#CARTAS A UNA #MADRE

Y ahora… ¿Qué hago con esta puta rabia? 

Te cuento mamá, vivir en un país sin hablar el idioma es una cosa muy jodida.  La incapacidad de comunicarse apropiadamente, el no poder entender lo que otros hablan, escuchar tu nombre y no poder poner un contexto, no enterarse de que se dice cuando te mencionan o cuando se refieren a ti de alguna forma…  Es una cosa muy jodida y a veces se siente amenazante.

El día a día y lo que pasa durante el día, que me recuerda que no se hablar el idioma, o no entender lo que otros hablan, termino sintiéndome muda y medio estúpida. Plus que ya tengo una restricción visual y que no tengo permiso para trabajar.  Todo eso sumado va incrementando la sensación de frustración, el miedo a no adaptarse y la suma de todo me genera una rabia, por la puta impotencia que se siente en el momento.

Y ahora… ¿Qué hago con esta puta rabia?  Pues será sacarla a pasear y sacarle la información acerca de mi misma que me permita, de cual fue el limite que se sobrepaso y que alerta de mi yo o ego se activaron, la rabia nos permite identificar nuestros limites.

Pues sí, a los colombianos nos da rabia. Lo cual a nuestros vecinos latinoamericanos y a los castellanos les hace gracia, porque a los perros también les da Rabia.

Pero hay momentos en que es necesario sentir la rabia, sin reaccionar en la cara de los otros. Es necesario sentir esa rabia porque te ayuda a identificar que limites estas tocando en ti mismo.  Y de esa manera logras también poner limites para protegerte.

La verdad si estoy un poco emputada (angry), no logro encontrar del todo el punto donde vea un futuro productivo para mi y siento que voy perdiendo del todo la persona que era en Colombia y que no voy a lograr recuperar un punto de equilibrio para mi, en el futuro inmediato.  Con la mudanza a Paris, las trabas de inmigración que obligan a hacer proceso de tarjeta de residencia otra vez, la desventaja de no hablar el idioma y el panorama que no muestra una oportunidad laboral inmediata, o ingresos similares a los que tenia antes en mi país.  A eso le sumo las matemáticas que hice el otro día donde comparo lo que he dejado de ganar en salario a nivel individual, si hubiera continuado trabajando en algo similar a lo que hice en Colombia o en España.  En este nuevo escenario, no he logrado ni ser mileurista y eso me deja la sensación de estar empobreciendo comparado con antes.  Siento que estoy dando palos de ciego en todos los sentidos, y pues verdad es, porque no veo bien y tengo ceguera nocturna.

Pero los colombianos representamos el sentimiento de ira (anger) en la palabra Rabia, y cuando es mucha la convertimos en puta.

La ira es un sentimiento valido, como todos nuestros sentimientos, debemos aprender a reconocerla. Pero lo más importante es cuando sentimos que nos invade y llega un momento, un instante, unos segundos… que no sabemos que hacer con ella.  Pero antes de sacarla y explotarle a nuestros seres queridos o personas significativas en la cara, mejor considerar otras opciones.  Entender dentro de nosotros mismos, nos permite “set boundaries”, encontré un ejemplo hecho por @heyamberrae y en su libro: Choose wonder over worry.

Porque la ira, si tiene una similitud con la rabia que le da a los perros.  Me explico, cuando el perro tiene rabia, se agita, se pone como loco y ladra sin parar, sin razón, babea por disgusto, gruñe y se siente amenazado (el virus de la rabia le controla el cerebro).  Cuando se acerca el dueño o el cuidador al perro con rabia, él lo muerde o lo agrede. En el caso humano la ira nos hace gritar (como ladrar) cosas que tal vez no diríamos de esa manera, usamos la mayor variedad de insultos y adjetivos descalificativos que agreden la autoestima de la otra persona, algunas ocasiones ni pensamos antes de escupirlos.  Esas palabras pueden generar heridas, al igual que las genera el mordisco de un perro rabioso.

La rabia (el virus) en el humano que es mordido se contagia y esta en riesgo de enfermarse, también pasa con la ira.  Un ser humano contagiado con rabia puede terminar muy enfermo y en el caso canino se muere el perro (la ira intensa y desbordada puede causar daño en la salud).

Acerca de la ira constante, el no dejar ir y la falta de desprendimiento, el miedo a estar solo, o a que abusen de nosotros, o el miedo a perder, pueden ir atando más esa rabia a tu sistema y verte más agresivo y prevenido, y sin saberlo irse quedando solo o mordiendo gente.

Hoy intento recordar lo peligroso que es quedarse con la ira, sin buscar maneras de expresarla saludablemente. Como me dijiste en un sueño mamá: “Estoy convencida que el cáncer es una enfermedad que tiene que ver directamente con tu estado emocional, a medida que estés mas compensado en tu estado emocional de esa misma manera respondes mejor al tratamiento y afrontas de mejor manera las secuelas de la quimioterapia. La enfermedad siempre será dura y difícil, pero los cambios activos en el estado emocional, en formas de vida, en alimentación y en forma de hablar con nuestras emociones son fundamentales para de esta forma salir o hacer más llevadera la enfermedad. Al final fue tanta la rabia que me trague que termino alimentando el cáncer”.

Entonces sabiendo que la Ira es un sentimiento valido, que hay que conocer primero que todo, que en altas cantidades puede enfermarnos. Creo que lo primero es saber porque se origina y cual es la causa en un momento especifico, antes de cagarse en todo y acabar hasta con el nido de la perra.

Es mejor hacer con la ira lo que hacemos con los perros para que no se caguen adentro.   ¡Sáquela a pasear!  Agarre la rabia y llévesela a caminar, corra en el parque, vaya haga ejercicio, nade, o pinte una cara en un árbol y desahóguese primero con usted mismo (si le da pena que lo vean hablando solo, hágalo mentalmente en una libreta).   Todo eso antes, de explotarle en la cara a nuestros seres queridos y principalmente para identificar la verdadera razón, con eso saber cuales son los limites que nos han tocado, cual es el punto exacto que dolió y con esa información establecer limites (set boundaries), con una adecuada comunicación y negociación.

Creo que todo eso es mucho mejor que quedarme  solamente emputada.

#CARTAS A UNA #MADRE

Te acuerdas de enero del año pasado, estábamos esperando el día del eclipse.

Empezemos con músiquita. “…yo quiero habitar en ese mundo que vives tu, déjame soñar con el embrujo de tu sonrisa…  mi Diosa humana, mi reina linda.  Mi Diosa humana, mi gran amor, mi sentimiento solo es de ti, dueña de mi alma… En el mundo que hice para ti hay un templo en tu honor…”   Esa es parte de la canción de Miguel Morales.  El vallenato es una expresión del sentir y de la poesía popular, es una de las máximas expresiones de la música colombiana, y era parte de la música que a ti te encantaba escuchar.

Madre mía… Cuanto extraño escuchar tu voz y escucharte cantar, es demasiado.  Me ahogo en el anhelo de escucharte sonreír, me consuelo y trato de respirar buscando todos los archivos de audio que pueda encontrar en tu antiguo celular, repitiendo una y otra vez los mensajes de audio que me enviabas por el what’s app.   Me refugio en mi imaginación y en reproducir en mi mente tus canciones y traer los recuerdos de nuestras largas conversaciones tratando de arreglar el mundo o arreglarle la vida a los demás… me entretengo en recrearlas y en tratar de escribirlas para tenerlas guardarlas, antes de que se me olviden los detalles.

