#CARTAS A UNA #MADRE

Grieving (duelo) Todos tenemos que ir a esa batalla, escoge bien tus armas.

Sabes mamá tengo muchas ganas de escribir sobre el duelo. Dejarse revolcar por la ola del duelo y la tormenta emocional, sobrevivir para contarlo.   ¡Pero eso suena muy cliché de libro de autoayuda… me da guácala!  Je, je.

Si mamá tienes razón, no tiene nada de malo el querer auto ayudarse… también podemos empezar algo como… ¿Qué le diría al dos mil dieciocho?, le diría “Gracias por haberme enseñado a hacer eso llamado grieving (o duelo) y darme múltiples vueltas en la montana rusa emocional, lo viví para contarlo”. 

Resumiendo, el 2018 me dejo una especialización en duelo, una cantidad deexperiencias que me enseñaron mucho y me gustaría escribir una historia para compartir lo que aprendimos.  Primero revisemos como resumiría lo que me dio esa experiencia y luego como fue que nos movimos de cantar: “everything i lost on you” (todo lo que perdí en ti), a luego cantar: “todo lo que aprendí de ti y todo lo que me queda de ti”.  Primero te comparto una imagen para que te hagas una idea de como era el programa de la especialización en duelo 2018, la lista de asignaturas que me dio la resumí en esta To Do list:

¿Cómo quiero te imagines el comienzo de la historia?

Al principio puede sonar como las canciones que dice algo así: “No deseo olvidarte, quién podría reemplazarte?”“No consigo acostumbrarme a buscarte y no encontrarte, si a mi vida pudieras Volver, yo te amaría otra vez…” por Camilo Sexto, o puedes imaginarte el sonido del adagio de Albinoni.  El sonido de las cuerdas que arrastran la tristeza y el suspenso del cambio en la intensidad de los violines, que se queda en tu cabeza invitando a surgir el sentimiento de tristeza… mi esposo lo llama música para funeral por eso.   También puede sonar como una canción de My Chemical Romance que se llama Helena, así se siente… ardiendo como un fosforo.   Luego en ese melancólico sentimiento y ese dolor que esta metido en medio del pecho y te oprime.  En este momento, invitemos a los amigos a levantar el vaso y brindar por todo lo que hemos perdido, por los cambios que se avecinan y por el duelo que esta enfrente de nosotros…   Después de beber hasta el fondo del vaso y dejarlo de golpe sobre la mesa… la pregunta es… ¿Son todas esas cosas realmente perdidas?  ¿Lo único que hay detrás de ese duelo son perdidas, dolor y miedo? ¿detrás del duelo habrá algo valioso por descubrir?

Nosotras sabemos como se siente eso el dolor de la perdida, el cambio que se avista, es una ley en la vida: no todo dura para siempre.  Cuando nos sentimos así, en el horizonte cercano, no hay nada de claridad. ¿Cómo vamos a sobrevivir a está emoción, a esté cambio a está perdida?   ¿Qué carajos puede haber de bueno en pasar por el duelo?

Me preguntas: ¿Qué consejo te daría para enfrentar el duelo?

Antes de que el fuego de la ira y la frustración se enciendan, antes de que todo se vuelva más oscuridad por el duelo que esta enfrente… Yo te diría, escoge tus armas bien y sabiamente, porque vengo a decirte que todos tenemos que luchar por nuestra felicidad; que merece la pena entrar a la cueva de lo desconocido y aceptar ese duelo; que merece la pena vivirlo y merece la pena esa batalla; que merece la pena sentir ese dolor del proceso…  No me estoy enloqueciendo.  Lo que pasa es que aprendí que tiene un propósito, un inicio y que tiene un final, que hay un camino en medio de los dos para ser andado, y si lees hasta el final te lo voy contando.

Vengo a contarte que hay una promesa de volver a ver luz al final de ese camino llamado duelo; que si quieres mantenerte fuerte y viva… tenemos que pasar por esa experiencia.  A los amigos con quienes compartes estas cartas, hemos venidos a decirles que al final del viaje, hay una riqueza grande de crecimiento y aprendizaje.  Debemos decirles también, que solo se alcanza viviendo todo el proceso; advertirles que estarán bajo ataque, muchas emociones vendrán, las vueltas en la montaña rusa emocional pueden hacer perder el equilibrio.   Pero todos tendremos en algún momento de la vida, esa batalla (el duelo) por nuestra felicidad… entonces escoge tus armas sabiamente, si quieres sobrellevarlo y salir de está más fuerte que antes.

¿Qué fue eso que aprendí de escoger mis armas bien?

Te digo, algo que aprendí de hacer duelos, es que uno debe prepararse para identificar un montón de emociones.  Se pasa por el dolor, el llanto, la tristeza, la frustración, el miedo, el no saber que hacer con la vida, el vacío por la perdida, la rabia, la culpa, el consuelo y la esperanza.  Incluyo el agradecimiento, tengo que agradecer porque siempre logre gritar por ayuda y recibirla, llegaron a mi vida facilitadores, o ángeles… como quieras llamarlos.  Llego un montón de gente (familia, amigos, otros) y un montón de buena vibra espiritual, para ayudarme y apoyarme.   Pero te pido que recuerdes, debes saber defenderte y escoger a tus aliados.  Porque mis mejores aliados siempre se revistieron de amor compasivo, mis mejores armas también y las cargaba todo con positivismo. No fue fácil, tuve que encontrar las maneras de lidiar y domesticar: la ira, la culpa y el miedo.

Y… ¿cómo fue que hice eso?

Hablando con amigos o grupos de ayuda, a través de escribir, meditando en las mañanas, rezando algunos fines de semana, haciendo yoga y buscando terapia o coaching. Haciéndome consiente de mi dialogo interno, saber que, si no lo controlaba y lo dejaba irse a visitar el futuro que aun no existía, me llenaba de pánico; si dejaba que ese dialogo interno se quedara solo en el pasado me llenaba de frustración.  Entonces debía construir un nuevo dialogo interno.   Me dije a mi misma: “No debo desperdiciar este dolor, me voy a dar permiso de sentir y también se que debo llorar, porque así también se aclaran mis pensamientos”.  El llanto funciona como la lluvia, después de que pasa la tormenta el cielo se aclara y sale el sol.

¿Qué mas te diría? De los que me enseñó el duelo.

Primero, que tiempo te vas a dar para llorar tu duelo, no debe ser un minuto o un mes, tampoco será eternamente y tampoco todo el día, en ese mismo momento selecciona que dialogo interno te vas a decir.  Escoge el pajazo mental que te vas a echar, lleno de palabras consoladoras y optimistas, te lo vas a decir mientras lloras.    Un consejo es… no te rompas en desesperanza, yo se que es difícil, pero abrázate y escucha como te repito al oído… “tu puedes con esto”.

