HISTORIAS CON EL CANCER

¿Qué quieres mamá? Me quiero morir…

Una mañana cuando después de habernos dado el alta del hospital, ya con el Dx. de fase terminal, con los preparativos para cuidados paliativos en casa, te pregunte que querías para desayunar… el silencio fue la respuesta.  Luego volví en un tono más amoroso y dejando entender que conseguiría lo que me pidieras, te dije: entonces que quieres mamá y tu respuesta fue … quiero morirme.   Yo que estaba abrumada todavía con todo lo que estaba pasando a mi alrededor no supe como responder y lo único que se me ocurrió responderte fue – Bueno mamá eso no te lo puedo traer pero mientras eso pasa, por el momento dime que quieres desayunar, porque si nos toco vivir este día de hoy, podemos desayunar.

Así hay muchas colecciones de momentos dolorosos que recuerdo de esos días de tu enfermedad, hay tantas cosas que no entiendo o tal vez no quiero entender, hay tantas preguntas que se quedaron abiertas, hay tantas cosas que se quedaron sin decir y hay tantos reclamos que quise hacer a muchos de mis familiares y personas cercanas, que se quedaron sin voz.     En esos días mi única razón de ser era darte tu espacio y cuidar de todo a tu alrededor para que te sintieras en Paz y tranquila.  Poniendo amor y llamando a la compasión para realizar cada una de las acciones que yo pude o debí hacer para tu cuidado en esa fase terminal… siempre pensando en que el miedo fuera menos, paliar el dolor y que no hubiera sensación de soledad.      Me decía a mi misma – Morirse debe dar miedo, eso debe ser aterrador, y más para ella que su verdad siempre fue la gana de vivir, aprender, hacer cosas y no entregarse.  Por eso quería darte atreves de mis acciones y palabras fortaleza.  Ya que nos había tocado vivir esa realidad y tus decisiones habían sido tomadas, yo estaba ahí para acompañarlas, para cuidar como un ángel o soldado de que se respetaran tus deseos y tu nido de Paz y tranquilidad.

Para mí, estos días posterior han sido días difíciles mamá.  Agradezco inmensamente que hubieras logrado tener la energía y luchar hasta último minuto por liberarte del monstruo que te atormentaba para dejarme el camino un poco libre y de cierta manera aminorar el sufrimiento del día a día de enfermedad crónica.   Fue muy valiente de tu parte.

Agradezco mucho esos esfuerzos y esos actos de heroísmo de esos últimos meses para dejar todo en lo posible lo más claro y darme la información al máximo para que yo pudiera continuar y seguir también administrando todo.     Pero no puedo negar que a pesar de todo… lo que creímos que nos estábamos preparando… nada me podía preparar para el dolor de tu partida, ese me tocaba lidiarlo sola y nada era suficiente para prepararme para el duelo de adaptarme a tu ausencia y sumando todos los cambios que llegaron juntos a mi vida… no era un duelo o faena el que tenia que lidiar… era una temporada entera con más de 6 toros bravos por corrida, una temporada definitiva en mi vida.    Después de lidiar con algunas cosas administrativas, el vacío físico que ya cuesta, mover tus pertenencias, los alegatos con tu pasado que vino a reclamar, lidiar con sentimientos asociados a las personas que estuvieron y que no, nuevamente verme sin trabajo y como sin que hacer, moverme de casa y sin saber del todo a cuál llamar hogar.  El dinero que falta y lo que quedo, lo pendiente por pagar y el valor para administrar, moverme para iniciar una nueva vida y empacar mis propias maletas, verme por primera vez en un aeropuerto sin ti apoyándome o estando ahí para cubrirme la espalda… empezar este largo viaje … sin ti, mi mayor back up, mi mayor soporte, mi brújula, mi polo a tierra, ¡mi mayor abogado y protector… Ay jueputa!  eso si que fue duro!