Y como dice la canción “los caminos de la vida no son como yo pensaba, no son como imaginaba…tampoco que se me muera mi vieja, pero que va si el destino es así…” y así fue mamá. Cantando vallenato dejaste el oncólogo hablando solo, luego solo nos dejaste preguntarte que querías, escogiste no seguir sufriendo con la quimioterapia y prepararte para morir.

Te acuerdas de enero del año pasado, yo estaba sentada al lado de tu cama viéndote morir, acompañándote a esperar la muerte, ciudadano de ti y cual guerrero defendiendo tu fortaleza (tu espacio y tu voluntad de como querías morir).   Querías estar en tranquilidad, en silencio, rodeada de las personas que tu escogiste y querías sentir cerca, en paz, en tu habitación y en tu casa.   Yo tengo en mi memoria grabados esos días de enero, tu voz, tus ultimas sonrisas, tus ultimas palabras, las ultimas veces que comiste ternera y le diste carne masticada a mi primo, tus pequeñas alegrías a pesar del dolor, tus intentos por a hacer las cosas a tu manera y a acomodarte como te pareciera a ti, como tu quisieras hacer e intentando levantarte de la cama hasta gastar la última gota de fuerza en tus piernas.  Era como tu quisieras, no como a mi o a los otros nos pareciera.  Tu sonrisa cuando aun abrías los ojos y veías a tus hijas, tu hermana o a tu hermano, o a tus amados sobrinas y sobrinos.   Recuerdo mis esfuerzos por lavarte y secarte el pelo en la cama, por mantenerte limpia y perfumada como te gustaba, valía la pena porque disfrutaba verte sonreír cuando llegaba la visita o las enfermeras y decían: “Pero como está de linda parece una princesa” y tu te regocijabas de gusto por un ratico, y respondías con una luz que iluminaba tu rostro y una gran sonrisa en los labios “muchas gracias, así no ven tan enferma”.    Recuerdo tu rostro tranquilo esos últimos días que ya no hablabas, con dificultad respirabas, los últimos días que abriste los ojos estábamos en casa y un día me preguntaste “Natalia… ¿todavía estoy viva? Y ¿estoy en mi casa?, la respuesta a las dos preguntas era si.   Recuerdo tu cuerpo volverse más pesado cada día por el edema, recuerdo la última vez que te vi llorar con los ojos cerrados y sin hablar, solo rodaban las lagrimas por tus mejillas, yo no podía hacer nada, solo decirte cosas bonitas y recordarte que fuimos felices, que tuviste una buena vida, que te amamos, que muchas gracias, que eras un ejemplo para toda una generación de mujeres… y con delicadeza limpiaba tus lagrimas.

Aun me aterra el recuerdo de la última noche y el ahogo de los últimos momentos.  El tejido epitelial expuesto en tus heridas porque el cáncer ya se empezaba a comer tu piel, cuando te silenciaste, el cambio de tu respiración a un ronquido superficial, con silbidos cortos, cada vez más forzada y sinuosa; los gestos de dolor, las arcadas tratando de capturar una gota de aire, el sonido como un grito hacia adentro de la respiración por el ahogo de la muerte arrancándote el alma, los movimientos de tu pecho como si intentara levantarse, como si algo te estuviera halando del pecho y el silencio en tu pecho cuando se esfumo tu respiración.  La noche más oscura de mi vida, pero el amanecer nos acompaño decorándose con un efecto naranja y las nubes reflejaban una luz roja.  El cielo te recibía con un eclipse de luna entre las 5 y las 6 de la mañana.  A las 6 horas y 15 minutos de la mañana, acerqué el fonendoscopio para buscar latidos o sonidos respiratorios y no encontré signos vitales, ya no estabas en ese cuerpo.  Nos empezaste a prepar para recibir a la muerte desde el primer día del año nuevo hasta el día del eclipse, se fueron juntas.

Fue muy difícil verte morir… muy doloroso, desgarrador y abrumador. Llego un momento que me temblaban las piernas y sentía un frio helado apoderarse de todo mi cuerpo, quería gritar, pero de que servía, estaba desesperada soy enfermera y se que pasa, pero no estaba entrenada para verte morir, no podía hacer más nada había seguido las indicaciones como me dijo la doctora… pero me sentí desmayar y no aguante más estar en control de mi misma o sentirme cuerda, entonces me acurruque al lado de tu cama y en posición fetal me puse a llorar.  Inmediatamente entro mi esposo a la habitación y me abrazo, me cubrió con una manta, me levanto del piso y me dijo “ya paso, ahora trata de descansar, yo me quedo aquí con ella esperando que llegue el medico para el certificado”   Fue duro, pero yo había presenciado un acto de valentía por parte tuya, el prepararte para la muerte, enfrentar el dolor de la agonía intentando sonreír y de algún modo hablar de ello, y aceptar el recibir a la muerte en tu casa para que viniera por ti.   Yo creo que también nos dejaste lecciones y consejos, que podemos compartir con las personas, finalmente nuestra filosofía siempre fue… a pesar de lo doloroso siempre es mejor quedarse con el aprendizaje.

Que me enseño ese enero del año pasado:

Siempre ser agradecido, recuerdo ese primero de enero, gaste todo el tiempo que podía, entre rezar y las labores de la casa y en mantener tu habitación en silencio. Te veía dormir en una paz y placidez, además no querías escuchar nada de ruido, solo querías escuchar los canarios que ya habían empezado a cantar y parecía que querían hacerlo todo el día.  Te había visto debilitarte mucho en el último mes, los bajones de presión, el edema impresionante en las piernas, pero no nos habías permitido llevarte al medico para no dañar las navidades y al año nuevo.   Ese primero de enero a mi solo se me ocurrió rezar, rezar y rezar, meditar y repetir en mis oraciones, que por favor tuviera la fuerza para lidiar con todo.  No lograba quitarme el sentimiento de angustia, decidí hacer un ritual, imaginándome que hablaba con la luz dentro de mi pidiéndole ayuda, me imaginé hablando con mi abuela y con mis tíos que ya están muertos pidiéndoles ayuda y apoyo, pues ellos ya habían pasado por eso.   Me imagine ángeles de luz blanca llegando a la casa, visualice una imagen con muchas burbujas grandes de luz blanca alrededor de nosotros personas que queríamos y visualice una lluvia de copos blancos con luz blanca en nuestra casa, imagine que todo el universo venía a ayudarnos y acompañarnos.  Debemos dar las gracias, porque fueron muchas las personas que ofrecieron ayuda, durante todo enero vinieron con su respeto por nuestro silencio, con compasión por nuestro dolor y respetando la paz del ambiente en el que querías morir.  Todos vinieron con buena voluntad, nos ayudaron con las tareas diarias de la casa, me dieron de comer cuando se me olvidaba comer, me recordaban cuidar de mi y nos apoyaron con el trabajo de cuidador para que yo pudiera ir haciendo la lista que me pediste y dormir a ratos.    Ser agradecido porque cuando uno pide ayuda al universo y la recibe, es tan valioso como recibir monedas de oro.