Segundo, darse la oportunidad de llorar, con la fiel convicción de que estas lavando el dolor.  Parte de tus armas es que sabes que puedes crear nuevas reglas internamente para ti (tu dialogo interno).   Estas son las que nos escribimos o nos pintamos a nosotros mismos en una libreta muy personal.   También sabemos que, si otros pudieron (nos quedamos con lo positivo), entonces nos decimos a nosotros mismos: “puedes superarlo, encontraremos una forma”.

Abraza la espada que te defiende de la tristeza, reconocer que te estas haciendo más fuerte y sonríe frente al espejo, solo porque sonreír es un ejercicio positivo.  Seguro mañana sale el sol y seguro mañana será otro día, eso de nunca aprendemos es parte del pasado.  Siempre aprendemos algo.

Esos poderes nos ayudan, también identificar todo lo bueno que tenia nuestro ser querido, lo bueno que teníamos en ese pasado. Evitar quedarnos recordando ese pasado con la melancolía de lo que se fue y no podremos tener. El poder es que seleccionamos lo positivo, lo traemos al presente, en positivo lo integramos, todo eso que aprendimos de nuestro ser querido… y vamos reconstruyendo una mejor versión de nosotros mismos.

Tercero, Recuerda… escoge tus armas sabiamente… compasión, gentileza, consuelo, abrázate, trata de mantener tus piezas cerca a ti, de mantener esos buenos sentimientos cerca a ti, sostente y abrígate.  Sostenerte en un abrazo a ti misma, eso te fortalece y repite lo positivo, sigue diciendo ….  “no desperdiciar dolor, vamos a aprender de esto, la promesa es salir más fuerte”.

Cuando estaba pensando en escribir este blog, recordé lo que me dijo la psicóloga cuando empecé el proceso del duelo por tu partida.  Ella me dijo: “lo normal de un proceso de duelo, en una perdida significativa, es un año. Es normal que te sientas triste porque es reciente y luego cada sentimiento en cada etapa debes nombrarlo y reconocerlo”.   Ahora que lo pienso, ya hace un año de eso, y debo reconocer que ella tenia razón.

Al empezar este nuevo año me siento mas tranquila, cada día estoy mucho mejor.  Encontré una forma de integrarte a mi vida actual, de consolarme tras tu partida y de retomar el control de mi vida.    Meditar me ayudo mucho, el sentir de mi respiración me relaja, me siento y simplemente respiro suavecito, despacio, sin forzar mi respiración.

Durante el proceso de duelo, había días que me sentía muy deshidratada, entonces me busque la dieta con batido reconstrúyete y limpiador, hidratar el cuerpo, darle frutas y verduras.  Eso también me ayudo a mantener mi sistema inmune y a sentirme menos débil.  Al principio es difícil tener consciencia de que uno debe comer bien, regulado y sano, pero hay que hacerlo porque hace parte de las armas en esta batalla para superar el duelo.  La intención de hacerlo bien incluye buscar ayuda: con app que te recuerden la dieta balanceada, ir a un nutricionista, buscas negociar con tu pareja para que te ayude a recordarte el batido o comer menos chatarra, también están los familiares que quieren ayudar y puedes decirles que te recuerden el comer bien y mantenerte hidratado.

Cuando me dieron la noticia de la retininitis pigmentosa (RP) y reconocer una afectación de mi capacidad visual.  Un nuevo duelo, aceptar el reto de reinventarme en muchos aspectos, y fue difícil.  Siempre primero esta la negación.  Pero con la aceptación de hacer el duelo se da el primer paso, es hacer ese viaje.  Aprendes a reconocer, como dijo la psicóloga, cada una de las emociones que te encuentras en camino y llamarlas por su nombre, aceptarlas y preguntarte… ¿Qué voy a hacer para cambiar esta emoción y transformarla en aprendizaje?  Me sirvió mucho eso, llamar a la emoción por su nombre, saber a que estado del duelo pertenecía y preguntarme ¿Qué es lo opuesto a esta emoción? Y ¿Qué voy a hacer para sentirme de forma diferente? Luego podía avanzar.

Parte de escoger tus armas bien para ir a enfrentar un duelo, es conocer porque etapas vas a pasar y que herramientas emocionales puedes necesitar en cada etapa.  No lo desaparecerá por arte de magia y tampoco lo hará más rápido, pero si lo hará mas llevadero.   Yo viví cada una de esas etapas, en cada duelo y fueron volviendo cada vez más claras, en el último duelo del 2018, las viví bien a conciencia.  Esas etapas son:  la negación, la rabia, la depresión (tristeza), la negociación y la aceptación.

De la aceptación me preguntas: ¿Cómo identifique que había llegado a la aceptación en el proceso de duelo por tu muerte?

Bueno mamá, porque fui capaz de escribir acerca de ella. Mi cerebro y mi yo interior, ya hemos aceptado que moriste y que no estas con nosotros.  Fue posible escribir acerca de ese día en que falleciste sin llorar o sin quedarme atrapada en la tristeza; fui capaz de redactarlo a partir del recuerdo y fui tomando cada factor para trascribirlo en un aprendizaje.   Sin quedarme consumida solo en el dolor, o en la negación, o en la culpa y he logrado moverme a una palabra que es muy variolosa en los procesos de aceptación de la perdida: Aprendizaje.

Que hemos aprendido de ese proceso y que nos quedo.  Cuando escribí en ese formato, me di cuenta de que el proceso de duelo lo había completado, que había llegado al último paso, se llama: Aceptación.

¿Entonces quieres reducir todo a simples pasos o procesos?

No es que solo quiera reducir los sentimientos humanos a un proceso simple, no es para nada mi intención, pero si te digo la verdad, cuando te caen tantos duelos encima en un periodo de 12 meses, debes encontrar una forma de gestionarlos.  Hacerlo sin perder la cabeza, yo no quería tomar antidepresivos o heavy medicarme, hay que reconocer que tampoco los puedes gestionar todos al mismo tiempo.   Porque te cae toda esa tristeza junta y se puede volver depresión patológica en un chispazo.  Mi experiencia es que, si lo divides en pasos de un proceso, en tareas a realizar haciendo una por una, evitas que la realidad te deje sin armas.  La idea de no perder toda la energía en un solo golpe, no gastar todas tus armas emocionales en una sola depresión por no poder con todo lo grande al mismo tiempo.

Por eso hice como si fuera una To Do list.  Para dividir las tareas que me dejo el 2018 y los duelos.  Irme encargando de uno por uno, no llorar todos al mismo tiempo o sentir rabia por todos al tiempo… también para escoger mis armas sabiamente de acuerdo con la batalla (la etapa del duelo).

¿Cuál fue la mayor piedra en el zapato?