Después de todas esas faenas ya realizadas, me he ido cansando… y enfermando.  Estar sin trabajo lo hace un poco más complejo.  Esta mañana me hacia la misma pregunta a mi misma – ¿Que quieres hacer Natalia? Y mi sorpresa fue escuchando una voz interior en mi diciendo…. – Quiero morirme.
Mi libro dice que es normal que te sientas deprimido cuando estas haciendo un duelo, es parte de las fases del duelo. Cuando tu subconsciente finalmente acepta la perdida y la imposibilidad de cambiar la situación, de la misma manera se vuelve más consciente el vacío.   La verdad mamá siento que no voy a poder continuar…

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Por un lado estoy triste, y si la tristeza abruma, la deja a una inmunodeficiente a ratos,  el mundo pesa más,  necesitas más abrigo porque la tristeza da frio y paraliza es como si te congela o todo fuera tan grande y pesado que tu pequeño ser no puede con ello.  Por otro lado, siento culpa … si, a pesar de que hice todo lo que me dijiste que debía hacer… siento culpa. Me siento culpable de no ser más valiente, de no haber logrado todo en tiempos diferentes, de haberme tenido que ir… incluso sabiendo que tu querías que lograra el objetivo…  me siento culpable por no haberlo dejado de lado y haberme quedado, me siento culpable cuando pienso que algunas veces me dejé golpear por el cansancio y debí resistir más noches, que debía haber tenido mas fuerza en los brazos. Me siento culpable por no ser tan valiente como lo eras tu mamá.  Me siento hasta culpable de sentirme triste y deprimida, incluso sabiendo que eso es normal y hace parte del proceso del duelo.

Si no hubiera tendido planes con mi pareja, tal vez hubieras tomado la opción de tratamiento… ¿Qué tanto era por cansancio, agotamiento por los efectos colaterales del tratamiento que te querías morir? y ¿Qué tanto por dejarme libre?   Y aquí estoy yo sin poder mostrarte ningún resultado… sigo sin definir mi tarjeta de residencia lo cual me decías – Te dará estabilidad, sigo sin trabajo, voy saliendo de la parte administrativa pero aun falta, todo va lento no puedo hacerlo ir más rápido, he ido elaborando el duelo y aceptando las cosas como fueron, he ido redistribuyendo cosas y empezando a cerrar los asuntos que quedaron abiertos tras tu partida, también voy haciéndome cargo de las cosas que me dejaste.  Pero no logro ir más rápido, no logro adaptarme, me he debilitado y me he enfermado… lo peor de todo es que siento que estoy tan cansada, que a veces hasta llorar es un esfuerzo.  Y todavía faltan faenas por lidiar en esta temporada.

Las preguntas abiertas… Si hubiéramos entendido antes el daño que te estaba haciendo el monstruo cuando te dejábamos a solas con él … me pregunto ¿nos hubieras dejado sacarlo de casa y quemarlo en una hoguera?, ¿nos hubieras dejado tomar a nosotros las decisiones para protegerte?  ¿Por qué no concluiste al monstruo antes, porque si eras tan guerrera no luchaste cuando tenias aun fuerzas? ¿Por qué después de tantas batallas que habías tenido a veces parecía que le creías?  A veces pienso que el monstruo era algo que querías y debías resolver por ti misma, sin importar lo que hubiéramos querido los demás era algo que te pertenecía a ti totalmente y tu lo querías manejar como tu querías.  No lo se … incluso si estuvieras viva no lo sabría porque no me hubieras contestado, tu vida siempre fue tuya, tu vida personal era tuya y de nadie más, era un lugar donde se mantenían tu independencia y tus razones.  Y es totalmente valido, finalmente siempre ejerciste lo de ser dueña de tu vida. Me culpo por haber marchado en abril y no haber esperado un poco mas antes de decidir lo de mi viaje y lo del matrimonio… Me culpo por no haber esperado hasta junio a tu lado soportando todo y tomando las riendas, pero me pregunto – ¿Me hubieras dejado?   Me culpo por dejar mi trabajo, tal vez si debí haber renunciado como lo hice, pero para seguir tu plan de arreglar la casa y quedarnos juntas en el pueblo, buscar un trabajo ahí por  un tiempo…   es mi único reproche y es pequeño son unos meses, pero me tiene…

Dice el libro que es normal la sensación de: no saber si serás feliz,  que te preguntas si podrás continuar y etc, en resumen que todo el discurso anterior es parte de lo normal en un proceso de duelo.  Y de cierta manera quiero creerlo porque me consuelo,  me consuela pensar que si es un proceso y lo llevo de acuerdo a lo normal.  En algun momento estaré bien y retomare el control de mi vida como dice el libro.

