cuanto me había costado, cuanto me tengo que esforzar.

Al final del día, miro el libro que estoy leyendo con el cual me ayudo a hacerme las pajas mentales de positivísimo.  Lo agarro con toda la intención de sentarme otra vez y buscarle el lado positivo al situación, otro punto de vista, una respuesta a la pregunta ¿Qué puedo hacer?   ¿Dónde más busco?   Pero mis ojos se quedan fijos en el titulo:  Buscando tu elemento.  Pienso que si yo me preguntara a mi misma ¿cuál es mi elemento? ahora mismo diría: ser ama de casa, ser His Wife, o inventarme historias que le cuento a las matas en mi casa, o contarle a alguien todo lo que estoy sintiendo, o escribir para sacar todo lo que tengo adentro, para que no me ahogue, y que hacer pajas mentales me entretiene.

Mientras abro el libro… pienso en lo afortunada que es gente como el autor de este libro el Sr. Ken Robinson, porque hace lo que le gusta.  Pienso que hay personas afortunadas como: Liz Gilbert, o Depack Chopra, o Brené Brown, Gabrielle Bernstein, Seth Godin, Miguel Ruiz, incluso el ex cura Alberto Lineros… entre muchos otros escritores en temas de desarrollo personal.  Veo sus videos, sus libros, sus nombres… los admiro y los envidio,  piensos lo afortunados que son. Porque puede escribir lo que creen y hacerlo bien, publicarlo, ayudar a otros con eso y les pagan por eso.   En este libro (Buscando tu elemento) una de las preguntas es, ¿Qué habilidades admiras en otras personas porque consideras que tu no las tienes?…  Cuanto desearía ser lo suficientemente buena para escribir y lo suficiente para los idiomas, cuanto quisiera tener sus habilidades y hacer lo que hacen ellos…

Suspiro… y recuerdo las frases de mi esposo “… no puedes ir mal en tu lengua materna” y la respuesta de corazón seria: Mi amor si me sintiera lo suficientemente buena en mi lengua materna, me hubiera forzado a seguir escribiendo, si fuera lo bastante buena hubiera escrito una novela… porque imaginación para crear mundos ideales en mi mente me sobra.  Así como la nube con el cuento que me invente…  en el que es fácil lo de los idiomas y yo soy políglota… Yo me imagino un mundo donde trabajo escribiendo libros de desarrollo persona para latinas y doy charlas en TED talks.

La realidad es que aquí estoy, con mi mejor amigo Word, tratando de escribir porque me da la gana y me gusta… y no me importa si lo hago bien o mal. Es lo que me sale de los huevos hacer con mi tiempo libre.   Con el libro de gramática de las ingles en la mesa porque voy a volver a aplicar a lo de profesor… porque necesito que me digan que no mas de una vez.  Con el libro de actividades haciendo la tarea de francés, aunque sea por el amor que le tengo a mi esposo algo se me quedara y abriendo la pagina web del instituto cervantes para llenar la inscripcion al curso de profesor de español.  Aquí y ahora… ¡Me doy el derecho a soñar!

 

 

 

 

HISTORIAS CON EL CANCER

Ajustándome el Duelo.

“El ayer es historia, el mañana es un misterio, sin embargo, el hoy es un regalo por eso se le llama presente”.

 Sabes mamá… Esa frase es conocida en el budismo, y la empecé a escuchar cuando inicié los intentos de meditación y Vipassana.   Era una de las cosas que más quería aprender, entender y lograr aplicar realmente.  También quería mostrártela para limitar ese ciclo nocivo de estar rumiando el pasado, envenenándonos con los malos sabores, de aquello que nos toco comernos con patatas, ese sin sabor masticamos los malos recuerdos una y otra vez… Para cambiar de menú y no volvemos a servirnos el mismo plato de pasado.   Porque creo que esa frase nos ayuda a cambiar ese patrón de rumiar y así logramos vivir el presente la realidad que nos regala cada día, creo que es un camino al perdonar, un camino a liberarse de malas vibras del pasado y un camino que lleva a moverse aceptando el cambio.    Ahora viviendo el duelo por tu partida, me repito esa frase en los momentos que llega el Tsunami del dolor con todas las imágenes como relámpagos y las lagrimas como lluvia, pero, aunque creo en ella, no logro interiorizarla del todo. Me sigue costando dejar de rumiar el ayer y verlo como historia… sin sentirlo como un dolor presente, que no cambiará o se aliviará.    