El tema de la culpa, aprendí una cosa importante mamá.  Cuando la culpa disminuye, eso es otro signo de que el duelo se ha ido superando.  Aprendí que la culpa es un sentimiento muy jodido, porque no te permite avanzar en el proceso de duelo y te congela (o te atemoriza), porque sigues cuestionando un pasado que no puedes ir solucionar, es pasado ya paso, pero la culpa te sigue llevando a él y a los sentimientos negativos relacionaos con ese pasado.  Si tengo que aceptarlo me di látigo como un putas, especialmente la segunda mitad del año, pero cuando llame la culpa por su nombre y me pregunte cual es el sentimiento opuesto… encontré el perdón.   Debía moverme hacia adelante y perdonarme, perdonar mis elecciones, mis decisiones (buenas o malas) y reconciliar el recuerdo.   Esas tres acciones descubrí que tienen un poder muy sanador y liberador de la culpa, las resumo: hacer ejercicios de perdón, perdonarse a uno mismo; hacer rituales o ejercicios simbólicos de perdón, recordar la buena intención; no juzgarnos a nosotros mismos si en realidad queríamos ayudar; y por último reconciliar el recuerdo.  No nos quedamos con esos sentimientos de rencor, porque entendemos que ya se han convertido solo en un recuerdo, que son pasado y nos perdonamos.

¿Dónde empecé a encontrar esperanza?

Tener un nuevo proyecto de vida, una nueva ilusión puede ser: un viaje, estudiar un idioma, cambiar de empleo, practicar un deporte…  Un proyecto asociado a algo que te hace ilusión hacer, que es una decisión que has tomado en positivo, basado en los aportes positivos que aprendimos del pasado.  El cambio de carrera profesional, el escribir y empezar a trabajar en life-coaching, eso me dio a mi esa nueva ilusión, me permitió retomar el control en un proyecto y volver a empoderarme de la administrativa de las cosas de mi día a día.

 

Así fue mamá, como dijo la psicóloga, es prepararse para un proceso que puede ser un año o más.  Le diría a la gente que, si es un duelo por una perdida significativa en su vida, se prepare para la montana rusa emocional. Acepte la batalla y entre en el proceso del duelo. Que escoja sus armas bien, que recuperar la felicidad es algo por lo que cada uno debe luchar y muy especialmente, darse el permiso de vivirlo.

Para mi fue difícil estar desempleada, pero en parte hoy pienso que, gracias a ese tiempo logre leer muchos libros de autoayuda (Je, je.).  Tomar sesiones de coaching, sesiones de meditación e interiorizar, hacer los ejercicios de conocimiento personal de los libros, ayudarme a reconstruir la historia… mucho de self-coaching y mucho de libros de crecimiento personal.

 

Los duelos son procesos que nos permiten psicológicamente adaptarnos a una perdida.  Por ejemplo: la muerte de un ser querido, o por un cambio grande en la vida, o por un divorcio, o por una discapacidad o perder los privilegios que teníamos antes…  En cuanto nos movemos hacia la aceptación de la perdida, es un proceso y sabemos que va a ser retador, pero aunque lo sea, es un proceso que por nuestra salud mental se debe hacer y se debe llorar.

Se debe ir a buscar un espacio donde se grite y se explote (sin lastimar a otro), se deben buscar catalizadores de emociones: grupos de apoyo, escribir, cantar canciones a todo pulmón, saliendo a practicar un deporte, ir a la iglesia, o ir al cross-fit…  Es parte del proceso sacar toda esa emoción.   Debemos llamar a las emociones por su nombre, de acuerdo con el momento de la batalla (duelo) escoger tus armas bien (recursos emocionales) … nuestras armas tienen como objetivo cambiar esa emoción en positivo.  ¿Cómo te vas a hablar en tu dialogo interior?, ¿Cómo vas a actuar para sentir que te abrazas y te aceptas?, ¿Cómo vas a representar tu propio perdón?…

Todos tenemos que luchar por nuestra felicidad, todos podemos pasar por el duelo… todos debemos hacerlo… escoge tus armas sabiamente.  Se compasivo contigo mismo y pide ayuda siempre que la necesites, abrázate fuerte y recuerda que te dices al oído… “tu puedes y la promesa del duelo, es salir mas fuerte”.

Si quieres escuchar el podcast de esta historia: @Mudadospod en Instagram o Spotify

 

 

 

 

#CARTAS A UNA #MADRE

Te acuerdas de enero del año pasado, estábamos esperando el día del eclipse.

Empezemos con músiquita. “…yo quiero habitar en ese mundo que vives tu, déjame soñar con el embrujo de tu sonrisa…  mi Diosa humana, mi reina linda.  Mi Diosa humana, mi gran amor, mi sentimiento solo es de ti, dueña de mi alma… En el mundo que hice para ti hay un templo en tu honor…”   Esa es parte de la canción de Miguel Morales.  El vallenato es una expresión del sentir y de la poesía popular, es una de las máximas expresiones de la música colombiana, y era parte de la música que a ti te encantaba escuchar.

Madre mía… Cuanto extraño escuchar tu voz y escucharte cantar, es demasiado.  Me ahogo en el anhelo de escucharte sonreír, me consuelo y trato de respirar buscando todos los archivos de audio que pueda encontrar en tu antiguo celular, repitiendo una y otra vez los mensajes de audio que me enviabas por el what’s app.   Me refugio en mi imaginación y en reproducir en mi mente tus canciones y traer los recuerdos de nuestras largas conversaciones tratando de arreglar el mundo o arreglarle la vida a los demás… me entretengo en recrearlas y en tratar de escribirlas para tenerlas guardarlas, antes de que se me olviden los detalles.

Y como dice la canción “los caminos de la vida no son como yo pensaba, no son como imaginaba…tampoco que se me muera mi vieja, pero que va si el destino es así…” y así fue mamá. Cantando vallenato dejaste el oncólogo hablando solo, luego solo nos dejaste preguntarte que querías, escogiste no seguir sufriendo con la quimioterapia y prepararte para morir.