Pero…  yo además me pregunto si lograre volver a trabajar.   Es como si ya no importara nada … ahora me doy cuenta de que vivía y hacia cosas guiada ti … para verte orgullosa de mi o para mostrarte un mundo diferente… o para mostrarte que podía. Y en el aspecto laborar siempre fue así de cierta manera no importaban los demás o mi propio ego, fui exitosa laboral y profesionalmente para ti mamá.  Y ahora que tu no estas son como, si solo importara comer y difícilmente esó… lo mínimo necesario para mantenerme viva.   Ahora es como si no hubiera guía o si no hubiera razón para demostrar nada… todo me da igual … todo me sabe igual… todo es demasiado esfuerzo y para que…. Pienso que solo debo mantenerme respirando y dejándome llevar como una hoja en el rio flota y va donde la corriente vaya sin importar sin autodeterminación … hasta que llegue el día en que como la hoja me deshaga… hasta que por el ciclo de la vida me pueda morir y descansar

Pero levantando la cabeza miro a mi alrededor y la gente va viene con sus proyectos, sus historias en el trabajo, sus hijos, sus casas, sus familias, los proyectos de sus hijos, sus empresas, sus proyecciones profesionales, y veo que las cosas en mi entorno se mueven…  que viven.    Me dice mi voz interior – Anda guapa búscate que hacer no puedes darte el lujo de vivir como una hoja que cae al rio, ¡porque no eres eso!  ¡PORQUE TU MAMÁ NO TE CRIO PARA ESO!   ¡PORQUE TE ESTAS NEGANDO LA OPORTUNIDAD DE RECONSTRUIRTE Y SER TU MISMA!  ¡A ver guapa! Incomódate un poquito, saca de paseo la tristeza o ponla a barrer o mándala a comprar mercado,  y veraz que el sufrimiento no es tanto.  Me dice mi voz interior – Búscate un trabajo y vuelve a ser  empleado, vuelve a empezar, lo que te den trabajo es honesto y estará bien, lo importante es poder trabajar …  empieza con buscar, luego ir a trabajar cada día, cumplir objetivos, cumplir horarios y  recordaras lo que es cansancio… también recordaras lo que es poder decidir un poco sobre tu propia vida y la satisfacción de sentirte capaz.    ¡Anda guapa! … ¿que te diría tu mamá?  Me diría a gritos – ¡búscate un trabajo o algo que hacer, ocupa esa inteligencia en producir!  ¡Que tienes mucho cerebro y tiempo libre para pensar pendejadas y no estas usándolo en construir o producir cosas positivas para el pan que comerás en el futuro!

También me diría – Que manera de entretenerse en deprimirse para justificar la pereza y la vida fácil.   Ponte a trabajar y ponte a ver las facturas por pagar a ver como se te quita la depresión o es que la comida te caerá del cielo! ¡Y no estas para ser la mantenida de tu marido!  Que no invertimos años en educación para verte terminar de ama de casa y embrutecida por novelas o programas rosas mientras te desgasta la trapeadora y no el cerebro.   ¡Eso me diría!

Pero aquí estoy…  me siento en una esquina de mi cuarto, descanso porque las fuerzas solo me alcanzaron para tomar una ducha, hoy ni siquiera la trapera.  Busco en mis libros, en las redes mensajes positivos, y luego solo se me ocurre escribir.   Como si quisiera que fueran direccionamientos para mi, para ayudarme o darme fuerzas.   Encuentro este post en un blog, una carta de su madre a su hija… diciéndole que su mayor objetivo es trabajar para ser feliz. https://evolucionconsciente.org/gracias-hija-mia-escogerme-tantas-almas/ .    Vuelvo y leo lo que he escrito.  Es cierto no me gusta lo que esta pasando en este momento de mi vida.  No me hace feliz la idea de vivir así por el resto de mi vida… sin trabajo, dependiendo, sin lograrme una salida de la crisis, sin planes propios, sin plan b o c  y sin poder cambiar o salirme del camino que las circunstancias me ponen enfrente como sin poder escoger, sin guía, sin soporte, sin vela para cambiar mi rumbo y sin refugio…  No me gusta lo de ser una Hoja que cae al rio.  Así me siento mientras estoy sentada en esta silla y con la puta parálisis que trae la tristeza y la pena… pero con ganas de quitármelas de encima.

Se que tengo que moverme para sacudirme, primero debo hacerlo aunque no salga bien …  Me digo a mi misma – Empieza por moverte para limpiarte la cara , sonarte la nariz que estas llena de mocos, vestirte y maquillarte.  Que ya lograste algo por ti misma esta mañana, hiciste la cama … lograste abrir el computador y escribir esté post.  Al menos enviarás un mensaje en una botella al océano del universo y sabrá el universo que necesitas ayuda.  Anda siguiente paso arréglate un poco para que cuando llegue la ayuda te encuentre lista para salir, vestida y maquillada.