Respetar las decisiones del agonizante y del ser querido, desapegarnos a nuestro deseo de tenerlos vivos junto a nosotros y dejarlos libres para que decidan sobre su cuerpo, su vida y su dolor.  Tenias las piernas tan hinchadas, eran el triple de su tamaño y no bajaba el edema con medidas de calor o compresas, te ahogabas y a ratos parecía que se te olvidaba respirar, y en un momento tomabas aire profundo y con gemido de dolor, como queriendo salir del ahogo. El cáncer ya había invadido tu cuerpo, te estaba a dando problemas en los pulmones y probablemente en los riñones.  Estaba frente a la realidad y al aviso de que, el cáncer ganaba pronto la batalla, si no se iniciaba quimioterapia urgente, el tiempo era un solo tic tac, a contrarreloj.   Te propuse ir a el centro oncológico de urgencias y pedir que te dieran quimio urgente y te dieran soporte vital, pero me dijiste clarito “No me joda más, no voy a ir a urgencias y no me voy a dejar hospitalizar” Es tan duro de entender para uno que es el que se queda vivo, pero ahora trato de entender tu dolor…  ya no querías más quimio, no querías más tubos. Volviste a recordarme lo que habías decidido desde septiembre, que no seguirías enfrentándote a los efectos colaterales y era peor el debilitamiento que daba la quimioterapia. Por eso preferías vivir lo que te quedara con la familia y en tu casa.   Me tocaba a mi decidir que actitud iba a tomar, y yo decidí quedarme hasta el final y apoyarte en tus decisiones mamá, porque era tu vida, era tu dolor, era tu cuerpo…  Yo no podía imponerte mis deseos, por respeto a la fuerza y la libertad que siempre ejerciste.  Mi dolor no me daba autorización de arrebatarte lo más apreciado por ti. Yo no no tenia ningún derecho a quitarte tu poder más bien conservado, la capacidad de decidir sobre tu vida y tus cosas.    Yo acepte respetar tus decisiones, honrarlas, las valide, y ayudarte a crear “la manera en la que tu querías morir” no era mi historia, era la tuya, te pertenecía a ti hasta su final.

La lista de tareas y de pendientes.  Te acuerdas que a partir de ese primero de enero empecé a velar tu sueño, a vigilar tus noches, me trasladé a tu habitación para estar cerca de ti en la noche.  Recuerdo la noche de la lista, eso nunca se me va ha olvidar en la vida, y es de las cosas que más te agradecí en los días posteriores a tu muerte.   Esa noche probablemente ya sentías que se acercaba “la pelona”.  Me despertaste a la madrugada, me decías con la voz delgadita y suavecito “Natalia, Natalia agarre una libreta y anote, vamos a hacer una lista, le voy a dictar una información y por favor concéntrese apunte bien todo”.

Yo te respondí “mamá, son las cuatro y media de la madrugada, no podemos escribir la lista mañana”

“! No! Es que mañana no me sirve, porque no quiero que nada se me olvide.  Deje la pereza y agarre la libreta y escriba lo que le dicto.  Ah… y necesito que en las tardes se concentre en completar la lista de tareas y averiguar toda la información que le voy a pedir, yo busco quien me cuide por la tarde y usted me trae razón de las tareas a las 6 pm todos los días” Esa eras tu mamá… como no tenia sentido argumentar, busque la libreta, me senté al lado de tu cama y me puse a escribir.  Empezaste a dictar una lista de actividades y lugares para visitar, e ir a pedir estados de cuenta o información.  La lista era principalmente: infórmese de este tema, infórmese de los tramites para hacer esto, haga un listado de las deudas o cuentas por pagar, pida certificados de paz y salvo aquí y allá;  me dijiste cuales eran tus planes para pagar esas deudas, me explicabas como administrabas el dinero, me diste un alista de personas que debían pagarte dinero para ir a cobrarles, me diste una lista de documentos que debía recoger en oficinas publicas y me diste instrucciones precisas de ir a averiguar e informarme de procesos que habías iniciado.   También me dijiste a quien llamar para decirle que estabas enferma, me diste una lista de a quien querías ver si o si, para que los hiciera venir.  También me diste la lista de a quien no debía dejar entrar en la casa; me diste las indicaciones de lo que querías.  Me dijiste “Natalia, solo quiero estar en mi casa, que no me llenen de tubos, no me deje llenar de tubos.  Quiero estarme aquí tranquila, que no me hagan ruido, solo quiero escuchar los pajaritos y los canarios, y déjeme dormir. Ahora usted ya esta a cargo, haga cada día algo de esa lista y venga si tienen preguntas o dígame que va haciendo cada día.  Busque quien le ayude para cuidarme, que no me molesten mucho, no quiero esto lleno de curiosos o de gente chismosa, vienen solo a novelería a estar sentados tomando tinto, pero no consuelan y tampoco se callan”.   Yo asenté con la cabeza y te dije “entendido mamá, desde hoy me pongo en ello”.  Terminé la lista y al día siguiente la volví a leer para empezar las tareas. Incluso me dijiste a quien llamar para el tema del seguro funerario, el velorio y el entierro.  Hacer una lista y tratar de dar información o tener información sobre solo lo importante, yo le agradezco infinitamente mamá haberme despertado y dejarme algunos puntos claros.

Tener cerca nuestros hijos, aquellos a quienes amamos y los amigos verdaderos.   Las dos primeras llamadas importantes era para dos mujeres que habías tenido cerca siempre y las amabas con cariño de madre.  Llame a mi prima y a mi hermanita adoptiva.  No es fácil llamar a una persona la primera semana de enero y menos para hablarle de planes funerarios.  Como decirle que su ser querido se esta preparando para morir y que se va a morir en los meses venideros o días; contarle la historia y decirle que la mamá nos esta pidiendo que nos preparemos para su muerte, no es fácil y las mejores palabras para decirlo nunca llegan.  Creo que mi hermanita (que vivía en Bogotá), no me entendió bien del todo en esa primera llamada.  La verdad no quise contarle la realidad de forma cruda, traté de contarle los hechos:  que tu me habías pedido que la llamara y me habías dado una lista de deberes, que estabas muy enferma y que querías verla.   Ahora pienso en lo difícil que debió ser para ti, ver a tu familia sufrir, ver llorar a tus hijas y sentir el dolor físico, más la dificultad para caminar, para moverse y para respirar.  Tratando de decirle a la familia la realidad y ayudarnos a aceptar que íbamos a esperar y a recibir la muerte en la casa.  Yo traté de utilizar el lenguaje menos crudo y menos dramático cuando hablaba con la familia… o tal vez fui demasiado fría, o muy evasiva, o me refugié en hablarles con tecnicismo para hacerlo menos difícil.  Recuerdo cuando vi esa tomografía de tórax y abdomen con contraste, en ese momento me arrepentí de haber aprendido a leer TACs, porque entendí lo que había en esas imágenes y si era claro que el tumor estaba en todas partes.  Entonces con todo el amor que teníamos en el corazón por ti, cada una de nosotras y nosotros tomamos nuestro tiempo y momento alrededor de tu cama, hicimos labor de cuidador y buscamos tiempo para acompañarte, hacerte masaje, prepárate lo que quisieras comer, verte dormir y estar alrededor de tu cama, para que sintieras nuestro amor rodeándote por todas partes.

Ay mamá… después de leer lo que escribí me doy cuenta de que siempre lograste inspirarnos, que fuiste, sigues y seguirás siendo un ejemplo para la generación de mujeres que te conocimos y te admiramos.    Me doy cuenta de que encontré una manera de integrarte a mi y de buscar tu voz… de mantener vivos mis recuerdos.  Nos dejaste muchos aprendizajes y ahora eres parte de nosotros.  Una de las grandes lecciones que nos dabas es que uno de todo en esta vida aprende, que no importa lo doloroso que sea nos levantamos y continuamos; que las mujeres debemos estudiar, trabajar y ser independientes porque una mujer debe evitar la dependencia y aprender a valerse por si misma para conseguir sus objetivos propios;  siempre gobernaste tus cosas y nos enseñaste que el mejor regalo que le puedes dar a una mujer es la oportunidad de decidir sobre su propia vida y perseguir sus sueños.  Siempre decías, que uno se muere el día menos pensado, por eso siempre recomendabas mantener el cerebro ocupado, pensando, resolviendo sudokus o estudiando, y que lo importante era aprender para trabajar honradamente.