Te acuerdas de enero del año pasado, yo estaba sentada al lado de tu cama viéndote morir, acompañándote a esperar la muerte, ciudadano de ti y cual guerrero defendiendo tu fortaleza (tu espacio y tu voluntad de como querías morir).   Querías estar en tranquilidad, en silencio, rodeada de las personas que tu escogiste y querías sentir cerca, en paz, en tu habitación y en tu casa.   Yo tengo en mi memoria grabados esos días de enero, tu voz, tus ultimas sonrisas, tus ultimas palabras, las ultimas veces que comiste ternera y le diste carne masticada a mi primo, tus pequeñas alegrías a pesar del dolor, tus intentos por a hacer las cosas a tu manera y a acomodarte como te pareciera a ti, como tu quisieras hacer e intentando levantarte de la cama hasta gastar la última gota de fuerza en tus piernas.  Era como tu quisieras, no como a mi o a los otros nos pareciera.  Tu sonrisa cuando aun abrías los ojos y veías a tus hijas, tu hermana o a tu hermano, o a tus amados sobrinas y sobrinos.   Recuerdo mis esfuerzos por lavarte y secarte el pelo en la cama, por mantenerte limpia y perfumada como te gustaba, valía la pena porque disfrutaba verte sonreír cuando llegaba la visita o las enfermeras y decían: “Pero como está de linda parece una princesa” y tu te regocijabas de gusto por un ratico, y respondías con una luz que iluminaba tu rostro y una gran sonrisa en los labios “muchas gracias, así no ven tan enferma”.    Recuerdo tu rostro tranquilo esos últimos días que ya no hablabas, con dificultad respirabas, los últimos días que abriste los ojos estábamos en casa y un día me preguntaste “Natalia… ¿todavía estoy viva? Y ¿estoy en mi casa?, la respuesta a las dos preguntas era si.   Recuerdo tu cuerpo volverse más pesado cada día por el edema, recuerdo la última vez que te vi llorar con los ojos cerrados y sin hablar, solo rodaban las lagrimas por tus mejillas, yo no podía hacer nada, solo decirte cosas bonitas y recordarte que fuimos felices, que tuviste una buena vida, que te amamos, que muchas gracias, que eras un ejemplo para toda una generación de mujeres… y con delicadeza limpiaba tus lagrimas.

Aun me aterra el recuerdo de la última noche y el ahogo de los últimos momentos.  El tejido epitelial expuesto en tus heridas porque el cáncer ya se empezaba a comer tu piel, cuando te silenciaste, el cambio de tu respiración a un ronquido superficial, con silbidos cortos, cada vez más forzada y sinuosa; los gestos de dolor, las arcadas tratando de capturar una gota de aire, el sonido como un grito hacia adentro de la respiración por el ahogo de la muerte arrancándote el alma, los movimientos de tu pecho como si intentara levantarse, como si algo te estuviera halando del pecho y el silencio en tu pecho cuando se esfumo tu respiración.  La noche más oscura de mi vida, pero el amanecer nos acompaño decorándose con un efecto naranja y las nubes reflejaban una luz roja.  El cielo te recibía con un eclipse de luna entre las 5 y las 6 de la mañana.  A las 6 horas y 15 minutos de la mañana, acerqué el fonendoscopio para buscar latidos o sonidos respiratorios y no encontré signos vitales, ya no estabas en ese cuerpo.  Nos empezaste a prepar para recibir a la muerte desde el primer día del año nuevo hasta el día del eclipse, se fueron juntas.

Fue muy difícil verte morir… muy doloroso, desgarrador y abrumador. Llego un momento que me temblaban las piernas y sentía un frio helado apoderarse de todo mi cuerpo, quería gritar, pero de que servía, estaba desesperada soy enfermera y se que pasa, pero no estaba entrenada para verte morir, no podía hacer más nada había seguido las indicaciones como me dijo la doctora… pero me sentí desmayar y no aguante más estar en control de mi misma o sentirme cuerda, entonces me acurruque al lado de tu cama y en posición fetal me puse a llorar.  Inmediatamente entro mi esposo a la habitación y me abrazo, me cubrió con una manta, me levanto del piso y me dijo “ya paso, ahora trata de descansar, yo me quedo aquí con ella esperando que llegue el medico para el certificado”   Fue duro, pero yo había presenciado un acto de valentía por parte tuya, el prepararte para la muerte, enfrentar el dolor de la agonía intentando sonreír y de algún modo hablar de ello, y aceptar el recibir a la muerte en tu casa para que viniera por ti.   Yo creo que también nos dejaste lecciones y consejos, que podemos compartir con las personas, finalmente nuestra filosofía siempre fue… a pesar de lo doloroso siempre es mejor quedarse con el aprendizaje.

Que me enseño ese enero del año pasado:

Siempre ser agradecido, recuerdo ese primero de enero, gaste todo el tiempo que podía, entre rezar y las labores de la casa y en mantener tu habitación en silencio. Te veía dormir en una paz y placidez, además no querías escuchar nada de ruido, solo querías escuchar los canarios que ya habían empezado a cantar y parecía que querían hacerlo todo el día.  Te había visto debilitarte mucho en el último mes, los bajones de presión, el edema impresionante en las piernas, pero no nos habías permitido llevarte al medico para no dañar las navidades y al año nuevo.   Ese primero de enero a mi solo se me ocurrió rezar, rezar y rezar, meditar y repetir en mis oraciones, que por favor tuviera la fuerza para lidiar con todo.  No lograba quitarme el sentimiento de angustia, decidí hacer un ritual, imaginándome que hablaba con la luz dentro de mi pidiéndole ayuda, me imaginé hablando con mi abuela y con mis tíos que ya están muertos pidiéndoles ayuda y apoyo, pues ellos ya habían pasado por eso.   Me imagine ángeles de luz blanca llegando a la casa, visualice una imagen con muchas burbujas grandes de luz blanca alrededor de nosotros personas que queríamos y visualice una lluvia de copos blancos con luz blanca en nuestra casa, imagine que todo el universo venía a ayudarnos y acompañarnos.  Debemos dar las gracias, porque fueron muchas las personas que ofrecieron ayuda, durante todo enero vinieron con su respeto por nuestro silencio, con compasión por nuestro dolor y respetando la paz del ambiente en el que querías morir.  Todos vinieron con buena voluntad, nos ayudaron con las tareas diarias de la casa, me dieron de comer cuando se me olvidaba comer, me recordaban cuidar de mi y nos apoyaron con el trabajo de cuidador para que yo pudiera ir haciendo la lista que me pediste y dormir a ratos.    Ser agradecido porque cuando uno pide ayuda al universo y la recibe, es tan valioso como recibir monedas de oro.