HISTORIAS CON EL CANCER

Escribir para sanar

No quería que te fueras, no quería que esto pasara de esta forma y tan pronto.  Sabes…  Estoy leyendo un libro sobre el duelo, dicen que es bueno escribir a tus seres queridos que han partido haciendo un diario de como vas llevando el tiempo durante el duelo, decir lo que sea que sientes y quisieras expresarle a la persona si estuviera viva, también hablar sobre tus planes o sobre la visión de futuro que tienes ahora que una parte de tu vida esta como vacía.

Mamá… hace ya tres meses y 10 días que dejaste tu cuerpo terrenal y lo enterramos en un cementerio, hace ya tres meses dejaste esté plano físico-terrenal.   También se puede pensar que hace tres meses te libraste por fin del cáncer, del monstruo y del sufrimiento.  Aún lloro a cantaros desconsolada cuando lo pienso y cuando recuerdo ese día en la iglesia y el cementerio, me digo a mi misma: tranquila es normal que llores porque no es fácil… Nadie dijo que es fácil y mucho menos que sería pasajero…    Ojalá la tristeza y las lagrimas me dejarán continuar escribiendo y encontrar una manera de expresar con cuanta intensidad ¡te extraño!

Vuelvo y me repito en voz bajita, tranquila no es fácil, pero debes sobrellevarlo, vivirlo y poco a poco continuar… viviendo… continuar con tu vida.  Y si es verdad que las personas se sobreponen, el duelo pasa se vive y todo con el tiempo se va sanando, o al menos poniendo en su lugar.  Yo se que en algún momento estará mejor, que lograre seguir con mi vida y aprenderé a vivir con tu recuerdo y tu presencia acompañándome siempre desde el plano espiritual o como energía universal en mi cosmología interior.

Uno ve ejemplos de los demás, me digo a mi misma: anda guapa vamos a estar bien, no eres la primera ni la última en este mundo a quien se le a muerto la mamá, si los demás han logrado superarlo y seguir con sus vidas pues tu también lo harás, si otros han podido tu también puedes.  Son procesos naturales de la vida por los que pasamos todos, la vida y la muerte, con ellos toda la humanidad a lidiado en algún momento, lo hemos entendido a nuestra manera, integrado en la vida y en la historia, para continuar evolucionando y desarrollándonos, entonces tu como el resto de los humanos podrás lograrlo.

Así es mamá como lo llevo… mal o bien, pues no lo sé, pero tengo claro que lo intento.  Mi labor es hacer lo necesario bien para tranquilizarme y recobrar la calma interior  la cual me permitirá continuar con mi vida, alivianando la tristeza, consolándome el corazón,  aumentando la motivación, encontrando fuerzas en las cosas positivas y reciclando sueños construidos en conjunto.  Esos sueños que siguen en mi memoria, para alimentar la llama de vivir con ganas y ser feliz.   ¡Al fin de cuentas lo que más queríamos las dos era que cada una fuera feliz y ver sonreír a la otra!    Vernos sonreír y satisfechas era siempre algo en común.

Lograr una vida satisfactoria, siendo feliz con el día a día y sintiéndome amada era una de las cosas que más te alegraban, ver a su hija siendo una mujer valiente, integra y realizada.    Y por todo eso vale la pena seguir intentando hacerlo bien y pensar que saldremos bien, que podremos continuar.

Realizarme como mujer, puede tomarse como una tarea que he venido haciendo todos los días de mi vida desde que tengo verdadera consciencia acerca de lo que quiero en la vida, desde el final de mi adolescencia y mi joven adultez.  Sabes mamá, en ese proceso aprendí que, en ocasiones uno no es responsable de las cosas o situaciones que le causan daño o le hacen sentir dolor.   Pero si fuí consciente de que cada uno como individuo y cuidador propio, es responsable de decirse la verdad ante el espejo mirando su propio reflejo, identificar que le duele, porque le duele y que puede hacer desde su interior o diálogo interno para sanarse, para cuidarse y para auto-gestionarse… debo incluir buscar ayuda y pedirla… pero la verdad… y  tu mamá sabes mejor que nadie que nos educaron y educamos con una tendencia de auto-suficiencia, a mostrar valentía, la cual puede interferir con lo anterior.