Todas esas cosas y lo que te escribo mamá, me ayuda con la percepción de que eres parte de mi. Escuchar la música que te gustaba, encontrarme con las fotos, los recuerdos de tu voz…  En los pequeños detalles del a vida siento que está tu presencia, tu espíritu esta conmigo o que vives en mi.  Como dice Liz Gilbert en su post “yo he sentido su presencia estrechándome y acercándose más a mi.  Pero ahora, gracias a Dios, yo siento como si ella estuviera en mi. Yo siento, en una cierta extensión que ella se ha vuelto yo y que yo me he vuelto parcialmente ella. Ella fortifica y me guía. Cuando necesito su amor y su consejo, lo puedo encontrarlo en mi misma, pero en su propia voz… una criatura que es parte Liz, parte Rayya.”   Es un poco así, te vas volviendo parte de mi y te encuentro dentro de mi con tu propia voz, especialmente cuando tengo que reconocer que llevo 4 horas escuchando vallenatos, cantándolos y sintiendo la letra. Teniendo en cuenta que nunca he comprado un cd de vallenatos, que solía decir “lo que sea menos un concierto de vallenatos” y que sentía el infierno cuando me ponías a escucharlos en la casa.   Ahora eres parte de mi, estas cada día conmigo, te fuiste fundiendo en mi y alojándote en mis recuerdos, un proceso que empezó en enero del año pasado.

Todo en tu honor y en tu memoria que todos sepan lo maravillosa y valiente que fuiste.

 

 

 

 

HISTORIAS CON EL CANCER

Cocido motivacional para reinventarse, menú el monomito.

“Nuestro trabajo no es negar la historia, sino desafiar el final para levantarnos más fuertes, reconocer nuestra historia y hacer retumbar la verdad hasta que lleguemos a un lugar donde pensemos: ¡Sí!  Esto es lo que pasó. Esta es mi verdad. Y voy a elegir cómo terminara esta historia “. Brené Brown, Rising Strong

Sabes mamá… en estos estos días he estado leyendo un libro sobre levantarse más fuerte, como sobreponerse a las dificultades, acerca de pasar por los momentos difíciles y la vulnerabilidad para luego continuar.  Con un mensaje de posibilidad en el duelo para salir fortalecido.    Después de reconocer y aceptar la realidad y empezar a adaptarme a tu ausencia, crear nuevas formas de recordarte y rituales para honrar tu memoria…  Eso es parte del proceso del duelo. Es casi como, uno inventar maneras de representar, expresar, vincular las memorias y mantenerse conectado con el recuerdo, la vibración de tu ser o los sentimientos positivos que teníamos.   Al pasar esa etapa, el dolor es mas llevadero… menos punzante, quemante, asfixiante…  y va cambiando.  Entiendes la melancolía diferenciándola de la depresión, das el paso a inventariar lo que queda.  Poco a poco vas encontrando fragmentos, de sueños, de ilusiones, promesas dichas… pedacitos que te recuerdan felicidades… con esas piezas re-construyes motivaciones para empezar de nuevo…  ¡Joder! Como si fuera fácil reinventarse.

Recuerdas que habíamos hablado de que adaptarse al cambio, significaba aceptar movimientos en el plano: emocional, físico y cognitivo, que de acuerdo a lo grande del cambio tras tu partida, en la misma proporción sería el reto de adaptación.   Pues continuando con esa idea de interiorizar los cambios y entender, de adaptarse, de encontrar un punto de partida y continuar. Y para responderme a la pregunta: ¿Qué quieres lograr en los días y meses venideros?   Pues… me puse a leer y a buscar una idea o esquema, ya sabes que me gusta eso de auto-terapiarme… además necesito dibujar mapas y esquemas… para poder responder aclararme o crear planes…

Siempre me dijiste que lo importante era tener claro un proyecto… me preguntabas: ¿Cuál es su objetivo? Y ¿Para donde es que va el barco?  Ponerle nombre, objetivos, pasos a seguir, identificar recursos y lo que se necesitaba para llegar…    Hacer un mapa de donde se parte y para donde se va … seguirlo mientras vas buscando los recursos que necesitas para cuando los consigas… no te hubieras perdido en medio del todo…  Siempre decías que el que no tiene claro su punto de partida y su destino, fácilmente se entretiene en el primer pueblo siguiendo una mariposa, o simplemente cambia de destino porque no sabia realmente donde quería llegar.   Por este nuevo comienzo para mi incluía hacer un mapa… y escoger una historia que quisiera seguir para continuar el viaje.

Y tu mamá estas en mi punto de partida como la motivación por conservar lo bonito que me dejaste… honrar la educación y los valores que me diste… tu crianza.   Porque a través de mi historia quienes te conocieron te recordarán.  Siempre se referirán a mi como: La hija de … y de esa forma, cada vez que logre algo o simplemente siga viviendo para contar historias… tu escencia y tu espíritu siguen existiendo en forma de recuerdo.  Aunque mucho cambió con tu partida, una cosa nunca va a cambiar mientras yo este viva… se acordarán de que ¡soy tu hija!   La hija de quien en vida se conoció como una valiente.  Y así concluye el aperitivo.

La joda es el plato principal… que si, que hay que reinventarse… que si, acepto la idea de apropiarme de mi historia, de lo que viví… ok listo, que encontré una motivación para hacerlo y lo serví de aperitivo… y me lo creo… ok listo, acepto el reto de seguir con el próximo paso… acepto iniciar este viaje… destino final:  una rutina reconstruida y sentirme feliz de postre.  El “Main curse”, lo grande, lo sustancioso y lo relevante.  ¿Cómo coños me lo cocino? ¿Y qué?  Esas eran las pregunta

Buscando responderme encontré estas palabras de Brené Brown, me dieron algunas ideas: “Uno de los retos más grandes de crecer a sido reconocer que yo no soy quien pensé debía ser, ó que no soy la persona que siempre me imaginé ser.”   Y eso, es verdad mamá…  Porque justo ahora, no soy quien debía ser… Me criaste para ser la mujer ejecutiva con un trabajo estable, económicamente independiente, altamente resistente, con los pantalones bien puestos y con voz de mando… empoderada, emprendedora y empresaria exitosa… En la realidad tengo alguito de eso, pero se perdió el resto.  Quien me imaginaba ser incluía lo de exitosa, profesional e independiente… plus: soltera, viajera, aventurera, des complicada, des apegada y un “espíritu libre”. Y resulta que… no soy todo eso… gran parte si que esta ahí y se manifiesta…  Bueno mamá como nos vamos a cocinar un cuento… de primeros en la lista de ingredientes tengo:  estoy huérfana de madre, estoy casada con un personaje maravilloso, un espíritu hermoso, noble y que ha mostrado valía enfrentando a mi lado el proceso difícil. Adicionar: estoy desempleada, soy ama de casa y soy económicamente dependiente, soy un inmigrante, soy estudiante aprendiendo un nuevo idioma, me complico la vida más de lo que pensaba, tengo apegos y justo ahora mi ego no se siente muy exitoso.  Empezamos con una parte de la receta para el “Main Curse” (principal)

La receta que me encontré y quiero aplicar para el “Main Curse”.  Me la encontré leyendo el libro Rising Strong. Me quiero cocinar algo que se llama: el periplo del héroe (The hero’s journey).    Si mama yo no puedo vivir sin echarme un cuento… no va a ser tal cual porque es un cuento… pero al menos basarme en el concepto para montarme algo… como una receta… que me sirva para motivarme, quede bien con plan que tengo y de acuerdo al mapa que pinte. ¡Ok! Puedes decir que es l cuento que me monte para motivarme.