Respetar las decisiones del agonizante y del ser querido, desapegarnos a nuestro deseo de tenerlos vivos junto a nosotros y dejarlos libres para que decidan sobre su cuerpo, su vida y su dolor.  Tenias las piernas tan hinchadas, eran el triple de su tamaño y no bajaba el edema con medidas de calor o compresas, te ahogabas y a ratos parecía que se te olvidaba respirar, y en un momento tomabas aire profundo y con gemido de dolor, como queriendo salir del ahogo. El cáncer ya había invadido tu cuerpo, te estaba a dando problemas en los pulmones y probablemente en los riñones.  Estaba frente a la realidad y al aviso de que, el cáncer ganaba pronto la batalla, si no se iniciaba quimioterapia urgente, el tiempo era un solo tic tac, a contrarreloj.   Te propuse ir a el centro oncológico de urgencias y pedir que te dieran quimio urgente y te dieran soporte vital, pero me dijiste clarito “No me joda más, no voy a ir a urgencias y no me voy a dejar hospitalizar” Es tan duro de entender para uno que es el que se queda vivo, pero ahora trato de entender tu dolor…  ya no querías más quimio, no querías más tubos. Volviste a recordarme lo que habías decidido desde septiembre, que no seguirías enfrentándote a los efectos colaterales y era peor el debilitamiento que daba la quimioterapia. Por eso preferías vivir lo que te quedara con la familia y en tu casa.   Me tocaba a mi decidir que actitud iba a tomar, y yo decidí quedarme hasta el final y apoyarte en tus decisiones mamá, porque era tu vida, era tu dolor, era tu cuerpo…  Yo no podía imponerte mis deseos, por respeto a la fuerza y la libertad que siempre ejerciste.  Mi dolor no me daba autorización de arrebatarte lo más apreciado por ti. Yo no no tenia ningún derecho a quitarte tu poder más bien conservado, la capacidad de decidir sobre tu vida y tus cosas.    Yo acepte respetar tus decisiones, honrarlas, las valide, y ayudarte a crear “la manera en la que tu querías morir” no era mi historia, era la tuya, te pertenecía a ti hasta su final.

La lista de tareas y de pendientes.  Te acuerdas que a partir de ese primero de enero empecé a velar tu sueño, a vigilar tus noches, me trasladé a tu habitación para estar cerca de ti en la noche.  Recuerdo la noche de la lista, eso nunca se me va ha olvidar en la vida, y es de las cosas que más te agradecí en los días posteriores a tu muerte.   Esa noche probablemente ya sentías que se acercaba “la pelona”.  Me despertaste a la madrugada, me decías con la voz delgadita y suavecito “Natalia, Natalia agarre una libreta y anote, vamos a hacer una lista, le voy a dictar una información y por favor concéntrese apunte bien todo”.

Yo te respondí “mamá, son las cuatro y media de la madrugada, no podemos escribir la lista mañana”

“! No! Es que mañana no me sirve, porque no quiero que nada se me olvide.  Deje la pereza y agarre la libreta y escriba lo que le dicto.  Ah… y necesito que en las tardes se concentre en completar la lista de tareas y averiguar toda la información que le voy a pedir, yo busco quien me cuide por la tarde y usted me trae razón de las tareas a las 6 pm todos los días” Esa eras tu mamá… como no tenia sentido argumentar, busque la libreta, me senté al lado de tu cama y me puse a escribir.  Empezaste a dictar una lista de actividades y lugares para visitar, e ir a pedir estados de cuenta o información.  La lista era principalmente: infórmese de este tema, infórmese de los tramites para hacer esto, haga un listado de las deudas o cuentas por pagar, pida certificados de paz y salvo aquí y allá;  me dijiste cuales eran tus planes para pagar esas deudas, me explicabas como administrabas el dinero, me diste un alista de personas que debían pagarte dinero para ir a cobrarles, me diste una lista de documentos que debía recoger en oficinas publicas y me diste instrucciones precisas de ir a averiguar e informarme de procesos que habías iniciado.   También me dijiste a quien llamar para decirle que estabas enferma, me diste una lista de a quien querías ver si o si, para que los hiciera venir.  También me diste la lista de a quien no debía dejar entrar en la casa; me diste las indicaciones de lo que querías.  Me dijiste “Natalia, solo quiero estar en mi casa, que no me llenen de tubos, no me deje llenar de tubos.  Quiero estarme aquí tranquila, que no me hagan ruido, solo quiero escuchar los pajaritos y los canarios, y déjeme dormir. Ahora usted ya esta a cargo, haga cada día algo de esa lista y venga si tienen preguntas o dígame que va haciendo cada día.  Busque quien le ayude para cuidarme, que no me molesten mucho, no quiero esto lleno de curiosos o de gente chismosa, vienen solo a novelería a estar sentados tomando tinto, pero no consuelan y tampoco se callan”.   Yo asenté con la cabeza y te dije “entendido mamá, desde hoy me pongo en ello”.  Terminé la lista y al día siguiente la volví a leer para empezar las tareas. Incluso me dijiste a quien llamar para el tema del seguro funerario, el velorio y el entierro.  Hacer una lista y tratar de dar información o tener información sobre solo lo importante, yo le agradezco infinitamente mamá haberme despertado y dejarme algunos puntos claros.

Tener cerca nuestros hijos, aquellos a quienes amamos y los amigos verdaderos.   Las dos primeras llamadas importantes era para dos mujeres que habías tenido cerca siempre y las amabas con cariño de madre.  Llame a mi prima y a mi hermanita adoptiva.  No es fácil llamar a una persona la primera semana de enero y menos para hablarle de planes funerarios.  Como decirle que su ser querido se esta preparando para morir y que se va a morir en los meses venideros o días; contarle la historia y decirle que la mamá nos esta pidiendo que nos preparemos para su muerte, no es fácil y las mejores palabras para decirlo nunca llegan.  Creo que mi hermanita (que vivía en Bogotá), no me entendió bien del todo en esa primera llamada.  La verdad no quise contarle la realidad de forma cruda, traté de contarle los hechos:  que tu me habías pedido que la llamara y me habías dado una lista de deberes, que estabas muy enferma y que querías verla.   Ahora pienso en lo difícil que debió ser para ti, ver a tu familia sufrir, ver llorar a tus hijas y sentir el dolor físico, más la dificultad para caminar, para moverse y para respirar.  Tratando de decirle a la familia la realidad y ayudarnos a aceptar que íbamos a esperar y a recibir la muerte en la casa.  Yo traté de utilizar el lenguaje menos crudo y menos dramático cuando hablaba con la familia… o tal vez fui demasiado fría, o muy evasiva, o me refugié en hablarles con tecnicismo para hacerlo menos difícil.  Recuerdo cuando vi esa tomografía de tórax y abdomen con contraste, en ese momento me arrepentí de haber aprendido a leer TACs, porque entendí lo que había en esas imágenes y si era claro que el tumor estaba en todas partes.  Entonces con todo el amor que teníamos en el corazón por ti, cada una de nosotras y nosotros tomamos nuestro tiempo y momento alrededor de tu cama, hicimos labor de cuidador y buscamos tiempo para acompañarte, hacerte masaje, prepárate lo que quisieras comer, verte dormir y estar alrededor de tu cama, para que sintieras nuestro amor rodeándote por todas partes.