Pero retomando mi compromiso conmigo misma de cuidarme y en lo posible auto ayudarme, también incluyo la parte que me corresponde en auto-sanar.  Decidí que para continuar con la tarea de realizarme como mujer debo gestionar este duelo por tu partida.  Dentro de mi misma y también en mi relación con los demás, en el proceso ayudar a quienes también te extrañan y te lloran, con lo que yo hubiera aprendido positivo en el camino.     Fui al psicólogo, a un grupo de ayuda que tiene la liga contra el cáncer, hice un ejercicio de cosmología interior llamado: Constelación, y ahora estoy leyendo un libro sobre el duelo… también trato de continuar con las actividades que nos gustaban como viajar y conocer, salgo a saludar amigos y familia que te conocieron…   Ahora voy a Barcelona esa ciudad siempre me pone de buen humor, voy a recordar lo bien que la pasamos juntas paseando por esas calles y agradeceré al universo todos los días el haber logrado que vinieras a visitarme y quedarte conmigo por un tiempo en Barcelona.

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Te acuerdas mamá cuando en el verano disfrutabas del sol, como te gustaba el calor, pero incluso era demasiado el sofoco en el intenso verano de agosto, como te maravillaste del sistema de reciclaje eras una visionaria y sabias que todo el mundo debía reciclar, todos mis compañeros de oficina se sorprendían contigo que valiente, que independiente, que alegre y que tan llena de vida se veía mi mamá, que pila y que inteligente porque aprendió a moverse rápido y por si sola entre bus y metro por Barcelona como un paisano cualquiera.  Que orgullosa estaba de ti mamá.

HISTORIAS CON EL CANCER

¡Y SI QUE ES VERDAD, NO QUERÍA QUE TE FUERAS! Y NO QUIERO QUE TE VAYAS!

Después de vernos a mi mamá y a mi enfrentarnos a el cáncer durante muchos meses y tal vez año, una amiga muy querida me recomendó ver una película llamada Un Monstruo Viene a Verme.  La película habla sobre el tema  muestra el duelo y el camino que recorren, un niño y su madre con… Sigue leyendo ¡Y SI QUE ES VERDAD, NO QUERÍA QUE TE FUERAS! Y NO QUIERO QUE TE VAYAS!

La Venus La Mujer

La Mujer Que Quiero Ser

Parte Uno Quiero ser la mujer que se despierta temprano en la mañana sin importar si es invierno o verano, para ver la luz del sol, que busca meditar con las mismas ansias que busca su primer café (idealmente colombiano) en las mañanas, sin importar el lugar del mundo donde hubiera dormido la noche anterior.… Sigue leyendo La Mujer Que Quiero Ser

Libre y Revuelto

Mi momento Rauti en la batalla!

Algunas tribus de la polinesia cuando van a la guerra tienen a un “gurú” le llaman Rauti. Su función es mantener el fuego del coraje y la motivación de los guerreros, cantando poemas y recordándoles su linaje, que los hace quienes son y de donde vienen. El momento de Rauti : “Give forth all your… Sigue leyendo Mi momento Rauti en la batalla!

HISTORIAS CON EL CANCER

En Mi Versión, El Viaje de Chihiro.

Otra noche más de insomnio, me consuelo diciéndome que es parte de las fases del  duelo y que debo vivir el proceso.   Parece que es normal  tener un patrón de sueño alterado cuando aún es reciente la perdida.    Vengo a mis notas a buscar en mis escritos refugio o tal vez la única manera de expresarme verdaderamente en cierta forma, alivianar lo denso de sentirme sola,  se que estoy acompañada, tengo a mis amigos, a mi familia cercana, a mi papá y a mi esposo.  Ellos están ahí y me dicen, comunican efectivamente que me acompañan… pero me da miedo decirles que a pesar de eso… me sigo sintiendo muy sola…

Porque ellos no sienten lo que yo siento, porque no se como explicárselos bien, porque no fueron ellos los que pasaron esas noches viéndola sufrir, viéndola morir, viéndola aferrarse a la esperanza, viéndola resignarse, viéndola padecer, viéndola asustada, viéndola recordar, a veces sonreír y a veces llorar.    El que estaba ahí era el cáncer… siempre estuvo nunca se fue.