Primero mamá, el periplo del héroe es un término acuñado por un estudiado y antropólogo (J. Campbell) para definir el modelo de muchos relatos heroicos.

… te puedo escuchar diciendo: ¡ahora con que va a salir! Se va a disfrazar de héroe épico de Omero, Moisés o Aladdín… Lo que funcione mamá, para salir de está joda dolorosa…  El personaje se lanza a la aventura desde su mundo cotidiano a regiones que ofrecen algún tipo de maravilla (Ej: irse a vivir a otro país y superar un duelo); luego tropieza con fuerzas fabulosas, enfrenta el miedo a lo desconocido, el sufrimiento, la muerte del yo, el dolor de la pérdida; debe pasar por una metamorfosis y acaba obteniendo una victoria o algo valioso para él.  … y si miramos para atrás lo vivido durante tu enfermedad, el cáncer y luego tu muerte creo que hemos pasado por algunos de esos…   Luego el personaje regresa de esta gran aventura con conocimiento, un don o algo valioso y le da poder de ayudar u otorgar favores a sus semejantes. … y en ese final esta mi esperanza… ​ Las fases se pueden resumir en:  el llamado al ajuste de cuentas, el estruendo y la revolución (etapa final la llaman la resurrección)

Si revisas lo que ya he escrito y vivido, creo que lo del ajuste de cuentas ya pasó, el aperitivo.   El estruendo fue con el que empezamos a cocinar la receta, deberíamos continuar hacia la revolución… Para la preparación, según los textos se necesita:

  • Haber aceptado la muerte del yo previo y disposición a la metamorfosis (de la persona). Implica aprender cosas nuevas y olvidarse de actitudes fijas del pasado, cambiar patrones de comportamiento o confrontar paradigmas.
  • Haber pasado por un periodo de marinado (descanso) Después de tragarnos todo lo que creíamos debíamos ser, creíamos ser o teníamos que… eso lo llaman la muerte de “YO” psicológico (cascarle al ego),  Nos marinamos en sentimientos de: humildad, resignación, liberación, introspección, amor divino, espiritualidad, compasión, felicidad de los pequeños detalles y esperanza… Obtenemos un elemento descansado, en paz y sensación de motivación o plenitud.
  • Amasar y mezclar para luego dejar enriquecer la masa. Pasar por pruebas y pruebas, restricciones, frustraciones como si la vida te amasara.  En las cuales puedes fallar al comienzo o sentir miedo, pero vuelves a intentar… hasta que aprendes a hacerlo mejor.  Identificar las habilidades que debes aprender seguido de hacerlo y aceptar lo que la vida te enseña.
  • Con que lo vamos a condimentar… Aliados y enemigos, siempre hay alguien que le sale hacer de tutor o que quiere darte ideas positivas/útiles. Se encuentra un guía, un condimento, acepta solo aquello que te haga mejor persona…    Y quita o aleja lo que pueda estropearte como persona, cualquier condimento que dañe el sabor a insoportable o a otra cosa.  Evita la tentación de poner más de lo necesario o de poner menos por facilismo, agradar a otros no siempre sabe bien…
  • Pruebas para ver si esta quedando bien y tiene consistencia. Si te gusta lo que has creado y podrías decir que te sabe bien.  En esta pregunta si: huele bien, sabe bien, tiene forma… eso te dicen que va quedando bien… Lo has logrado algo y lo has conseguido.  Lo llaman conseguir el don, el conocimiento o algo valioso.
  • Ahora lo debes servir y ponerlo en el plato… presentarlo y compartirlo. Lo llaman el regreso.  Necesitas ayudas o medios para iniciar esa nueva vida para la cual te has preparado. Como que necesitas platos, y cucharas, y la mesa para servir… Identifícalos, contáctalos o tocar las puertas que debes tocar, invita a quien debas invitar y comparte tu historia.

Listo mamá así vamos a cocinar el principal, el resultado de la receta será algo que podremos describir como… una mujer feliz, sanando y en paz consigo misma.   Servimos la mujer que quiero ser, una mujer feliz con su vida y creando día a día su historia.  Viviendo su presente como esposa y ama de casa, gerente de su casa, sintiéndose exitosa por aprender a cocinar, emprendedora en la adaptación al país foráneo, ambiciosa por conseguir 3 idiomas, aventurera iniciando la búsqueda de trabajo, innovadora para poder trabajar en lo que no se imaginaba y honrando la memoria de su mamá a través de su existencia con su historia.

AHHH que rico huele el cocido que nos inventamos con esta receta mamá! La verdad que me gusta y me sabe delicioso…

Me preguntaras que vamos a servir de postre … Um… la dulzura, frescura, simple hermosura de unas fresas con Nata… porque así se siente la felicidad de ir sanando.

“Sigue tu dicha, tu paz … tu voz interior y el universo abrirá puertas donde solo había paredes”. J. Campell. The Hero’s Journey.   

 

 

HISTORIAS CON EL CANCER

Ajustándome el Duelo.

“El ayer es historia, el mañana es un misterio, sin embargo, el hoy es un regalo por eso se le llama presente”.

 Sabes mamá… Esa frase es conocida en el budismo, y la empecé a escuchar cuando inicié los intentos de meditación y Vipassana.   Era una de las cosas que más quería aprender, entender y lograr aplicar realmente.  También quería mostrártela para limitar ese ciclo nocivo de estar rumiando el pasado, envenenándonos con los malos sabores, de aquello que nos toco comernos con patatas, ese sin sabor masticamos los malos recuerdos una y otra vez… Para cambiar de menú y no volvemos a servirnos el mismo plato de pasado.   Porque creo que esa frase nos ayuda a cambiar ese patrón de rumiar y así logramos vivir el presente la realidad que nos regala cada día, creo que es un camino al perdonar, un camino a liberarse de malas vibras del pasado y un camino que lleva a moverse aceptando el cambio.    Ahora viviendo el duelo por tu partida, me repito esa frase en los momentos que llega el Tsunami del dolor con todas las imágenes como relámpagos y las lagrimas como lluvia, pero, aunque creo en ella, no logro interiorizarla del todo. Me sigue costando dejar de rumiar el ayer y verlo como historia… sin sentirlo como un dolor presente, que no cambiará o se aliviará.    

 En el libro sobre el duelo dice, que cuando avanzas en la aceptación de la perdida de ese ser querido, después de aceptar todo lo que representaba para uno, también reconocer la cantidad de ira o culpa, expresar de algún modo las preguntas abiertas, aceptar que no habrá respuestas y reconocer que la vida cambió…  Que la vida para uno cambio definitivamente.   Al llegar a ese punto empieza un proceso de “Adjusting”, uso la palabra en inglés que esta en el libro porque me hace gracias, literalmente traduce: Ajustarse.    Entonces mamá creo que ha llegado el momento en que me voy ajustando a vivir sin ti en este plano terrenal, que me voy ajustando a el dolor de tu muerte, a el dolor de mi perdida y me voy ajustando a el cambio.    