Ay mamá… después de leer lo que escribí me doy cuenta de que siempre lograste inspirarnos, que fuiste, sigues y seguirás siendo un ejemplo para la generación de mujeres que te conocimos y te admiramos.    Me doy cuenta de que encontré una manera de integrarte a mi y de buscar tu voz… de mantener vivos mis recuerdos.  Nos dejaste muchos aprendizajes y ahora eres parte de nosotros.  Una de las grandes lecciones que nos dabas es que uno de todo en esta vida aprende, que no importa lo doloroso que sea nos levantamos y continuamos; que las mujeres debemos estudiar, trabajar y ser independientes porque una mujer debe evitar la dependencia y aprender a valerse por si misma para conseguir sus objetivos propios;  siempre gobernaste tus cosas y nos enseñaste que el mejor regalo que le puedes dar a una mujer es la oportunidad de decidir sobre su propia vida y perseguir sus sueños.  Siempre decías, que uno se muere el día menos pensado, por eso siempre recomendabas mantener el cerebro ocupado, pensando, resolviendo sudokus o estudiando, y que lo importante era aprender para trabajar honradamente.

Todas esas cosas y lo que te escribo mamá, me ayuda con la percepción de que eres parte de mi. Escuchar la música que te gustaba, encontrarme con las fotos, los recuerdos de tu voz…  En los pequeños detalles del a vida siento que está tu presencia, tu espíritu esta conmigo o que vives en mi.  Como dice Liz Gilbert en su post “yo he sentido su presencia estrechándome y acercándose más a mi.  Pero ahora, gracias a Dios, yo siento como si ella estuviera en mi. Yo siento, en una cierta extensión que ella se ha vuelto yo y que yo me he vuelto parcialmente ella. Ella fortifica y me guía. Cuando necesito su amor y su consejo, lo puedo encontrarlo en mi misma, pero en su propia voz… una criatura que es parte Liz, parte Rayya.”   Es un poco así, te vas volviendo parte de mi y te encuentro dentro de mi con tu propia voz, especialmente cuando tengo que reconocer que llevo 4 horas escuchando vallenatos, cantándolos y sintiendo la letra. Teniendo en cuenta que nunca he comprado un cd de vallenatos, que solía decir “lo que sea menos un concierto de vallenatos” y que sentía el infierno cuando me ponías a escucharlos en la casa.   Ahora eres parte de mi, estas cada día conmigo, te fuiste fundiendo en mi y alojándote en mis recuerdos, un proceso que empezó en enero del año pasado.

Todo en tu honor y en tu memoria que todos sepan lo maravillosa y valiente que fuiste.

 

 

 

 

HISTORIAS CON EL CANCER

Ajustándome el Duelo.

“El ayer es historia, el mañana es un misterio, sin embargo, el hoy es un regalo por eso se le llama presente”.

 Sabes mamá… Esa frase es conocida en el budismo, y la empecé a escuchar cuando inicié los intentos de meditación y Vipassana.   Era una de las cosas que más quería aprender, entender y lograr aplicar realmente.  También quería mostrártela para limitar ese ciclo nocivo de estar rumiando el pasado, envenenándonos con los malos sabores, de aquello que nos toco comernos con patatas, ese sin sabor masticamos los malos recuerdos una y otra vez… Para cambiar de menú y no volvemos a servirnos el mismo plato de pasado.   Porque creo que esa frase nos ayuda a cambiar ese patrón de rumiar y así logramos vivir el presente la realidad que nos regala cada día, creo que es un camino al perdonar, un camino a liberarse de malas vibras del pasado y un camino que lleva a moverse aceptando el cambio.    Ahora viviendo el duelo por tu partida, me repito esa frase en los momentos que llega el Tsunami del dolor con todas las imágenes como relámpagos y las lagrimas como lluvia, pero, aunque creo en ella, no logro interiorizarla del todo. Me sigue costando dejar de rumiar el ayer y verlo como historia… sin sentirlo como un dolor presente, que no cambiará o se aliviará.    

 En el libro sobre el duelo dice, que cuando avanzas en la aceptación de la perdida de ese ser querido, después de aceptar todo lo que representaba para uno, también reconocer la cantidad de ira o culpa, expresar de algún modo las preguntas abiertas, aceptar que no habrá respuestas y reconocer que la vida cambió…  Que la vida para uno cambio definitivamente.   Al llegar a ese punto empieza un proceso de “Adjusting”, uso la palabra en inglés que esta en el libro porque me hace gracias, literalmente traduce: Ajustarse.    Entonces mamá creo que ha llegado el momento en que me voy ajustando a vivir sin ti en este plano terrenal, que me voy ajustando a el dolor de tu muerte, a el dolor de mi perdida y me voy ajustando a el cambio.    

 El libro dice, que el objetivo principal es ajustarse al cambio. De lo grande que son los cambios en la vida de uno después de la perdida de un ser querido, dependerá lo grande que será el ajuste necesario en la vida de uno.   Eso te hace pensar en cuan diferente será el camino comparado con el que veníamos recorriendo antes, recordándonos que ajustarse al cambio también implica un reto de adaptación en el plano emocional, físico y cognitivo.   Después de leer ese párrafo comprendí el grandísimo desafío que se presentaba delante de mi, que debía aceptarlo porque ya era parte de mi vida.   Aunque antes no estaba totalmente consciente de ello, hice como si pudiera ir a tomarle una foto desde la distancia y verlo…   Yo estaba ahí en ese camino, en ese desafío y ya se había convertido en mi presente.  Ahora me estaba realmente haciendo consciente.

 El desafío se constituía en aceptar el cambio por tu muerte y el duelo, adicionalmente a eso era la mezcla de todo.  En menos de 10 meses pasaron muchos eventos propios que traían cambios Cambio de casa, cambio de situación laboral, cambio de estado civil, y el siguiente gran cambio: de País.  No solo dejaba una vida contigo en este plano terrenal, también estaba dejando mi tierra natal.   Cuando lo desmenuzo así,  y lo miro como en una foto, me digo a mi misma – ¡Joder! ¡Por esó es, que esta siendo tan duro!…  Joder tía, que no ha sido fácil vivir todo al tiempo -.    Y vuelvo y miro la foto, pero me agobia … Lo que falta lo veo venir … Sé que lo debo vivir…  Que ya lo estoy viviendo, que en parte yo elegí alguna de las circunstancias para hacer el escenario y posé en esta foto…  Y lo veo ahí toda la realidad mezclada ahí como mirando una foto…  ¡Vale!  La acepto que esta ahí, pero todo se ve sobrepuesto, inabordable, inmanejable e inalcanzable.

la chancleta Pero luego me digo – ¡Pero Tía! Que la primera fase la estas haciendo, y aunque parezca depresivo o hasta inquisitorio, el prestarse a escribir todo esto y aceptar vivir el dolor, el dejarse revolcar por todas esas sensaciones del duelo, el darle la bienvenida al Tsunami y sentarse a llorar las lagrimas que vengan. ¡Que ya lo estas en ello! –   He aprendido que la mejor forma de enfrentar ese gigante desafío, es dejándose revolcar por el dolor (el Tsunami) que esta a la entrada… y ajustarse bien el duelo a uno mismo.  Aes mamá, de la misma manera como me enseñaste a ajustarme la falda para que me quedara bien. Seguir leyendo “Ajustándome el Duelo.”