Creo que ha llegado el momento de hablarle a él.   No tengo ganas de llamarlo por su nombre porque Cáncer es una  palabra que representa tantas cosas, con toda una carga emocional, atemoriza de solo mencionarla.  Uno se pone a la defensiva listo para pelear …  y no quiero batallar, ya fue suficiente, creo que ambos estamos, terminamos cansados.    He decidido nombrarlo  Sin Cara como el espíritu de la película de Myjazaki.

A ti sin cara te hablo, te veo así oscuro y sin forma, traes puesta una máscara porque no es fácil identificarte cuando apareces, con tus los síntomas que tienen cara de cualquier cosa al principio.  Además persigues a la persona, te interesas por ella y la sigues como el Sin Cara seguía a Chihiro.  Eres así al comienzo casi invisible, luego te alimentas de las emociones de las personas y te vas llenando con todo lo negativo, te vas tragando la gente hasta que te vuelves grande y absolutamente notorio.  Cuando ya te has tragado gran parte de los habitantes del barco (la metástasis)  y  llega el punto en que no cabes, cuando has consumido todo lo que hay alrededor, terminas tragándote la esperanza…

Te dimos pociones, pastillas y al final intentamos con amuletos mágicos que solo sirven para que nos seas menos pesado a quienes te cargamos por colateral,  pero al igual que Chihiro tenia que viajar con ella en el barco y contigo.    Llego diciembre y te dije: no he venido a batallar, eso ya lo intenté con todas las fuerzas que tenía, invertí los recursos que tenía, y así estábamos terminando con lo poco de felicidad que nos quedaba en el cuerpo y en el alma.  Por seguir en esa batalla, una que ni tú y támpoco yo ganamos.

Así como No Face (Sin Cara) te conviertes en un monstruo.  Como monstruosidad logras asustar y aterrorizas exhibiendo toda la fatalidad, levantando de noche a todos los otros miedos para que vengan a acompañarte en la fiesta que te montas.  Cada día era más fuerte tu música y cada día el terror de una visita del reino de Anubis,  era como si nos invitaras diariamente a la peor de las casas embrujadas con coche funerario incluido y adición de cadenas representando mi impotencia!   Luego para completar la fiesta de cuando en cuando llamabas a tus colegas:  la culpa, la rabia y nos agarraban a azotes de silencio.   Vaya fiesta que se montaba el Sin Cara con sus amigos monstruos en la casa de mi pobre enfermo y mi familia, comentaban los vecinos.

Sin Cara te metiste en la casa de la mujer más significativa en mi vida! ¡Y sos un Hijo de Puta!  ¡Rabia es lo que siento al ver la fiesta que te has montado! ¡Desgraciado!   Por más que llame la policía (Oncólogos), te mandamos fuerzas especiales (clínica especializada en oncología), te mande los ejércitos de médicos chinos, del este y del oeste… le bajaste al volumen un tiempo y a la intensidad de tu fiesta.  Pero apenas dimos la espalda un poquito para dormir tranquilas un par de noches…  volviste a levantar tu puta fiesta y regarte por toda la casa.   Pero que me queda a mi … la impotencia y con ello la rabia…  ¡Es que sientes una puta rabia no poder hacer más nada!

¡Aunque quiera pagar la mejor fuerza elite con el armamento de última tecnología… tendría que bombardear la casa entera y acabar hasta con el nido de la perra, para sacar el cabrón!   Y puedes ser tan cabrón que tenia abarrotado de juegos artificiales y etileno el depósito para que explotará todo y así acabara mejor la fiesta.    Porque sabíamos que bombardear la casa entera, era acabar con todo e incluso la poca felicidad que quedara en el barrio o el buen recuerdo.   Porque acabamos escogiendo dejarte morir con tu fiesta y disfrutar de los días siguientes cuando se dormían tus monstruos,  nos daban momentos de tregua y calma para ser felices encontrando la paz para morir.   Por esos momentos de tregua que nos quedaban, no atacamos, por eso no he venido a pelear contigo, he venido a decirte que morimos en paz en tu fiesta…  ¡Cabrón! ¡Descansamos y en paz con una sonrisa cumpliendo nuestras noches de desvelo, felices de haber bailado lo que pusieron!

Empecemos que acepto que te quedaste instalado, que tomaste la casa terrenal de mi mamá (su cuerpo), que te montaste  tus fiestas… pero hasta cuando ella quiso y te dejo… Desgraciado!

