HISTORIAS CON EL CANCER

¡Y SI QUE ES VERDAD, NO QUERÍA QUE TE FUERAS! Y NO QUIERO QUE TE VAYAS!

Después de vernos a mi mamá y a mi enfrentarnos a el cáncer durante muchos meses y tal vez año, una amiga muy querida me recomendó ver una película llamada Un Monstruo Viene a Verme.  La película habla sobre el tema  muestra el duelo y el camino que recorren, un niño y su madre con cáncer en tratamiento.  No tuve las agallas de verla hasta un año después, por casualidad del destino la encontré en la oferta de entretenimiento durante un vuelo internacional en el cual viajaba junto con mi madre, quien había decidido no continuar la quimioterapia y en vez de eso era más feliz viajando conmigo, quería ir a mi lado para  verme realizar mis sueños y acompañarme construyéndolos e iniciando nuevas etapas en mi vida.

Durante ese vuelo ni ella, y mucho menos yo, estábamos seguras de lo que traería el futuro y cuanto más tiempo tendríamos sin caer a la postración de una cama, tampoco tenía consciencia o dimensionaba el alcance y el significado de la decisión que ella estaba tomando, lo que eso representaría en el futuro cercano para nuestras vidas, sabíamos que era una apuesta riesgosa, pero con todo apostamos!   Y para ella siempre valió la pena.

no me sueltes

 

Volviendo a la película, me atreví a verla durante esé vuelo y ahora en este momento debo escribir que de cierta manera ver esa película me estaba preparando para lo que me traería el destino, también me ayudo a entender el proceso de duelo y las formas de lucha que habíamos vivido mi madre y yo viviendo con la enfermedad.  Esé día mientras veía la película me prometí que evitaría llevarla a un encarnizamiento terapéutico , no iba a aferrarme a la idea de verla viva a costillas de su sufrimiento,  debía dejarla ir y que ella viera que la tranquilidad rodeaba el futuro para que no se aferrara, a costillas de sufrir, a su cuerpo o seguir alternativas de tratamiento paliativas llevándola a sufrir dolor o incrementando solo en meses su expectativa de vida pero manteniéndola limitada, postrada o esclava del dolor sostenido y sin cura real.

Yo a diferencia de connor (personaje principal) tomaba la decisión de prepararme para soltarla, escogía un  discurso tranquilo y mis razones para no sentirme culpable por no rogarle luchar más, por no rogarle que se quedara más tiempo.  Elegía poner delante lo que  ella eligiera para su camino, lo que ella escogiera,  aquello que la liberara del sufrimiento, antes que poner por delante mi dolor al perder su presencia física.  Sostener a largo plazo un encarnizamiento terapéutico es doloroso y desgastante para el paciente que se somete a él, abrazando a la esperanza sin fundamento, aferrandose a la vida que se apaga, aferrándose con su poca fuerza a la esperanza del siguiente tratamiento y en el proceso incrementando su dolor, su desgaste, su pena, la exposición a procedimientos terapéuticos que se vuelven tortura, y al final los médicos te dicen… “Solo son paliativos, para paliar el dolor, no detienen el  avance de la enfermedad”.

Cuando llegas a un estado que sabes que el cáncer que te invade es incurable y solo te ofrecen paliar la enfermedad, el dolor es inevitable, pero sufrimiento acumulado y el mantenerlo en el tiempo es opcional.  Y creo que mi mama tomo la decisión de vivir lo que le quedara y aminorar el tiempo del sufrimiento, cuando dijo no a continuar la intensa quimioterapia.

Viajamos disfrutamos, fuimos tan felices en ese viaje y sonrió, se sintió como una Reina, fue mi majesty and my queen.

Ese día en ese avión fue como si viera que el destino me estaba preparando y no fui capaz de llegar al final de la película, no estaba preparada aun para despedirme.  Pero si tome la decisión de prepararme y de que lo que fuera necesario para que ella sonriera el tiempo que le quedara.   También empecé a visualizarme a mí misma como una acompañante en el camino a la luz, como un ángel en el lecho de su muerte,  me prometí a mí misma orar y mantener la paz que ella necesitara para vencer cualquier miedo que le asustara en el camino.    Tal vez llegue a dar la impresión de desapego o de ser demasiado realista, pero al mismo tiempo estaba intentando protegerla y no ser egoísta poniendo de primero mi propio dolor, mostrándole que podía reposar y estar tranquila.

Siempre le dije que seguiríamos viajando juntas porque creo en el poder del espíritu y que cuando el espiritu logra librarse de los límites del cuerpo y evoluciona en paz espiritual puede ir a todas partes o se transforman en ángeles que nos cuidan desde el cielo.

Meses después vi el final de la película, y llore… llore … llore anticipadamente, ya decidí aceptar que llegaría ese momento en que dejaría de respirar y trate de llorar todas las lagrimas que tuviera,  visualizarme y  prepárame para ese momento.  Cumpliendo mi promesa acompañándola y protegiéndola en su lecho de muerte desde mi calma y paz, eso hacia cuando me visualizaba.  Pero debo reconocerlo uno nunca está preparado para ver morir a su propia madre, nada de lo que hubiera podido visualizar, o leer, o estudiar se acercaba a lo real y doloroso de ese sentimiento de perdida del nicho materno.

Pero un monstruo viene a verme me sirvió, para identificarme a mí misma en esa realidad, tomar una decisión sobre que podría ofrecer yo y emocionalmente empezar a compartir, a despedirme a conversar cuando aún tenía tiempo.  Siempre me cuide de decirle: ¡No quiero que te vayas!   Siempre preferí decir:  Quiero que seas feliz en este mundo o en  otro, lo que más quiero es que te liberes de todo aquello que te hace sufrir y seas libre!

Una de las lecciones que me deja el cáncer es saber dejar ir, saber soltar.

https://youtu.be/R2Xbo-irtBA