 En el libro sobre el duelo dice, que cuando avanzas en la aceptación de la perdida de ese ser querido, después de aceptar todo lo que representaba para uno, también reconocer la cantidad de ira o culpa, expresar de algún modo las preguntas abiertas, aceptar que no habrá respuestas y reconocer que la vida cambió…  Que la vida para uno cambio definitivamente.   Al llegar a ese punto empieza un proceso de “Adjusting”, uso la palabra en inglés que esta en el libro porque me hace gracias, literalmente traduce: Ajustarse.    Entonces mamá creo que ha llegado el momento en que me voy ajustando a vivir sin ti en este plano terrenal, que me voy ajustando a el dolor de tu muerte, a el dolor de mi perdida y me voy ajustando a el cambio.    

 El libro dice, que el objetivo principal es ajustarse al cambio. De lo grande que son los cambios en la vida de uno después de la perdida de un ser querido, dependerá lo grande que será el ajuste necesario en la vida de uno.   Eso te hace pensar en cuan diferente será el camino comparado con el que veníamos recorriendo antes, recordándonos que ajustarse al cambio también implica un reto de adaptación en el plano emocional, físico y cognitivo.   Después de leer ese párrafo comprendí el grandísimo desafío que se presentaba delante de mi, que debía aceptarlo porque ya era parte de mi vida.   Aunque antes no estaba totalmente consciente de ello, hice como si pudiera ir a tomarle una foto desde la distancia y verlo…   Yo estaba ahí en ese camino, en ese desafío y ya se había convertido en mi presente.  Ahora me estaba realmente haciendo consciente.

 El desafío se constituía en aceptar el cambio por tu muerte y el duelo, adicionalmente a eso era la mezcla de todo.  En menos de 10 meses pasaron muchos eventos propios que traían cambios Cambio de casa, cambio de situación laboral, cambio de estado civil, y el siguiente gran cambio: de País.  No solo dejaba una vida contigo en este plano terrenal, también estaba dejando mi tierra natal.   Cuando lo desmenuzo así,  y lo miro como en una foto, me digo a mi misma – ¡Joder! ¡Por esó es, que esta siendo tan duro!…  Joder tía, que no ha sido fácil vivir todo al tiempo -.    Y vuelvo y miro la foto, pero me agobia … Lo que falta lo veo venir … Sé que lo debo vivir…  Que ya lo estoy viviendo, que en parte yo elegí alguna de las circunstancias para hacer el escenario y posé en esta foto…  Y lo veo ahí toda la realidad mezclada ahí como mirando una foto…  ¡Vale!  La acepto que esta ahí, pero todo se ve sobrepuesto, inabordable, inmanejable e inalcanzable.

la chancleta Pero luego me digo – ¡Pero Tía! Que la primera fase la estas haciendo, y aunque parezca depresivo o hasta inquisitorio, el prestarse a escribir todo esto y aceptar vivir el dolor, el dejarse revolcar por todas esas sensaciones del duelo, el darle la bienvenida al Tsunami y sentarse a llorar las lagrimas que vengan. ¡Que ya lo estas en ello! –   He aprendido que la mejor forma de enfrentar ese gigante desafío, es dejándose revolcar por el dolor (el Tsunami) que esta a la entrada… y ajustarse bien el duelo a uno mismo.  Aes mamá, de la misma manera como me enseñaste a ajustarme la falda para que me quedara bien. Seguir leyendo “Ajustándome el Duelo.”

Libre y Revuelto

La Verdad y La Gentileza de L. Gilbert

El día de hoy leí la noticia que decía que Elizabeth Gilbert autora de Eat, Pray and Love, revela que esta enamorada de su mejor amiga que tiene cáncer.   Me dejo un poco en shock la noticia, esas cosas que pasan pero nunca te lo hubieras imaginado o mucho menos esperado.  Me parece muy fuerte este cambio más cuando ella esta en sus 50s , pero aun mas fuerte que el objeto de su amor sea su amiga que padece cáncer y por ende ella sabe que en algún momento va a perderla porque morirá en algún momento.