HISTORIAS CON EL CANCER

¿Qué quieres mamá? Me quiero morir…

Una mañana cuando después de habernos dado el alta del hospital, ya con el Dx. de fase terminal, con los preparativos para cuidados paliativos en casa, te pregunte que querías para desayunar… el silencio fue la respuesta.  Luego volví en un tono más amoroso y dejando entender que conseguiría lo que me pidieras, te dije: entonces que quieres mamá y tu respuesta fue … quiero morirme.   Yo que estaba abrumada todavía con todo lo que estaba pasando a mi alrededor no supe como responder y lo único que se me ocurrió responderte fue – Bueno mamá eso no te lo puedo traer pero mientras eso pasa, por el momento dime que quieres desayunar, porque si nos toco vivir este día de hoy, podemos desayunar.

Así hay muchas colecciones de momentos dolorosos que recuerdo de esos días de tu enfermedad, hay tantas cosas que no entiendo o tal vez no quiero entender, hay tantas preguntas que se quedaron abiertas, hay tantas cosas que se quedaron sin decir y hay tantos reclamos que quise hacer a muchos de mis familiares y personas cercanas, que se quedaron sin voz.     En esos días mi única razón de ser era darte tu espacio y cuidar de todo a tu alrededor para que te sintieras en Paz y tranquila.  Poniendo amor y llamando a la compasión para realizar cada una de las acciones que yo pude o debí hacer para tu cuidado en esa fase terminal… siempre pensando en que el miedo fuera menos, paliar el dolor y que no hubiera sensación de soledad.      Me decía a mi misma – Morirse debe dar miedo, eso debe ser aterrador, y más para ella que su verdad siempre fue la gana de vivir, aprender, hacer cosas y no entregarse.  Por eso quería darte atreves de mis acciones y palabras fortaleza.  Ya que nos había tocado vivir esa realidad y tus decisiones habían sido tomadas, yo estaba ahí para acompañarlas, para cuidar como un ángel o soldado de que se respetaran tus deseos y tu nido de Paz y tranquilidad.

Para mí, estos días posterior han sido días difíciles mamá.  Agradezco inmensamente que hubieras logrado tener la energía y luchar hasta último minuto por liberarte del monstruo que te atormentaba para dejarme el camino un poco libre y de cierta manera aminorar el sufrimiento del día a día de enfermedad crónica.   Fue muy valiente de tu parte.

Agradezco mucho esos esfuerzos y esos actos de heroísmo de esos últimos meses para dejar todo en lo posible lo más claro y darme la información al máximo para que yo pudiera continuar y seguir también administrando todo.     Pero no puedo negar que a pesar de todo… lo que creímos que nos estábamos preparando… nada me podía preparar para el dolor de tu partida, ese me tocaba lidiarlo sola y nada era suficiente para prepararme para el duelo de adaptarme a tu ausencia y sumando todos los cambios que llegaron juntos a mi vida… no era un duelo o faena el que tenia que lidiar… era una temporada entera con más de 6 toros bravos por corrida, una temporada definitiva en mi vida.    Después de lidiar con algunas cosas administrativas, el vacío físico que ya cuesta, mover tus pertenencias, los alegatos con tu pasado que vino a reclamar, lidiar con sentimientos asociados a las personas que estuvieron y que no, nuevamente verme sin trabajo y como sin que hacer, moverme de casa y sin saber del todo a cuál llamar hogar.  El dinero que falta y lo que quedo, lo pendiente por pagar y el valor para administrar, moverme para iniciar una nueva vida y empacar mis propias maletas, verme por primera vez en un aeropuerto sin ti apoyándome o estando ahí para cubrirme la espalda… empezar este largo viaje … sin ti, mi mayor back up, mi mayor soporte, mi brújula, mi polo a tierra, ¡mi mayor abogado y protector… Ay jueputa!  eso si que fue duro!

Después de todas esas faenas ya realizadas, me he ido cansando… y enfermando.  Estar sin trabajo lo hace un poco más complejo.  Esta mañana me hacia la misma pregunta a mi misma – ¿Que quieres hacer Natalia? Y mi sorpresa fue escuchando una voz interior en mi diciendo…. – Quiero morirme.
Mi libro dice que es normal que te sientas deprimido cuando estas haciendo un duelo, es parte de las fases del duelo. Cuando tu subconsciente finalmente acepta la perdida y la imposibilidad de cambiar la situación, de la misma manera se vuelve más consciente el vacío.   La verdad mamá siento que no voy a poder continuar…

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Por un lado estoy triste, y si la tristeza abruma, la deja a una inmunodeficiente a ratos,  el mundo pesa más,  necesitas más abrigo porque la tristeza da frio y paraliza es como si te congela o todo fuera tan grande y pesado que tu pequeño ser no puede con ello.  Por otro lado, siento culpa … si, a pesar de que hice todo lo que me dijiste que debía hacer… siento culpa. Me siento culpable de no ser más valiente, de no haber logrado todo en tiempos diferentes, de haberme tenido que ir… incluso sabiendo que tu querías que lograra el objetivo…  me siento culpable por no haberlo dejado de lado y haberme quedado, me siento culpable cuando pienso que algunas veces me dejé golpear por el cansancio y debí resistir más noches, que debía haber tenido mas fuerza en los brazos. Me siento culpable por no ser tan valiente como lo eras tu mamá.  Me siento hasta culpable de sentirme triste y deprimida, incluso sabiendo que eso es normal y hace parte del proceso del duelo.

Si no hubiera tendido planes con mi pareja, tal vez hubieras tomado la opción de tratamiento… ¿Qué tanto era por cansancio, agotamiento por los efectos colaterales del tratamiento que te querías morir? y ¿Qué tanto por dejarme libre?   Y aquí estoy yo sin poder mostrarte ningún resultado… sigo sin definir mi tarjeta de residencia lo cual me decías – Te dará estabilidad, sigo sin trabajo, voy saliendo de la parte administrativa pero aun falta, todo va lento no puedo hacerlo ir más rápido, he ido elaborando el duelo y aceptando las cosas como fueron, he ido redistribuyendo cosas y empezando a cerrar los asuntos que quedaron abiertos tras tu partida, también voy haciéndome cargo de las cosas que me dejaste.  Pero no logro ir más rápido, no logro adaptarme, me he debilitado y me he enfermado… lo peor de todo es que siento que estoy tan cansada, que a veces hasta llorar es un esfuerzo.  Y todavía faltan faenas por lidiar en esta temporada.