 El libro dice, que el objetivo principal es ajustarse al cambio. De lo grande que son los cambios en la vida de uno después de la perdida de un ser querido, dependerá lo grande que será el ajuste necesario en la vida de uno.   Eso te hace pensar en cuan diferente será el camino comparado con el que veníamos recorriendo antes, recordándonos que ajustarse al cambio también implica un reto de adaptación en el plano emocional, físico y cognitivo.   Después de leer ese párrafo comprendí el grandísimo desafío que se presentaba delante de mi, que debía aceptarlo porque ya era parte de mi vida.   Aunque antes no estaba totalmente consciente de ello, hice como si pudiera ir a tomarle una foto desde la distancia y verlo…   Yo estaba ahí en ese camino, en ese desafío y ya se había convertido en mi presente.  Ahora me estaba realmente haciendo consciente.

 El desafío se constituía en aceptar el cambio por tu muerte y el duelo, adicionalmente a eso era la mezcla de todo.  En menos de 10 meses pasaron muchos eventos propios que traían cambios Cambio de casa, cambio de situación laboral, cambio de estado civil, y el siguiente gran cambio: de País.  No solo dejaba una vida contigo en este plano terrenal, también estaba dejando mi tierra natal.   Cuando lo desmenuzo así,  y lo miro como en una foto, me digo a mi misma – ¡Joder! ¡Por esó es, que esta siendo tan duro!…  Joder tía, que no ha sido fácil vivir todo al tiempo -.    Y vuelvo y miro la foto, pero me agobia … Lo que falta lo veo venir … Sé que lo debo vivir…  Que ya lo estoy viviendo, que en parte yo elegí alguna de las circunstancias para hacer el escenario y posé en esta foto…  Y lo veo ahí toda la realidad mezclada ahí como mirando una foto…  ¡Vale!  La acepto que esta ahí, pero todo se ve sobrepuesto, inabordable, inmanejable e inalcanzable.

la chancleta Pero luego me digo – ¡Pero Tía! Que la primera fase la estas haciendo, y aunque parezca depresivo o hasta inquisitorio, el prestarse a escribir todo esto y aceptar vivir el dolor, el dejarse revolcar por todas esas sensaciones del duelo, el darle la bienvenida al Tsunami y sentarse a llorar las lagrimas que vengan. ¡Que ya lo estas en ello! –   He aprendido que la mejor forma de enfrentar ese gigante desafío, es dejándose revolcar por el dolor (el Tsunami) que esta a la entrada… y ajustarse bien el duelo a uno mismo.  Aes mamá, de la misma manera como me enseñaste a ajustarme la falda para que me quedara bien. Seguir leyendo “Ajustándome el Duelo.”

HISTORIAS CON EL CANCER

¿Qué quieres mamá? Me quiero morir…

Una mañana cuando después de habernos dado el alta del hospital, ya con el Dx. de fase terminal, con los preparativos para cuidados paliativos en casa, te pregunte que querías para desayunar… el silencio fue la respuesta.  Luego volví en un tono más amoroso y dejando entender que conseguiría lo que me pidieras, te dije: entonces que quieres mamá y tu respuesta fue … quiero morirme.   Yo que estaba abrumada todavía con todo lo que estaba pasando a mi alrededor no supe como responder y lo único que se me ocurrió responderte fue – Bueno mamá eso no te lo puedo traer pero mientras eso pasa, por el momento dime que quieres desayunar, porque si nos toco vivir este día de hoy, podemos desayunar.

Así hay muchas colecciones de momentos dolorosos que recuerdo de esos días de tu enfermedad, hay tantas cosas que no entiendo o tal vez no quiero entender, hay tantas preguntas que se quedaron abiertas, hay tantas cosas que se quedaron sin decir y hay tantos reclamos que quise hacer a muchos de mis familiares y personas cercanas, que se quedaron sin voz.     En esos días mi única razón de ser era darte tu espacio y cuidar de todo a tu alrededor para que te sintieras en Paz y tranquila.  Poniendo amor y llamando a la compasión para realizar cada una de las acciones que yo pude o debí hacer para tu cuidado en esa fase terminal… siempre pensando en que el miedo fuera menos, paliar el dolor y que no hubiera sensación de soledad.      Me decía a mi misma – Morirse debe dar miedo, eso debe ser aterrador, y más para ella que su verdad siempre fue la gana de vivir, aprender, hacer cosas y no entregarse.  Por eso quería darte atreves de mis acciones y palabras fortaleza.  Ya que nos había tocado vivir esa realidad y tus decisiones habían sido tomadas, yo estaba ahí para acompañarlas, para cuidar como un ángel o soldado de que se respetaran tus deseos y tu nido de Paz y tranquilidad.

Para mí, estos días posterior han sido días difíciles mamá.  Agradezco inmensamente que hubieras logrado tener la energía y luchar hasta último minuto por liberarte del monstruo que te atormentaba para dejarme el camino un poco libre y de cierta manera aminorar el sufrimiento del día a día de enfermedad crónica.   Fue muy valiente de tu parte.

Agradezco mucho esos esfuerzos y esos actos de heroísmo de esos últimos meses para dejar todo en lo posible lo más claro y darme la información al máximo para que yo pudiera continuar y seguir también administrando todo.     Pero no puedo negar que a pesar de todo… lo que creímos que nos estábamos preparando… nada me podía preparar para el dolor de tu partida, ese me tocaba lidiarlo sola y nada era suficiente para prepararme para el duelo de adaptarme a tu ausencia y sumando todos los cambios que llegaron juntos a mi vida… no era un duelo o faena el que tenia que lidiar… era una temporada entera con más de 6 toros bravos por corrida, una temporada definitiva en mi vida.    Después de lidiar con algunas cosas administrativas, el vacío físico que ya cuesta, mover tus pertenencias, los alegatos con tu pasado que vino a reclamar, lidiar con sentimientos asociados a las personas que estuvieron y que no, nuevamente verme sin trabajo y como sin que hacer, moverme de casa y sin saber del todo a cuál llamar hogar.  El dinero que falta y lo que quedo, lo pendiente por pagar y el valor para administrar, moverme para iniciar una nueva vida y empacar mis propias maletas, verme por primera vez en un aeropuerto sin ti apoyándome o estando ahí para cubrirme la espalda… empezar este largo viaje … sin ti, mi mayor back up, mi mayor soporte, mi brújula, mi polo a tierra, ¡mi mayor abogado y protector… Ay jueputa!  eso si que fue duro!

Después de todas esas faenas ya realizadas, me he ido cansando… y enfermando.  Estar sin trabajo lo hace un poco más complejo.  Esta mañana me hacia la misma pregunta a mi misma – ¿Que quieres hacer Natalia? Y mi sorpresa fue escuchando una voz interior en mi diciendo…. – Quiero morirme.
Mi libro dice que es normal que te sientas deprimido cuando estas haciendo un duelo, es parte de las fases del duelo. Cuando tu subconsciente finalmente acepta la perdida y la imposibilidad de cambiar la situación, de la misma manera se vuelve más consciente el vacío.   La verdad mamá siento que no voy a poder continuar…

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Por un lado estoy triste, y si la tristeza abruma, la deja a una inmunodeficiente a ratos,  el mundo pesa más,  necesitas más abrigo porque la tristeza da frio y paraliza es como si te congela o todo fuera tan grande y pesado que tu pequeño ser no puede con ello.  Por otro lado, siento culpa … si, a pesar de que hice todo lo que me dijiste que debía hacer… siento culpa. Me siento culpable de no ser más valiente, de no haber logrado todo en tiempos diferentes, de haberme tenido que ir… incluso sabiendo que tu querías que lograra el objetivo…  me siento culpable por no haberlo dejado de lado y haberme quedado, me siento culpable cuando pienso que algunas veces me dejé golpear por el cansancio y debí resistir más noches, que debía haber tenido mas fuerza en los brazos. Me siento culpable por no ser tan valiente como lo eras tu mamá.  Me siento hasta culpable de sentirme triste y deprimida, incluso sabiendo que eso es normal y hace parte del proceso del duelo.