Que hiciste ruido y me fastidiaste la vida llevándotela contigo.  Pero, así como el Sin Cara no es del todo malo y chihiro logra que vuelva a su estado inicial, yo espero lograr que un día… ya no duela tanto tu recuerdo, que así como logramos aliviar el sufrimiento en la fase terminal del cuerpo de mi madre, logre yo aliviar mi pena por su ausencia, que no sea  más grande  y tu Sin Cara te vas a  notar menos como al principio.  Poco a poco  serás remplazado por los recuerdos bonitos y las sonrisas que construimos juntas, mi mamá y yo cuando batallábamos juntas… un poco más de tiempo, que te voy a sacar de ese saco negro los buenos recuerdos y tendrás que coser en la casa de la bruja con una maquina singer, un hermoso manto, un futuro mejor cuidando de las dos.

 

HISTORIAS CON EL CANCER

Cuidado de heridas en carne propia

Estudie cuidado de heridas para ayudar a los demás, porque era bonito ver como la piel sanaba y luego de meses de esfuerzo se recuperaba tejido, aunque quedara una cicatriz se veía un cambio positivo por la regeneración del tejido.

Siempre le tuve respeto a las heridas oncológicas porque uno sabe que esas no sanan. Que son la forma del cáncer comerse la piel, y desfigurar. Nunca me imaginé que la piel muerta que tuviera que remover de un sarcoma de Kaposi sería la de mi progenitora.

Y mi cerebro me dice que sabe lo que hay que hacer, limpiar la herida, control del exudado, retirar el tejido que se desprende cuando las pápulas revientan, contener daño y proteger la piel circundante, sobre todo evitar la sobreinfección. Pero… que hago con el temblor en las piernas, las ganas de llorar, el nudo en el estómago y la voz quebrada cuando veo esas heridas. Me duele como si fuera mi propio pellejo el que estuviera retirando, y desearía que fuera mi piel la que quedara en carne viva y poner los apósitos o las cremas, porque sé que mi piel aún puede cicatrizar, aún tiene la capacidad de sanar porque no está enferma.

Agradezco ser enfermera profesional y haber recibido un entrenamiento que me permite dar cuidados a los seres que quiero, pero cuando es dolor del alma y dolor emocional lo que acompaña el cuidado y la asistencia, te cuestionas si preferirías la ignorancia.

Todo había sido llevadero, los intravenosos, el baño en cama, los cuidados de piel para prevención de ulceras, el trasnocho, y todo lo demás asociado al cuidado de un paciente en este estado… Pero cuando tuve que limpiar sus heridas y ver su epitelio expuesto, siendo consiente del dolor que eso representa… se me arrugo el corazón… ya no fui capaz de aislarme bajo el rol de enfermera. Es tan duro cuando la herida oncológica que cuida es piel parte de tu propia piel, el 50% de mi epitelio y tejido conjuntivo está conectado con ella y es mi propio pellejo es que se está cayendo.

Pero sabes que el amor y el cuidado, prevalecen por encima de todo. Si logras transformarlo en medicina o sanación paliativa atreves de tus manos, de usar tus mejores conocimientos como enfermera para tus propios, ellos serán recompensados con un mejor cuidado, al menos con un cuidado amoroso.

Cuando logras traspasar el dolor de tus propios sentimientos, de tu propia perdida y de tu propio duelo, despegarte de tu dolor como hija y regresar a la enfocarse en la función esencial de la enfermería que es propender por el bienestar y condiciones favorables para la convalecencia o recuperación del paciente, de la forma más amorosa te mantienes y continúas haciendo tu mejor esfuerzo. Sin llorar, sin quebrarte, sin caerte y manteniéndote firme de pie en tus dos piernas con serenidad enfocada en la tarea del cuidado de la herida que estas tratando.

Libre y Revuelto

La Verdad y La Gentileza de L. Gilbert

El día de hoy leí la noticia que decía que Elizabeth Gilbert autora de Eat, Pray and Love, revela que esta enamorada de su mejor amiga que tiene cáncer.   Me dejo un poco en shock la noticia, esas cosas que pasan pero nunca te lo hubieras imaginado o mucho menos esperado.  Me parece muy fuerte este cambio más cuando ella esta en sus 50s , pero aun mas fuerte que el objeto de su amor sea su amiga que padece cáncer y por ende ella sabe que en algún momento va a perderla porque morirá en algún momento.