En Facebook , Liz Gilbert realizó un escrito sobre la verdad y la fuerza de la verdad o la gentileza. Habla de esos momentos en que una mentira blanca salva el momento y eres políticamente correcto, lo socialmente correcto y por miedo a lastimar a los demás.   Algunas mentiras blancas salvan momentos , mantienen las maneras, son políticamente adecuadas y necesarias, siendo el ejercicio de la política – diplomacia. En contra parte también habla de que, hay momentos en la vida cuando las personas necesitan escuchar la verdad lo más clara posible de nuestra propia boca.

Habla que la verdad aunque sea dolorosa para quienes la escuchan (porque no es lo que quieren oir o porque no hacemos lo que ellos quieren o esperan que hagamos),     al mismo tiempo es un acto de respeto con nuestros seres queridos. Decirles esa verdad es mejor que engañarlos para verlos felices o sonrientes, como si de forma compasiva los engañáramos.

Alguna personas tienden a querer quedar bien con todo el mundo, temen tremendamente sentirse malos, rechazados, o ser percibidos como causantes de dolor en los demás; les gusta quedar bien y agradar a todas las personas. Más aun agradar y tener felices a aquellos que los quieren, esta relacionado con el temor a defraudar a quienes nos aman y nos han cuidado, entonces queremos protegerlos con mentiras blancas o no blancas.   En el discurso Liz Gilbert dice: “… y cuando decides “proteger” esa persona con mentiras, entonces en realidad no la estas protegiendo del todo. Lo que estas haciendo es degradando la confianza de esa persona y la tuya.”

En el mismo escrito hace referencia en una frase sobre ética que dice: “… En cualquier momento que mientes a una persona sobre algo que afecta su vida, tu estas manipulando a esa persona e infantilizándola. Por que estas negándole información esencial que esa persona necesita para tomar decisiones inteligentes o proyecciones sobre el futuro… No hay mayor acto de falta de respeto a la inteligencia de un adulto humano que quitarle la oportunidad de tomar sus decisiones, por falta de información, o por mentiras, o por ocultar información.”

Ella escribe que por años a dicho mentiras o ocultado información, para no lastimar a la gente, porque ella siempre a querido ser una buena persona, y se cuestiona haberlo hecho de esa manera. En algunas ocasiones también lo hizo porque es una persona asustadiza y por que tiene miedo a perder las personas alrededor de ella.

Este texto de Liz Gilbert me dejo mucho para pensar. No solo porque es una de mis autoras favoritas y es casi como si una de mis mejores amigas después de años de conocerla me dijera que acepto su homosexualidad tardíamente y tiene una relación con una mujer, y después de años de experiencia en relaciones heterosexuales pasa a una relación homosexual. También por que se necesita mucha fuerza interior para decir una verdad que claramente puede cambiar su relación con sus personas queridas en su entorno y con sus lectores.

También leyendo el texto de Elizabeth Gilbert sobre la verdad y la gentileza, recordé las muchas veces la verdad se debe decir con gentileza.   En momentos importantes y en situaciones que afectan la vida de las personas, en momentos de tensión entre los seres humanos que ponen  fragilidad en la relación, ocasiones en que es mejor la verdad.   Aunque luego sea más doloroso y luego cueste más re construir.

Lo que admiro de Liz Gilbert es la fortaleza de escoger en un momento importante la verdad, más allá de la cordial gentileza.  Como dicen en mi tierra: “es mejor colorado un ratico que pálido el resto de la vida.”

Quedar bien con todo el mundo es casi imposible, en algún momento nuestras opiniones, decisiones , deseos o actos, irán en contra de los de alguien más. En ese momento habrá un conflicto, encontrándonos con varias opciones: mentiras blancas, omitir detalles, continuar con los planes sin importar, la compasión idiota por pesar, o simplemente tomarse un respiro y comunicar la verdad de la mejor forma posible, dejar lo más claro posible que no hay intensión de dañar. De cualquier forma será difícil, porque la verdad siempre será para nuestras emociones humanas una tarea difícil.

Libre y Revuelto

My Jar of Happiness/ Mi alcancía de la felicidad

Voy a citar a Elizabeth Gilbert de su página de  Facebook salió esta idea.  El texto era el siguiente: “JAR OF HAPPINESS. I made a vow to myself years ago that every night I would write down the happiest moment of my day and save it forever. I did this for a long time. This… Sigue leyendo My Jar of Happiness/ Mi alcancía de la felicidad