Si no hubiera tendido planes con mi pareja, tal vez hubieras tomado la opción de tratamiento… ¿Qué tanto era por cansancio, agotamiento por los efectos colaterales del tratamiento que te querías morir? y ¿Qué tanto por dejarme libre?   Y aquí estoy yo sin poder mostrarte ningún resultado… sigo sin definir mi tarjeta de residencia lo cual me decías – Te dará estabilidad, sigo sin trabajo, voy saliendo de la parte administrativa pero aun falta, todo va lento no puedo hacerlo ir más rápido, he ido elaborando el duelo y aceptando las cosas como fueron, he ido redistribuyendo cosas y empezando a cerrar los asuntos que quedaron abiertos tras tu partida, también voy haciéndome cargo de las cosas que me dejaste.  Pero no logro ir más rápido, no logro adaptarme, me he debilitado y me he enfermado… lo peor de todo es que siento que estoy tan cansada, que a veces hasta llorar es un esfuerzo.  Y todavía faltan faenas por lidiar en esta temporada.

Las preguntas abiertas… Si hubiéramos entendido antes el daño que te estaba haciendo el monstruo cuando te dejábamos a solas con él … me pregunto ¿nos hubieras dejado sacarlo de casa y quemarlo en una hoguera?, ¿nos hubieras dejado tomar a nosotros las decisiones para protegerte?  ¿Por qué no concluiste al monstruo antes, porque si eras tan guerrera no luchaste cuando tenias aun fuerzas? ¿Por qué después de tantas batallas que habías tenido a veces parecía que le creías?  A veces pienso que el monstruo era algo que querías y debías resolver por ti misma, sin importar lo que hubiéramos querido los demás era algo que te pertenecía a ti totalmente y tu lo querías manejar como tu querías.  No lo se … incluso si estuvieras viva no lo sabría porque no me hubieras contestado, tu vida siempre fue tuya, tu vida personal era tuya y de nadie más, era un lugar donde se mantenían tu independencia y tus razones.  Y es totalmente valido, finalmente siempre ejerciste lo de ser dueña de tu vida. Me culpo por haber marchado en abril y no haber esperado un poco mas antes de decidir lo de mi viaje y lo del matrimonio… Me culpo por no haber esperado hasta junio a tu lado soportando todo y tomando las riendas, pero me pregunto – ¿Me hubieras dejado?   Me culpo por dejar mi trabajo, tal vez si debí haber renunciado como lo hice, pero para seguir tu plan de arreglar la casa y quedarnos juntas en el pueblo, buscar un trabajo ahí por  un tiempo…   es mi único reproche y es pequeño son unos meses, pero me tiene…

Dice el libro que es normal la sensación de: no saber si serás feliz,  que te preguntas si podrás continuar y etc, en resumen que todo el discurso anterior es parte de lo normal en un proceso de duelo.  Y de cierta manera quiero creerlo porque me consuelo,  me consuela pensar que si es un proceso y lo llevo de acuerdo a lo normal.  En algun momento estaré bien y retomare el control de mi vida como dice el libro.

Pero…  yo además me pregunto si lograre volver a trabajar.   Es como si ya no importara nada … ahora me doy cuenta de que vivía y hacia cosas guiada ti … para verte orgullosa de mi o para mostrarte un mundo diferente… o para mostrarte que podía. Y en el aspecto laborar siempre fue así de cierta manera no importaban los demás o mi propio ego, fui exitosa laboral y profesionalmente para ti mamá.  Y ahora que tu no estas son como, si solo importara comer y difícilmente esó… lo mínimo necesario para mantenerme viva.   Ahora es como si no hubiera guía o si no hubiera razón para demostrar nada… todo me da igual … todo me sabe igual… todo es demasiado esfuerzo y para que…. Pienso que solo debo mantenerme respirando y dejándome llevar como una hoja en el rio flota y va donde la corriente vaya sin importar sin autodeterminación … hasta que llegue el día en que como la hoja me deshaga… hasta que por el ciclo de la vida me pueda morir y descansar

Pero levantando la cabeza miro a mi alrededor y la gente va viene con sus proyectos, sus historias en el trabajo, sus hijos, sus casas, sus familias, los proyectos de sus hijos, sus empresas, sus proyecciones profesionales, y veo que las cosas en mi entorno se mueven…  que viven.    Me dice mi voz interior – Anda guapa búscate que hacer no puedes darte el lujo de vivir como una hoja que cae al rio, ¡porque no eres eso!  ¡PORQUE TU MAMÁ NO TE CRIO PARA ESO!   ¡PORQUE TE ESTAS NEGANDO LA OPORTUNIDAD DE RECONSTRUIRTE Y SER TU MISMA!  ¡A ver guapa! Incomódate un poquito, saca de paseo la tristeza o ponla a barrer o mándala a comprar mercado,  y veraz que el sufrimiento no es tanto.  Me dice mi voz interior – Búscate un trabajo y vuelve a ser  empleado, vuelve a empezar, lo que te den trabajo es honesto y estará bien, lo importante es poder trabajar …  empieza con buscar, luego ir a trabajar cada día, cumplir objetivos, cumplir horarios y  recordaras lo que es cansancio… también recordaras lo que es poder decidir un poco sobre tu propia vida y la satisfacción de sentirte capaz.    ¡Anda guapa! … ¿que te diría tu mamá?  Me diría a gritos – ¡búscate un trabajo o algo que hacer, ocupa esa inteligencia en producir!  ¡Que tienes mucho cerebro y tiempo libre para pensar pendejadas y no estas usándolo en construir o producir cosas positivas para el pan que comerás en el futuro!

También me diría – Que manera de entretenerse en deprimirse para justificar la pereza y la vida fácil.   Ponte a trabajar y ponte a ver las facturas por pagar a ver como se te quita la depresión o es que la comida te caerá del cielo! ¡Y no estas para ser la mantenida de tu marido!  Que no invertimos años en educación para verte terminar de ama de casa y embrutecida por novelas o programas rosas mientras te desgasta la trapeadora y no el cerebro.   ¡Eso me diría!

Pero aquí estoy…  me siento en una esquina de mi cuarto, descanso porque las fuerzas solo me alcanzaron para tomar una ducha, hoy ni siquiera la trapera.  Busco en mis libros, en las redes mensajes positivos, y luego solo se me ocurre escribir.   Como si quisiera que fueran direccionamientos para mi, para ayudarme o darme fuerzas.   Encuentro este post en un blog, una carta de su madre a su hija… diciéndole que su mayor objetivo es trabajar para ser feliz. https://evolucionconsciente.org/gracias-hija-mia-escogerme-tantas-almas/ .    Vuelvo y leo lo que he escrito.  Es cierto no me gusta lo que esta pasando en este momento de mi vida.  No me hace feliz la idea de vivir así por el resto de mi vida… sin trabajo, dependiendo, sin lograrme una salida de la crisis, sin planes propios, sin plan b o c  y sin poder cambiar o salirme del camino que las circunstancias me ponen enfrente como sin poder escoger, sin guía, sin soporte, sin vela para cambiar mi rumbo y sin refugio…  No me gusta lo de ser una Hoja que cae al rio.  Así me siento mientras estoy sentada en esta silla y con la puta parálisis que trae la tristeza y la pena… pero con ganas de quitármelas de encima.