Las preguntas abiertas… Si hubiéramos entendido antes el daño que te estaba haciendo el monstruo cuando te dejábamos a solas con él … me pregunto ¿nos hubieras dejado sacarlo de casa y quemarlo en una hoguera?, ¿nos hubieras dejado tomar a nosotros las decisiones para protegerte?  ¿Por qué no concluiste al monstruo antes, porque si eras tan guerrera no luchaste cuando tenias aun fuerzas? ¿Por qué después de tantas batallas que habías tenido a veces parecía que le creías?  A veces pienso que el monstruo era algo que querías y debías resolver por ti misma, sin importar lo que hubiéramos querido los demás era algo que te pertenecía a ti totalmente y tu lo querías manejar como tu querías.  No lo se … incluso si estuvieras viva no lo sabría porque no me hubieras contestado, tu vida siempre fue tuya, tu vida personal era tuya y de nadie más, era un lugar donde se mantenían tu independencia y tus razones.  Y es totalmente valido, finalmente siempre ejerciste lo de ser dueña de tu vida. Me culpo por haber marchado en abril y no haber esperado un poco mas antes de decidir lo de mi viaje y lo del matrimonio… Me culpo por no haber esperado hasta junio a tu lado soportando todo y tomando las riendas, pero me pregunto – ¿Me hubieras dejado?   Me culpo por dejar mi trabajo, tal vez si debí haber renunciado como lo hice, pero para seguir tu plan de arreglar la casa y quedarnos juntas en el pueblo, buscar un trabajo ahí por  un tiempo…   es mi único reproche y es pequeño son unos meses, pero me tiene…

Dice el libro que es normal la sensación de: no saber si serás feliz,  que te preguntas si podrás continuar y etc, en resumen que todo el discurso anterior es parte de lo normal en un proceso de duelo.  Y de cierta manera quiero creerlo porque me consuelo,  me consuela pensar que si es un proceso y lo llevo de acuerdo a lo normal.  En algun momento estaré bien y retomare el control de mi vida como dice el libro.

Pero…  yo además me pregunto si lograre volver a trabajar.   Es como si ya no importara nada … ahora me doy cuenta de que vivía y hacia cosas guiada ti … para verte orgullosa de mi o para mostrarte un mundo diferente… o para mostrarte que podía. Y en el aspecto laborar siempre fue así de cierta manera no importaban los demás o mi propio ego, fui exitosa laboral y profesionalmente para ti mamá.  Y ahora que tu no estas son como, si solo importara comer y difícilmente esó… lo mínimo necesario para mantenerme viva.   Ahora es como si no hubiera guía o si no hubiera razón para demostrar nada… todo me da igual … todo me sabe igual… todo es demasiado esfuerzo y para que…. Pienso que solo debo mantenerme respirando y dejándome llevar como una hoja en el rio flota y va donde la corriente vaya sin importar sin autodeterminación … hasta que llegue el día en que como la hoja me deshaga… hasta que por el ciclo de la vida me pueda morir y descansar

Pero levantando la cabeza miro a mi alrededor y la gente va viene con sus proyectos, sus historias en el trabajo, sus hijos, sus casas, sus familias, los proyectos de sus hijos, sus empresas, sus proyecciones profesionales, y veo que las cosas en mi entorno se mueven…  que viven.    Me dice mi voz interior – Anda guapa búscate que hacer no puedes darte el lujo de vivir como una hoja que cae al rio, ¡porque no eres eso!  ¡PORQUE TU MAMÁ NO TE CRIO PARA ESO!   ¡PORQUE TE ESTAS NEGANDO LA OPORTUNIDAD DE RECONSTRUIRTE Y SER TU MISMA!  ¡A ver guapa! Incomódate un poquito, saca de paseo la tristeza o ponla a barrer o mándala a comprar mercado,  y veraz que el sufrimiento no es tanto.  Me dice mi voz interior – Búscate un trabajo y vuelve a ser  empleado, vuelve a empezar, lo que te den trabajo es honesto y estará bien, lo importante es poder trabajar …  empieza con buscar, luego ir a trabajar cada día, cumplir objetivos, cumplir horarios y  recordaras lo que es cansancio… también recordaras lo que es poder decidir un poco sobre tu propia vida y la satisfacción de sentirte capaz.    ¡Anda guapa! … ¿que te diría tu mamá?  Me diría a gritos – ¡búscate un trabajo o algo que hacer, ocupa esa inteligencia en producir!  ¡Que tienes mucho cerebro y tiempo libre para pensar pendejadas y no estas usándolo en construir o producir cosas positivas para el pan que comerás en el futuro!

También me diría – Que manera de entretenerse en deprimirse para justificar la pereza y la vida fácil.   Ponte a trabajar y ponte a ver las facturas por pagar a ver como se te quita la depresión o es que la comida te caerá del cielo! ¡Y no estas para ser la mantenida de tu marido!  Que no invertimos años en educación para verte terminar de ama de casa y embrutecida por novelas o programas rosas mientras te desgasta la trapeadora y no el cerebro.   ¡Eso me diría!

Pero aquí estoy…  me siento en una esquina de mi cuarto, descanso porque las fuerzas solo me alcanzaron para tomar una ducha, hoy ni siquiera la trapera.  Busco en mis libros, en las redes mensajes positivos, y luego solo se me ocurre escribir.   Como si quisiera que fueran direccionamientos para mi, para ayudarme o darme fuerzas.   Encuentro este post en un blog, una carta de su madre a su hija… diciéndole que su mayor objetivo es trabajar para ser feliz. https://evolucionconsciente.org/gracias-hija-mia-escogerme-tantas-almas/ .    Vuelvo y leo lo que he escrito.  Es cierto no me gusta lo que esta pasando en este momento de mi vida.  No me hace feliz la idea de vivir así por el resto de mi vida… sin trabajo, dependiendo, sin lograrme una salida de la crisis, sin planes propios, sin plan b o c  y sin poder cambiar o salirme del camino que las circunstancias me ponen enfrente como sin poder escoger, sin guía, sin soporte, sin vela para cambiar mi rumbo y sin refugio…  No me gusta lo de ser una Hoja que cae al rio.  Así me siento mientras estoy sentada en esta silla y con la puta parálisis que trae la tristeza y la pena… pero con ganas de quitármelas de encima.

Se que tengo que moverme para sacudirme, primero debo hacerlo aunque no salga bien …  Me digo a mi misma – Empieza por moverte para limpiarte la cara , sonarte la nariz que estas llena de mocos, vestirte y maquillarte.  Que ya lograste algo por ti misma esta mañana, hiciste la cama … lograste abrir el computador y escribir esté post.  Al menos enviarás un mensaje en una botella al océano del universo y sabrá el universo que necesitas ayuda.  Anda siguiente paso arréglate un poco para que cuando llegue la ayuda te encuentre lista para salir, vestida y maquillada.