En Facebook , Liz Gilbert realizó un escrito sobre la verdad y la fuerza de la verdad o la gentileza. Habla de esos momentos en que una mentira blanca salva el momento y eres políticamente correcto, lo socialmente correcto y por miedo a lastimar a los demás.   Algunas mentiras blancas salvan momentos , mantienen las maneras, son políticamente adecuadas y necesarias, siendo el ejercicio de la política – diplomacia. En contra parte también habla de que, hay momentos en la vida cuando las personas necesitan escuchar la verdad lo más clara posible de nuestra propia boca.

Habla que la verdad aunque sea dolorosa para quienes la escuchan (porque no es lo que quieren oir o porque no hacemos lo que ellos quieren o esperan que hagamos),     al mismo tiempo es un acto de respeto con nuestros seres queridos. Decirles esa verdad es mejor que engañarlos para verlos felices o sonrientes, como si de forma compasiva los engañáramos.

Alguna personas tienden a querer quedar bien con todo el mundo, temen tremendamente sentirse malos, rechazados, o ser percibidos como causantes de dolor en los demás; les gusta quedar bien y agradar a todas las personas. Más aun agradar y tener felices a aquellos que los quieren, esta relacionado con el temor a defraudar a quienes nos aman y nos han cuidado, entonces queremos protegerlos con mentiras blancas o no blancas.   En el discurso Liz Gilbert dice: “… y cuando decides “proteger” esa persona con mentiras, entonces en realidad no la estas protegiendo del todo. Lo que estas haciendo es degradando la confianza de esa persona y la tuya.”

En el mismo escrito hace referencia en una frase sobre ética que dice: “… En cualquier momento que mientes a una persona sobre algo que afecta su vida, tu estas manipulando a esa persona e infantilizándola. Por que estas negándole información esencial que esa persona necesita para tomar decisiones inteligentes o proyecciones sobre el futuro… No hay mayor acto de falta de respeto a la inteligencia de un adulto humano que quitarle la oportunidad de tomar sus decisiones, por falta de información, o por mentiras, o por ocultar información.”

Ella escribe que por años a dicho mentiras o ocultado información, para no lastimar a la gente, porque ella siempre a querido ser una buena persona, y se cuestiona haberlo hecho de esa manera. En algunas ocasiones también lo hizo porque es una persona asustadiza y por que tiene miedo a perder las personas alrededor de ella.

Este texto de Liz Gilbert me dejo mucho para pensar. No solo porque es una de mis autoras favoritas y es casi como si una de mis mejores amigas después de años de conocerla me dijera que acepto su homosexualidad tardíamente y tiene una relación con una mujer, y después de años de experiencia en relaciones heterosexuales pasa a una relación homosexual. También por que se necesita mucha fuerza interior para decir una verdad que claramente puede cambiar su relación con sus personas queridas en su entorno y con sus lectores.

También leyendo el texto de Elizabeth Gilbert sobre la verdad y la gentileza, recordé las muchas veces la verdad se debe decir con gentileza.   En momentos importantes y en situaciones que afectan la vida de las personas, en momentos de tensión entre los seres humanos que ponen  fragilidad en la relación, ocasiones en que es mejor la verdad.   Aunque luego sea más doloroso y luego cueste más re construir.

Lo que admiro de Liz Gilbert es la fortaleza de escoger en un momento importante la verdad, más allá de la cordial gentileza.  Como dicen en mi tierra: “es mejor colorado un ratico que pálido el resto de la vida.”

Quedar bien con todo el mundo es casi imposible, en algún momento nuestras opiniones, decisiones , deseos o actos, irán en contra de los de alguien más. En ese momento habrá un conflicto, encontrándonos con varias opciones: mentiras blancas, omitir detalles, continuar con los planes sin importar, la compasión idiota por pesar, o simplemente tomarse un respiro y comunicar la verdad de la mejor forma posible, dejar lo más claro posible que no hay intensión de dañar. De cualquier forma será difícil, porque la verdad siempre será para nuestras emociones humanas una tarea difícil.

Libre y Revuelto

Año Nuevo

Carta al 2016 Desde hace algún tiempo no sentía tantas ganas de recibir un nuevo año, no recordaba lo que era sentir  tanta ilusión, no sentía tanta esperanza… Querido 2016,  no quisiera  llenarte de presión, de sobre expectativas, y  no quiero llenarme de sueños o deseos.  Quisiera contener el corazón en neurto y evitar hacerme… Sigue leyendo Año Nuevo