Se que tengo que moverme para sacudirme, primero debo hacerlo aunque no salga bien …  Me digo a mi misma – Empieza por moverte para limpiarte la cara , sonarte la nariz que estas llena de mocos, vestirte y maquillarte.  Que ya lograste algo por ti misma esta mañana, hiciste la cama … lograste abrir el computador y escribir esté post.  Al menos enviarás un mensaje en una botella al océano del universo y sabrá el universo que necesitas ayuda.  Anda siguiente paso arréglate un poco para que cuando llegue la ayuda te encuentre lista para salir, vestida y maquillada.

HISTORIAS CON EL CANCER

Escribir para sanar

No quería que te fueras, no quería que esto pasara de esta forma y tan pronto.  Sabes…  Estoy leyendo un libro sobre el duelo, dicen que es bueno escribir a tus seres queridos que han partido haciendo un diario de como vas llevando el tiempo durante el duelo, decir lo que sea que sientes y quisieras expresarle a la persona si estuviera viva, también hablar sobre tus planes o sobre la visión de futuro que tienes ahora que una parte de tu vida esta como vacía.

Mamá… hace ya tres meses y 10 días que dejaste tu cuerpo terrenal y lo enterramos en un cementerio, hace ya tres meses dejaste esté plano físico-terrenal.   También se puede pensar que hace tres meses te libraste por fin del cáncer, del monstruo y del sufrimiento.  Aún lloro a cantaros desconsolada cuando lo pienso y cuando recuerdo ese día en la iglesia y el cementerio, me digo a mi misma: tranquila es normal que llores porque no es fácil… Nadie dijo que es fácil y mucho menos que sería pasajero…    Ojalá la tristeza y las lagrimas me dejarán continuar escribiendo y encontrar una manera de expresar con cuanta intensidad ¡te extraño!

Vuelvo y me repito en voz bajita, tranquila no es fácil, pero debes sobrellevarlo, vivirlo y poco a poco continuar… viviendo… continuar con tu vida.  Y si es verdad que las personas se sobreponen, el duelo pasa se vive y todo con el tiempo se va sanando, o al menos poniendo en su lugar.  Yo se que en algún momento estará mejor, que lograre seguir con mi vida y aprenderé a vivir con tu recuerdo y tu presencia acompañándome siempre desde el plano espiritual o como energía universal en mi cosmología interior.

Uno ve ejemplos de los demás, me digo a mi misma: anda guapa vamos a estar bien, no eres la primera ni la última en este mundo a quien se le a muerto la mamá, si los demás han logrado superarlo y seguir con sus vidas pues tu también lo harás, si otros han podido tu también puedes.  Son procesos naturales de la vida por los que pasamos todos, la vida y la muerte, con ellos toda la humanidad a lidiado en algún momento, lo hemos entendido a nuestra manera, integrado en la vida y en la historia, para continuar evolucionando y desarrollándonos, entonces tu como el resto de los humanos podrás lograrlo.

Así es mamá como lo llevo… mal o bien, pues no lo sé, pero tengo claro que lo intento.  Mi labor es hacer lo necesario bien para tranquilizarme y recobrar la calma interior  la cual me permitirá continuar con mi vida, alivianando la tristeza, consolándome el corazón,  aumentando la motivación, encontrando fuerzas en las cosas positivas y reciclando sueños construidos en conjunto.  Esos sueños que siguen en mi memoria, para alimentar la llama de vivir con ganas y ser feliz.   ¡Al fin de cuentas lo que más queríamos las dos era que cada una fuera feliz y ver sonreír a la otra!    Vernos sonreír y satisfechas era siempre algo en común.

Lograr una vida satisfactoria, siendo feliz con el día a día y sintiéndome amada era una de las cosas que más te alegraban, ver a su hija siendo una mujer valiente, integra y realizada.    Y por todo eso vale la pena seguir intentando hacerlo bien y pensar que saldremos bien, que podremos continuar.

Realizarme como mujer, puede tomarse como una tarea que he venido haciendo todos los días de mi vida desde que tengo verdadera consciencia acerca de lo que quiero en la vida, desde el final de mi adolescencia y mi joven adultez.  Sabes mamá, en ese proceso aprendí que, en ocasiones uno no es responsable de las cosas o situaciones que le causan daño o le hacen sentir dolor.   Pero si fuí consciente de que cada uno como individuo y cuidador propio, es responsable de decirse la verdad ante el espejo mirando su propio reflejo, identificar que le duele, porque le duele y que puede hacer desde su interior o diálogo interno para sanarse, para cuidarse y para auto-gestionarse… debo incluir buscar ayuda y pedirla… pero la verdad… y  tu mamá sabes mejor que nadie que nos educaron y educamos con una tendencia de auto-suficiencia, a mostrar valentía, la cual puede interferir con lo anterior.

Pero retomando mi compromiso conmigo misma de cuidarme y en lo posible auto ayudarme, también incluyo la parte que me corresponde en auto-sanar.  Decidí que para continuar con la tarea de realizarme como mujer debo gestionar este duelo por tu partida.  Dentro de mi misma y también en mi relación con los demás, en el proceso ayudar a quienes también te extrañan y te lloran, con lo que yo hubiera aprendido positivo en el camino.     Fui al psicólogo, a un grupo de ayuda que tiene la liga contra el cáncer, hice un ejercicio de cosmología interior llamado: Constelación, y ahora estoy leyendo un libro sobre el duelo… también trato de continuar con las actividades que nos gustaban como viajar y conocer, salgo a saludar amigos y familia que te conocieron…   Ahora voy a Barcelona esa ciudad siempre me pone de buen humor, voy a recordar lo bien que la pasamos juntas paseando por esas calles y agradeceré al universo todos los días el haber logrado que vinieras a visitarme y quedarte conmigo por un tiempo en Barcelona.

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Te acuerdas mamá cuando en el verano disfrutabas del sol, como te gustaba el calor, pero incluso era demasiado el sofoco en el intenso verano de agosto, como te maravillaste del sistema de reciclaje eras una visionaria y sabias que todo el mundo debía reciclar, todos mis compañeros de oficina se sorprendían contigo que valiente, que independiente, que alegre y que tan llena de vida se veía mi mamá, que pila y que inteligente porque aprendió a moverse rápido y por si sola entre bus y metro por Barcelona como un paisano cualquiera.  Que orgullosa estaba de ti mamá.

HISTORIAS CON EL CANCER

¡Y SI QUE ES VERDAD, NO QUERÍA QUE TE FUERAS! Y NO QUIERO QUE TE VAYAS!

Después de vernos a mi mamá y a mi enfrentarnos a el cáncer durante muchos meses y tal vez año, una amiga muy querida me recomendó ver una película llamada Un Monstruo Viene a Verme.  La película habla sobre el tema  muestra el duelo y el camino que recorren, un niño y su madre con… Sigue leyendo ¡Y SI QUE ES VERDAD, NO QUERÍA QUE TE FUERAS! Y NO QUIERO QUE TE VAYAS!